jueves, 6 de mayo de 2010

MIS REFERENCIAS - LITERATURA HISTORIOGRÁFICA Y ETC.: SERAFÍN FANJUL

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Años ha que me enteré de la existencia de Al Andalus contra España, la forja del mito; y lo pude sacar de la biblioteca de la universidad. Me leí el libro rápidamente, y causóme honda impresión. Fue más o menos contemporáneo a mi primera lectura de Defensa de la Hispanidad de Ramiro de Maeztu. Qué tiempos aquellos, donde comenzaba a divisar mi vocación americanista.


La obra del catedrático gallego está consagrada en muy buena medida a combatir los "mitos andalusíes" que básicamente se gestaron en el romanticismo extranjero del siglo XIX por viajeros que demostraron conocer muy poco nuestra patria, de Merimée a Washington Irving y Maximiliano de Austria, y que vio su "confirmación política" en el andalucismo de Blas Infante, cuya ideología también rebatirá. Una de las "ideas-fuerza" de esta ideologización interesada de la historia es identificar Al Andalus con Andalucía. Por enésima vez tendremos que explicar que el término "Andaluzía" hace referencia a los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén con las correspondientes "marcas" de Algeciras y Gibraltar; un término geográfico nacido de la Reconquista de San Fernando III que con los años, aunó cierta comunidad de caracteres culturales; y que tan andalusí eran Toledo, Lérida, Zaragoza o Madrid como Niebla y Cádiz. En época de dominio muslímico, "Andalucía" no existió. En época cristiana, el reino de Granada no entró en Andalucía. Entró en la desastrosa organización provincial de De Burgos ya bien avanzado el siglo XIX.



El que fuera director del instituto hispánico de El Cairo trabaja acerca de Al Andalus un par de principales mitos: El desarrollo del buen salvaje y la alianza de civilizaciones. Si bien Fanjul parece posicionarse un poco con S. Huntington, cosa que nosotros no compartimos. Lo cierto es que en base al uso de dos mitos demuestra con documentación sobrada que Al Andalus no fue un ejemplo de una cosa ni de la otra. Rebate con contundencia a las lamentables ideologizaciones de un erudito como fue Américo Castro (También rebatido por un gigante como fue Jean Dumont), así como a todas sus derivaciones: Véanse los trabajos de Antonio Gala, llenos de incoherencias, anacronismos, ignorancias, faltas de documentación, baja calidad....O las penosas entrevistas de Rafael Torres de "El Mundo".

Fanjul viene a incidir sobre la contradicción para con España: Por un lado, seguimos siendo el ombligo del mundo y parece que el resto del globo no existe. Por otro lado, hemos escogido la autohumillación y el complejo de inferioridad, totalmente infundados. Que estranha forma de vida....

Resalta como temas como el "legado andalusí" son grandes piezas de la maniobra de negocios que, tanto "historiadores" a sueldo como artistillas y oligarcas de la politiquería llevan hacia adelante para conjugar sus pingües negocios con los países árabes.

Desarrolla una descripción completa acerca de lo que ha sido el pueblo árabe y de lo que es, y de cómo ha interactuado e influido con otros pueblos, ya sean helenos, egipcios, persas, eslavos, bereberes, hindúes o hispanos.

En algo que no estamos de acuerdo es que Fanjul se muestra "excesivamente crítico" con quienes consideran que España se reunificó como "lógica del pasado godo". Si bien en la cronística se produjeron algunos mitos contradictorios, llegando al rechazo de Roma y a idealizar demasiado a los visigodos ( Con los germanos, España siguió siendo romana ), la nación española siguió siendo una continuidad lógica de aquella Hispania Goda, y tanto San Isidoro como Recaredo son puntales.

Fanjul admite que in illo tempore, eso de la tolerancia como que no existía; y aunque critica que hoy no existe mucho, parece creer que en ello. De ilusión también se vive....Y también reconocemos, como Sánchez-Dragó le dijo a Juan Antonio Cebrián., que realmente los lazos unitarios de la Hispania Goda eran realmente débiles. Realmente hay mucho "mito germanista" en la nobleza hispánica del norte , reiteramos; y de hecho la España que surgió tras la Reconquista no fue exactamente la Hispania Goda; pero sí creemos que el germen fue el "ideal" de ésta, el ideal que más movió desde los inicios de D. Pelayo.



Fanjul ha sido discípulo de García Gómez y Elías Terés S. en cuanto a los estudios arabistas. En cuanto a la historiografía, se apoya mucho en Sánchez-Albornoz, no sin crítica, pero se nota que con cariño. En La quimera de Al Andalus, que es un complemento a su primeriza obra, trata contra el mito moderno de los morunos en América; hoy muy jaleado por Mansur Escudero, tras los dineritos de la duquesa de Medina Sidonia....Recordemos que Serafín Fanjul también ha hecho la licenciatura de Historia, especializándose en Historia de América. En su copiosa bibliografía, refiere a algunos que fueron profesores de un servidor de ustedes.


Recoge muchos textos, tanto literarios (Romances, por ejemplo) como cronísticos o legendarios.

¿Cuáles son las reales influencias arábigas, muy exiguas y cada vez más? ¿Cuál fue la verdadera aportación al léxico? ¿Cuál fue el papel de los moriscos? ¿Cuáles son los tópicos que a lo largo del tiempo se han conservado o mutando sobre ellos? Para el flamenco también labora un capítulo importante, así como para las músicas más o menos folklóricas de España. Cuestiones candentes que a nuestro parecer, D. Serafín trabaja con harto acierto. Una de las cuestiones que expone es que, por ejemplo, la variedad musical en los países árabes está medio muerta por la férrea estructura coránica, poco amiga de la música en sí, como lo fue el propio Ben Arabi. También habla de la influencia de los cristianos hispanos en los propios musulmanes, y el papel de los mozárabes, e incluso de algunos alarifes bizantinos que trabajaron en Córdoba. No en vano es catedrático de Literatura Árabe y conoce muy bien la realidad y la historia de aquellos países. A nuestro juicio, echamos de menos un mayor detenimiento sobre el papel bereber en Al Andalus, o de otros grupos "étnicos" como pudo jugar la guardia eslavona. No trata siquiera la conjetura del "resentimiento arriano que pudo quedar" de I. Olagüe, desechado por simplona majadería; y por supuesto, tiene muy claro que fue una conquista y violenta. Pero trata muy poco el factor de los conversos hispanos, eso también lo echo de menos. Sí trata, por ejemplo, la socorrida hermandad secular de gitanos y moriscos, un mito esbozado con insoportable puerilidad e incluso sin beneficio para ambas comunidades, pues automáticamente las reduce al hampa para explicar sus muy modernos y occidentales inventos. Lo malos que son nuestros conquistadores pero lo buenos que son cuando nos conquistan.....Si es que hasta el léxico son capaces de falsificar para sostener sus miserias. Porque, curiosamente, como Bartolomé de Las Casas se negó a aprender lengua amerindia alguna, de estos neoandalusíes, nadie, absolutamente nadie, tiene conocimientos del idioma arábigo. Asimismo, habla sobre Ben Hafsun, pero a lo que parece, muy poco y simplonamente. Como también echamos de menos que trate más sobre lo que supuso el "impacto andalusí" en Portugal.


¿Eran españoles los moriscos? Nunca así se sintieron, al igual que los sefarditas. ¿Fue Al Andalus=España? No, siempre se consideró otra cosa. Algo básico que hay que saber para argumentar sobre el tema, y sobre el que tantas contradicciones incurren los américocastristas (D. Américo tenía al menos muy alto nivel, como los de ahora) que pretenden alejar de la hispanidad a los visigodos (Infante llega a identificar a castellanos con germanos; y por supuesto, sin detenerse en que no sólo fueron castellanos ni por asomo). Nos podríamos preguntar si esto no es racismo, u otra clase de etnocentrismo tal y como se plantea Fanjul....Los mismos moriscos se resistieron a integrarse en la Hispanidad, y como pasa con toda la umma, los intentos de conversión fueron por desgracia mayormente infructuosos. Empero, los mismitos que critican los decretos expedidos desde los Reyes Católicos a Felipe IV son los que ni hablan de cómo trató Al Andalus a los dhimníes, ni de cómo siguen siendo tratados los cristianos árabes. Eso de la igualdad, cuando no conviene, se acude al romanticismo y demás zarandajas. Estamos demasiado acostumbrados a ello.


No hubo tolerancia en Al Andalus. Ni de una parte ni de otra. Las estupideces tan ladradas no son históricas, ni rigurosas, sino ideológicas e "interesadas". Se puede hablar de las causas de la tardanza de la Reconquista, de la ubicación real del islam en la península, de la cierta "interacción cultural" que en casos más bien contados hubo; pero poco más. De donde no hay no se puede sacar, pero el dinero y el interés parecen hacer el resto, con evidencias que no son ni por asomo tales. Es que estos neoandalusíes se niegan no ya a ofrecer pruebas serias ( Que por descontado nunca lo hacen ), sino siquiera a discutir. Y de ello han hecho buen acopio en según qué países islámicos, destacando quizá Marruecos y Siria, alimentando unas historietas que no se sostienen por ningún lado.




A mi juicio, un par de obras que merecen el sello de la objetividad, si bien, con alguna cuñita ideológica que creemos que sobra. Porque si bien el señor Fanjul parece muy versado en teología musulmana, de católica parece no tanto.





No confundan mi postura: No niego las justas influencias que han quedado de una época histórica. No las niego por ejemplo en la repostería; si ustedes prueban dulcería del Magreb, les recordará al turrón, los polvorones o los pestiños. No caigo en la pelea entre Claudio Sánchez Albornoz y Américo Castro, que a mi juicio tan bien sintetizó el malogrado e inolvidable Juan Antonio Cebrián. Ni caigo en la "lucha de civilizaciones" de Huntigton. Ni tampoco caigo en la deformación o en la exageración: Los árabes no inventaron los baños, el regadío o el arco de herradura. La palabra "zaguán" viene porque los árabes la toman del griego "stuan". Asimismo, Al Andalus no fue "exactamente árabe", sino que por la contra jugó mucho peso lo bereber y lo muladí, tal y como señaló ya en el siglo XIX Oliveira Martins.

Me sigo preguntando, pues: Si la presencia musulmana fue tan larga en Valencia o el Algarve como en Andalucía, ¿cómo es que allí no ha quedado ese "sentimiento arabista"? Pues como no había quedado aquí hasta el romanticismo luego politizado. Ese sentimiento no existía ni siquiera en el mundo árabe. ¿Por qué valencianos o algarveses no escogieron una bandera musulmana como símbolo "identitario" y nosotros sí, sin que siquiera se nos dijera el significado? Pues por lo mismo que intentamos referir. Por la misma decepción que se llevó Merimée al encontrar "muy poco moro" en la Península según sus propias palabras, cuando él venía buscando que todo fuera omeya o nazarí. O como aquel peregrino italiano que tanto se decepcionó en Córdoba e intentó convencer a sus habitantes del siglo XIX que se vistieran con turbante y chilaba.

La Historia está para estudiarla e intentar ser lo más objetivo posible, no para ideologizarla y escoger puntos de ella manipulados como si fuera la oferta de un hipermercado. Antes casi todo era en base a Sánchez Albornoz, hoy casi todo es en base a Américo Castro.


Dice mi maestro y amigo Francisco Rivas que hay mucho historiador medievalista que parece negar hasta que el islam pasó por la Península. Eso es cierto, tan cierto como que los países islámicos quieren borrar automáticamente su pasado cristiano. Como que hubo 3 papas norteafricanos y como existió Cipriano de Cartago y San Agustín de Hipona. Por eso, ambos convenimos en despreciar la ideologización de la historia y un vano presentismo calculado en una mentalidad buenista que de buena no tiene nada, sino todo lo contrario.


¿Están pensando los tunecinos en darle la nacionalidad a griegos y germanos que fueron expulsados de su territorio? ¿Por qué no se habla de los cristianos árabes que Arabia Saudita expulsó? ¿Y de los cristianos bereberes que huyeron a la Península Ibérica en el siglo VII? ¿Y los turcos con griegos y armenios? No decimos que esté bien ni una cosa ni la otra: Simplemente intentamos ser objetivos y no caer en falsos buenismos, repetimos. Buenismos que conllevan muy mala uva y un auto-odio incomprensible e irracional.


Los españoles a veces somos gente extraña. Antes nos moríamos por demostrar un irrefutable pasado visigodo y ahora nos morimos por demostrar un irrefutable pasado musulmán o hebraico. Al igual que muchos muladíes de Al Andalus se morían por intentar demostrar un antepasado de la Península Arábiga. Pues ni una cosa ni otra.


Y por ello, creo que en líneas generales, Serafín Fanjul, con todo su bagaje académico, constituye una prueba rompedora en estos tiempos arrogantes que nos creemos saber de todo. Para mí fue un hito su descubrimiento, y me sigue influenciando sobremanera.



Al-Andalus contra España: la forja del mito - Resultado de la Búsqueda de libros de Google




La quimera de al-Andalus - Resultado de la Búsqueda de libros de Google




Contemporáneos: Serafín Fanjul


SERAFÍN FANJUL - Catedrático Literatura Árabe  UAM



Entrevista a don Serafín Fanjul, El Catoblepas 30:1, 2004