lunes, 26 de julio de 2010

MIS REFERENCIAS LITERARIAS: JOSEPH PEARCE (2): "G.K.CHESTERTON, SABIDURÍA E INOCENCIA"

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-Ediciones Encuentro.

* Recuérdense los hilos:

MIS REFERENCIAS LITERARIAS: JOSEPH PEARCE


MIS REFERENCIAS LITERARIAS: GILBERT KEITH CHESTERTON


Aquí vengo con otra de mis lecturas inglesas, una vez más a lo grande. Combinar el desparpajo, la amenidad y el riguroso buen hacer de Pearce con la vida y obra de Chesterton constituye uno de los cócteles más saludables de la vida. Si a esto le añadimos que como bandera de la investigación más corajuda se incluyen una serie de interesantísimos documentos inéditos hasta la fecha de esta publicación…Pues ya tenemos mucho recorrido en torno a Chesterton por mor de Pearce.

Walter Hooper, el que fuera secretario de C. S. Lewis, más o menos nos dice que…Vive Dios que tiene mucha razón.

El Gilbert Keith Chesterton desde la más tierna infancia hasta su muerte, en sus pasos por la infancia, la familia, el colegio, la facultad, sus primeras escaramuzas literarias, su calidad poética, su maderamen periodístico, su forja como novelista, su prosa incisiva…

Prócer de la paradoja, el ingenio y la perspicacia, tuvo ese talento señalado por Juan Manuel de Prada (Talento que también tenía L. Castellani) de poseer ese intelecto descriptivo, narrativo y “científico” con el cual hace evidentes “cosas elevadas” al lector poco a poco, recogiendo un tono apacible en la sombra del más simpático humor inglés por cuyas venas corre algo de sangre escocesa y francesa.

Es un libro muy completo. Resumiendo cuasi esquemáticamente, yo destacaría el exhaustivo examen de:

-Su afinidad amistosa e intelectual con personalidades tan importantes como Hillaire Belloc y Maurice Baring, así como la “dulce-ardua” polémica que mantuvo toda su vida con Bernard Shaw, nunca obstaculizando una sincera admiración y amistad. Asimismo, también destacaría cierto tono agrio para con T. S. Eliot que en lo sustancial igual no fue tanto. La influencia de Chesterton en C. S. Lewis, Evelyn Waugh, Dorothy Sayers; tanto a nivel espiritual como intelectual es otro aspecto que considero vital.

-Sus ideas político-económicas cristalizadas en el distributismo en constante admiración en el “cooperativismo” de las misiones jesuíticas del Paraguay y en consonancia con su punzante preocupación en el tema de la propiedad.

-Su sabiduría sociológica, teológica y filosófica.

-Su buen hacer en los campos de la biografía y la crítica literaria (De Santo Tomás de Aquino a Dickens).

-Su actitud de dolor frente a la Primera Guerra Mundial, donde se convierte en un fervoroso propagandista de la causa aliada. En cierto modo sus artículos tienen alguna coincidencia con las opiniones de Vicente Blasco Ibáñez sobre el mismo conflicto, aunque parezca medianamente imposible. Aun con más brillantez que Blasco Ibáñez en ese sentido, creo que a veces le puede el “nacionalismo” y generaliza demasiado sobre “lo germánico”. Pero es curioso que en torno a ciertas “apreciaciones germánicas” coincida con Menéndez Pelayo y Oliveira Martins.

-La importancia de sus viajes, en especial a través del Canadá, los Estados Unidos, Polonia e Italia, sin desmerecer el que hizo a España.

-Y por supuesto, la importancia de sus más hondas raíces afectivo-familiares. Desde su hermano Cecil, que fue un converso como él, compañero de justicia y letras al que lloró con sincera amargura tras su muerte como soldado británico en Francia casi al final de la Gran Guerra, hasta la pasión que sintió por su esposa Frances. No tuvieron descendencia, pero vivieron esa sabiduría e inocencia rodeados de los niños vecinos, de los que fueron tanto amigos como maestros, dejando una huella imborrable a través de Beaconsfield. Fue Frances un vivo ejemplo del elevado concepto que tenía Chesterton de la mujer, figura siempre tierna y heroica para su creativa vida; creativa que despidió el dulce sabor de la inocencia hasta para la más acendrada crítica.

Claramente, una biografía portentosa sobre un hombre de letras en el mejor y más amplio sentido de la palabra, un literato cada vez más conocido en lengua española (Quizá más en la Argentina) y con más espacios dedicados en todo el orbe. Un hombre imprescindible para nuestra vida y obra, constante inspiración, pensamiento y gratitud hacia el que fue profeta en su tierra y algo pudo saborear el reconocimiento de su calidad. Grande entre los grandes, Gilbert Keith Chesterton. Joseph Pearce sigue su camino.



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