martes, 3 de agosto de 2010

DE CINE: "LA CRUZ DE HIERRO", DE SAM PECKINPAH.



-Hace tiempo, en los domingos el periódico "El Mundo" traía películas de la Segunda Guerra Mundial. Como a mi señor padre le gusta este "género", más de un domingo lo compró.

Ni que decir tiene que ya viendo este tipo de cintas soy propenso a aburrirme más que un caracol en un espejo. Empero, esta película es distinta de otras muchas que he visto. De otras muchas tengo medio buen recuerdo de "Stalingrado". Pero esta es distinta.


Es una cinta tremendamente cruda, recolectora de la simbología de toda una época llevada a los últimos extremos en pleno conflicto bélico. Pero, más que fijación en lo nazi propiamente dicho, está centrada desde el punto de vista del militar alemán raso, del pelotón de reconocimiento que parece pintado como guerrilla antibonapartista; frente a la aristocracia prusiana y a la élite del partido nacionalsocialista. La película colecciona una suerte de imágenes que llaman la atención del espectador desde el principio, ubicándose en una violencia cercana, en las tierras perdidas de Rusia, allá por el 1943, cuando la balanza de Hitler ya estaba bien tambaleada.

Como digo, el orgullo del cabo expeditivo que asciende a sargento frente al aristócrata prusiano o al enchufado del partido es uno de los motivos principales de la trama peliculera.


No renuncia a lo desagradable, pues la guerra es eso. No renuncia a describir la ambición, la traición, el sufrimiento, la agonía, las bajas pasiones, la audacia, la baja moral, la camaradería, la dificultad, la supervivencia. A mi juicio, los papeles de Maximilian Schell, James Coburn y James Mason son estelares e imprescindibles de principio a fin. Un reparto sin igual con un director que hizo una película distinta, reitero, de tantas que nos acostumbraron sobre el que fue el siglo más negro de la historia. Sí, hablamos de nuestro reciente siglo XX, no de la Edad Media.


En fin, que aunque se me hizo larguita, me ha gustado bastante en general. Y a veces pienso que con la estupidez que nos envuelve, no sé si a algún lumbreras se le habrá ocurrido acusar de hitlerófilo a Peckinpah, que fue marine en la guerra y ayudó a desarmar a los japoneses. Dicen que la película tiene un fondo antibélico, pero el fondo será menor que el de una lata de atún o yo soy muy ciezo, pues eso no lo noto. A Peckinpah le acarrearon la fama de "sanguinario del cine" y supongo que fue por algo; aunque no creo que la banalice.





* Recordemos que Peckinpah se quedó deslumbrado con la película "La fiel infantería", obra y gracia de Rafael García Serrano.




La cruz de hierro