domingo, 31 de enero de 2010

MIS REFERENCIAS LITERARIAS: MIGUEL HERNÁNDEZ

- Miguel Hernández es uno de los poetas que más me ha llamado la atención. Desde que me compré una antología, hay versos suyos que nunca se me borran. " La libertad es algo / que en tus entrañas / bate como el relámpago ". Qué decir de " Andaluces de Jaén....", cantado por Jarcha....O también " Vientos del pueblo ", cantado por Los Lobos, donde nos hace una definición a los andaluces bellísima: " Andaluces de aceitunas / nacidos entre guitarras / y forjados en los yunques / torrenciales de las ansias ".

Me gustan sus versos por poeta directo, espontáneo, cálido, sencillo; por intuitivo, telúrico y sagaz; poeta de la yunta y el desgarro.

Aquí os dejo una poesía de la que me informó mi primo Gonzalo, la cual da mucho que pensar, llegando al alma y helando los huesos.



ME SOBRA EL CORAZÓN

http://fcom.us.es/blogs/vazquezmedel/files/2009/07/miguel_hernandez.jpg

Hoy estoy sin saber yo no sé como,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy solo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.


Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.


No puedo con mi estrella.
Y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.


Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.


Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.


Un amor me ha dejado los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más,
¿no veis mi boca, qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?


Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?


Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.


Me sobra el corazón.


Hoy descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.


NO SÉ POR QUÉ, NO SÉ POR QUÉ NI CÓMO
ME PERDONO LA VIDA CADA DÍA