sábado, 4 de diciembre de 2010

ESTOY TAN ACOSTUMBRADO A PERDER QUE CUANDO GANO, ME ENFADO.


-Una vez le escuché esa frase a un paisano curtido en el campo. Hace poco se la he escuchado a un amigo de raza calé. Como le dije al poeta Paco Román, hay que atreverse. Ojalá yo me hubiera atrevido con la poesía antes, mas nunca es tarde si la dicha es buena; aunque la verdad no sé si esta dicha es muy buena. Últimamente, por cosas de esta vida, de esta vida que supuestamente es así y tampoco hay que darle muchas vueltas, me inspiro más de la cuenta en el muy mentado Miguel Hernández. Me inspiro, me inspiro con hilos de sangre en la mirada también en "Loquillo y los Trogloditas", rigiéndome por dos máximas sabias suyas:

1)- Ser Feo, Fuerte Y Formal

2)- ¿Para qué discutir si puedes pelear?


Aunque no dejo de evocar cuando fuimos los mejores....

Por supuesto, ni que decir tiene que últimamente estoy más portugués que de costumbre. Puede que tenga que ver con que descubrí hace poco que tengo algo de sangre portuguesa. Con todo, no fundo, eu sou um sentimental. Todos nós herdamos do sangue lusitano uma boa dossagem de lirismo. Mesmo quando as minhas mãos estão ocupadas en torturar, esganar, trucidar; o meu coração fecha os olhos e sinceramente chora...

Y ahora me acuerdo de una poesía que hice hace tiempo, destrozando la bella y dulce lengua de Luís de Camões y Fernando Pessoa:

PENA

Quando acho os campos sós,
E contemplo a largura do mar,
Uma pena na minha alma,
Invade-me com escuro ar.


Quando olho o céu,
Percebo a solidão,
Quando penso, lembro e sinto,
Dói-me o coração.


Quando à tardinha merendo um doce,
Desejo café ou chá,
Então, desenho uma loucura,
Lírica, pura, sentimental.


As folhas das árvores,
As pinturas, as cores,
Tudo se junta, tudo,
Sofrendo as próprias emoções.


Eu não sei, na verdade,
Se estou nervoso ou tranquilo,
Fico preso da imaginação,
Fico preso disto e daquilo.


Falta ordem na minha cabeça,
E isso tem a sua "razão",
Tenho uma pena na minha alma,
Pena que é pura contradição.


A pena confunde-me,
Ai! que pena tão grande,
Esta pena que julgo bruta;
Quem compreende esta saudade?




Y ahora el plato fuerte. El leitmotiv de este hilo, de mi sentimiento, acaso de mi vida. Y es que tengo para mí que las telenovelas son más realistas de lo que pensamos....

ESTOY TAN ACOSTUMBRADO A PERDER QUE CUANDO ME GANO, ME ENFADO.

Estoy tan acostumbrado a perder,
que cuando gano, me enfado,
cada año, más insustanciales,
me resultan mis cumpleaños.


Miro la altura del campanario,
miro el filo de la navaja,
soy el dolor de un mal sueño,
en una hora desafinada.


Nunca supe hacer trampas,
¿Mas por ello soy más justo?
¿Los injustos son más felices?
a cada momento me pregunto.


Vanidad, vanidades, todo es vanidad;
cuántos teatrales histerismos,
cuánta artificial complicación,
cuántos, cuántos abismos.


Cuántas lágrimas inútiles,
precedidas de vacíos sollozos,
cuántos días prohibidos,
cuántos lamentos escamosos.


Siempre la herida infectada,
siempre la soga al cuello,
cuando gano, me enfado,
pues es que siempre pierdo.


¿Por qué soy triste y voluble?
¿Por qué nadie me enseña a querer?
¿Por qué no aprendo a vivir?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?


Algún día dejaré de quejarme,
captando la esperanza de lo alto,
pero estoy tan acostumbrado a perder,
que cuando gano, me enfado.