martes, 4 de mayo de 2010

MIS REFERENCIAS LITERARIAS: MIGUEL HERNÁNDEZ (2). LA IMAGEN DEL TORO DE ESPAÑA.

http://produccionumh0908.files.wordpress.com/2009/10/miguel_hernandez.jpg

-¿Recuerdan MIS REFERENCIAS LITERARIAS: MIGUEL HERNÁNDEZ? Pues volvemos con el genial alicantino. Decíamos que era un poeta telúrico, cálido y espontáneo. Lo añadimos junto a Gabriel Celaya, por ejemplo, como "poeta ibero". Nos viene muy bien Celaya en el contexto que exponemos, pues dijo "Soy un ibero, y si embiste la muerte, yo la toreo". Los pueblos de España ante el toro como símbolo atávico desde la más antigua historia va a ser una constante en la poética de estos genios. Una constante que nos viene muy bien hoy, ante tanto desinformado, ignorante o arrogante que pulula por ahí. No digo que la tauromaquía en sí tenga que gustar a todo el mundo, pues yo, la verdad, es que apenas entiendo de la fiesta. Pero que una de las cosas que esgriman contra ella es la "barbarie inculta"; hombre, pues a decir de Orson Wells, Ernest Hemingway, Valle-Inclán, Pablo Ruiz Picasso, Federico García Lorca, Roy Campbell, Agustín de Foxá, José María de Cossío, Salvador Dalí; o en nuestros días Juan Manuel de Prada, Antonio Burgos, Salvador Távora, Alfonso Ussía, Antonio García Barbeito o Albert Boadella, no lo parece, como tampoco le parecía a Miguel Hernández y Gabriel Celaya.


Aquí van dos poesías de Miguel Hernández que me han marcado muy especialmente. La primera la recuerdo especialmente con la voz de "Jarcha" y "Los Lobos":




VIENTOS DEL PUEBLO


Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.


Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamarosa zarpa.


No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.


Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?


¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?


Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airoso como las alas;
andaluces de aceitunas,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habeís de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.


Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.


La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretado los dientes
y decidida la barba.


Cantando espero a la muerte
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.





LLAMO AL TORO DE ESPAÑA


Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.


Despiértate.


Despiértate del todo, que te veo dormido,
un pedazo del pecho y otro de la cabeza:
que aún no te has despertado como despierta un toro
cuando se le acomete con traiciones lobunas.


Levántate.


Resopla tu poder, despliega tu esqueleto,
enarbola tu frente con las rotundas hachas,
con las dos herramientas de asustar a los astros,
de amenazar al cielo con astas de tragedia.


Esgrímete.


Toro en la primavera más toro que otras veces,
en España más toro, toro, que en otras partes.
Más cálido que nunca, más volcánico, toro,
que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.


Desencadénate.


Desencadena el raudo corazón que te orienta
por las plazas de España, sobre su astral arena.
A desollarte vivo vienen lobos y águilas
que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.


Yérguete.


No te van a castrar: no dejarás que llegue
hasta tus atributos de varón abundante
esa mano felina que pretende arrancártelos
de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.


Víbrate.


No te van a absorber la sangre de riqueza,
no te arrebatarán los ojos minerales.
La piel donde recoge resplandor el lucero
no arrancarán del toro de torrencial mercurio.


Revuélvete.


Es como si quisieran arrancar la piel al sol,
al torrente la espuma con uña y picotazo.
No te van a castrar, poder tan masculino
que fecundas la piedra; no te van a castrar.


Truénate.


No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás
si no es para escarbar sangre y furia en la arena,
unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas
abalanzarse luego con decisión de rayo.


Abalánzate.


Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado,
y en el granito fiero paciste la fiereza:
revuélvete en el alma de todos los que han visto
la luz primera en esta península ultrajada.


Revuélvete.


Partido en dos pedazos, este toro de siglos,
este toro que dentro de nosotros habita:
partido en dos mitades, con una mataría
y con la otra mitad moriría luchando.


Atorbellínate.


De la airada cabeza que fortalece el mundo,
del cuello como un bloque de titanes en marcha,
brotará la victoria como un ancho bramido
que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.


Sálvate.


Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate.
Levanta, toro: truena, toro, abalánzate.
Atorbellínate, toro: revuélvete.
Sálvate, denso toro de emoción y de España.
Sálvate.







--Y aquí os dejo una poesía de mi factura al toro bravo:




TORO BRAVO


Toro de piel curtida,
Toro de férrea arrogancia,
Toro, toro bravo,
Iberia, Hispania,


Raza inflexible,
Raza indomable,
Templo de fortaleza,
Alcázar agradable,


La vida como lucha,
Aire puro del campo,
Con el caballo es,
Centinela mediterráneo,


Toro de cultura y tradición,
Toro de constancia y valentía,
Hacia América navegó,
Con su briosa maestría,


Toro de dehesa y encina,
Toro de sol y albero,
Señor de la naturaleza,
Caudillo del centeno,



Toro de sangre y espada,
Toro de furia empapado,
Toro de purificado arte,
Toro, toro bravo.


http://www.madrimasd.org/blogs/universo/wp-content/blogs.dir/42/files/818/o_Toro%20de%20Lidia.jpg