viernes, 7 de enero de 2011

SERIE CRÍTICA: DEL TABACO Y LO QUE NO ES EL TABACO.

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-El 2 de Enero del Año de Nuestro Señor de 2011 ha comenzado con una nueva ley. Con razón se dice en mi pueblo aquello de "¡Tienes más leyes que un abogado!". No por meterme con los abogados, sino porque tenemos ministros que quieren saber de todo cuando no saben de nada, y eso, lógicamente, afecta a nuestras leyes, que cada vez se van escorando más hacia la absolutización de la estupidez.

Una nueva ley, decimos, una nueva ley anti-tabaco. Una nueva ley que nos dicen se preocupa de la salud de la ciudadanía, tan bien como se preocupa de la salud el aborto y la eutanasia. Similares paradojas fueron señaladas hace más o menos un siglo por el genial Gilbert Keith Chesterton. Se me ocurre otra paradoja, y es aludir a razones "ecologistas" para prohibir la tauromaquia, cuando el primer desastre de semejante prohibicionismo sería el ecológico. Hace años, un amigo brasileño me dijo que viniendo en avión, se ve la Península como color de fuego. Yo lo comprobé cuando hace tres años fui a Italia. Si desapareciera el arte taurino, el panorama sería todavía peor, bastante peor. Pero nada...Por eso, hay ciertas "preocupaciones", ya sean "salutíferas" o "ecológicas", que no me creo, pues son directamente opuestas a la realidad. Y si digo esto con amargura es porque de verdad me preocupa la naturaleza, así como me preocupa la salud, que al final del 2010 tanto se ha cebado con mi familia, por razones que se escapan al tabaco, por cierto.


Esta mentalidad prohibicionista de izquierda a derecha y tiro porque me toca (Ah, aquel "prohibido prohibir" de los "estudiantes" burgueses de Mayo del 68 de la bel France...); esta mentalidad prohibicionista de fariseísmo puritano apesta desde lejos. Hagamos un somero esquema:


-El tabaco es malo. Esto poca duda admite. Malo de narices. Malo de por sí. Pero el tabaco es más malo aún porque las grandes compañías norteamericanas de tabaco le echan productos (Amoníaco, por ejemplo) altamente corrosivos para aumentar la adicción. Véase como en los Estados Unidos se aplican medidas totalmente histéricas y se toca el bolsillo de estas compañías, pero no se prohíben como sí que está prohibida por ejemplo la cocaína. ¿Por qué? La razón es muy sencilla: Los impuestos, el dinero, el parné, los jurdeles. Money, money, money. El tabaco conlleva unos impuestos que se utilizan para mantener a toda una casta de vividores que menos trabajar saben hacer de todo.

Por ello, estamos ante un tema relativamente fácil. En España se sigue cultivando tabaco, en Extremadura principalmente, y también en Canarias. Bien, pues que sea la cosa pública la que regule este cultivo, la que proteja esta industria, y ya que el tabaco es malo de por sí, que se vigile que no le echen más basura. Pero claro, esto sería enfrentarse a las grandes compañías angloamericanas y a todo un mercado global. Que es lo que importa y no la salud.

Y no culpo por ello a la sociedad anglosajona, que, con sus muchos defectos, se compone de gente con una iniciativa hábil, ágil y pragmática, de un amor propio encomiable, y de una responsabilidad concreta y coherente que en muchos aspectos les hace más libres.


Pero, ya puestos, ¿por qué no facilitan coffee shops como los hay en Holanda para los que fuman porros? Vamos a ver, el tabaco o es legal o es ilegal; lo que no se puede es moverse en el peligroso terreno de la a-legalidad, como sucede parecidamente a la prostitución. Y si el tabaco es legal, lo ha de ser con todas sus consecuencias.


Claro que el tabaco mata. Lo mismo que mata el alcohol. Lo mismo que mata la depresión y lo mismo que mata que te atropelle un autobús o que a un asesino le dé por ti, lo mismo que mata el terrorismo y lo mismo que mata un rayo. Y lo mismo que puede matar un país una clase política caciquil y corrupta, de listas cerradas que no se deben a sus electores sino a la bestial "disciplina de partido" y a la presión de las finanzas; una "clase política" que no rinde cuentas a nadie ni permite una representatividad directa; cosa que sí tienen (O al menos, en un grado más o menos aceptable) Suiza, Gran Bretaña o los Estados Unidos. Y obsérvese que ningún político toca temas fundamentales ni en crisis; es preferible arrollar pensiones para mantener las vitalicias de ellos, en este sistema profundamente oligárquico y partitocrático y nada representativo. Insisto en esto porque aún quedan muchos "ilusos" que dicen eso de "si no votas, no te quejes". Este infumable sistema político mal dirigido por una casta mediocre y analfabeta no permite "el derecho a la queja". Si votas no estás votando a un candidato de una circunscripción cercana y clara, estás votando a un número cerrado que no se debe a ti, que jamás te dará cuentas a ti, sino a los que ya hemos mencionado. El voto no sirve para ningún cambio verídico en este sistema que impera en España, un sistema que es anti-representativo, a ver si nos vamos enterando de una jodida vez. No es que haya quien se desentiende de la política, es que la política se desentiende del pueblo desde el principio en un esquema que es bastante peor que el despotismo ilustrado. Es un coto cerrado, un "club", un "gueto privilegiado", donde nosotros ni pinchamos ni cortamos, y ese esquema fraudulento y pernicioso no es cuestionado por ningún diputadillo. ¿Nos vamos enterando ya, o todavía no? Pues hasta Gustavo Bueno últimamente está tratando con brillantez este tema. Ahora bien, no hay más ciego que el que no quiere ver y no hay más sordo que el que no quiere oír.

Hemos hablado de Suiza, Gran Bretaña y los Estados Unidos. Señores, que cuando allí se cambia una ley, hay votaciones con referéndums claros y vinculantes. Y hay debates constructivos al respecto. ¡¡Aquí los referéndums vinculantes están prohibidos; sólo cabe la excepción para "cosas muy genéricas" y que el partido de turno sabe que va a ganar!! ¡¡Y si no gana, se repite hasta que gane!! Viene muy bien la expresión "partido de turno" porque esto es lo que tenemos, turnismo chusco y ramplón como el de Cánovas y Sagasta, aun ligeramente sofisticado y con muchas poltronas ocupadas por hijos directos del régimen anterior. Para luego embadurnarlo todo con lenguaje buenista de cara mal lavada.

Aquí, como ya decimos, la ley es cambiada por una minoría de iluminados soplagaitas sin consultar ni atender a nadie. Y por supuesto se legisla todo, para engordar la burocracia.



Y por cierto, también mata la cocaína, de la que somos el principal consumidor. Pero claro, es muy fácil mirar por encima del ojo a los países hispanoamericanos y achacarles la inseguridad. ¿Nos olvidamos que si hay narco-terroristas es porque aquí a lo mejor hay demasiados lavabos empolvados? Si aquí hubiera una orografía selvática, la inseguridad que hay en ciertos países del Nuevo Mundo nos iba a parecer un dulce. Aquí, que no somos capaces (En buena medida porque los políticos no quieren) ni de acabar con una banda de niñatos terroristas subvencionados, aquí nos vamos a quejar de la inseguridad de otros. Por otra parte, miremos muchas "historias familiares", a ver si nos diferenciamos en mucho de nuestra América.

¿De veras somos un país "desarrollado"? Pensémoslo mejor, porque no reunimos ni una sola condición como tal, ni en lo mental ni en lo material.



-A ver, damas y caballeros: ¿Cómo se explica que se universalice la prohibición de fumar no ya en bares (Después que muchos hosteleros hayan invertido dinero en dividir sus zonas y ahora se coman los extractores y etcétera con papas) y restaurantes, sino hasta en las "cercanías" de hospitales y parques infantiles, y sin embargo, se liberalice la venta de tabaco en el sector hostelero y hasta en los kioskos?

En este contexto social de una crisis social, política, cultural y económica terrible, surgirá más de un Al Capone redivivo. Algún bar ya ha cambiado su status por el de club. Será eso, que queremos ser una sociedad dividida en clubes, cuando no en guetos.

De mientras, a subir la luz y el gas. A subirlo todo menos los sueldos. Ya mismo, ¿nos prohibirán respirar, o mejor, nos cobrarán por ello?


"Nuestro mundo" se acaba. La era que se inició desde Cromwell a la guillotina no da mucho más de sí. Cada vez comprendo mejor las palabras del poeta angloamericano T.S. Eliot sobre que "este mundo" no se acabará con un estallido, sino con un lamento, como ya mencionábamos en Gabriel Celaya y las inspiraciones ibéricas. Viene, si se quiere, otro "proceso histórico" en el que no podamos vivir por encima de nuestras posibilidades como llevamos haciendo décadas, sin querer ver la realidad, ahora acaso anunciada por la China y la India, por decir algo. En España estamos volviendo a marchas forzadas a una "economía de post-guerra", y nosotros no somos como nuestros abuelos, mucho más "adaptados al medio" y acostumbrados a pasar ciertas penalidades. No, nosotros no estamos acostumbrados a la incomodidad. Todo esto afecta al tabaco. El consumo del tabaco de liar se ha disparado, y el gobierno lo soluciona subiéndolo vertiginosamente de precio. Así como se ha disparado el consumo de tabaco de contrabando, y es que, como cantaba "Maíta Vende Cá", "Peñón de Gibraltar, primero fue el tabaco y después qué te voy a contar...".

Aparte, en España, estas medidas ilógicas y absurdas apenas han servido para que el personal deje de fumar. En todo caso, eso es una iniciativa de la persona, y no de un estado monstruoso y farsante que pretende ser el Gran Hermano de Orwell. ¿Por qué este mismo estado no se preocupa del muy nocivo y contaminante humo de los coches? Yo no soy conductor (Y maldita la hora en que me saqué el carnet de conducir, que me privó de buena parte de mis ahorros debido a mi torpeza) y me los tengo que tragar. ¿Es que a estas alturas no hay un medio de locomoción que no necesite de ese pestilente y contaminante humo? Pues claro que lo podría haber, pero volvemos a lo mismo: Sería meterse con los cimientos del mercado mundial, que reiteramos, es lo que interesa. Así como el humo de los coches podría decirse la química en los campos en particular y la cantidad de basura que llevan los alimentos en general. ¿O es que aquí sólo contamina lo que nos parece políticamente correcto? Como dicen en los Cuarenta Principales, ¡anda ya!

¡HIPÓCRITAS!


-Y oh, curiosamente, esta nueva ley ha dado síntomas de una rebelión medio interesante. Pero no puedo sino mostrar mi decepción ante la sociedad española, decepción que va conmigo mismo, pues al fin y al cabo ni por asomo soy superior ni ajeno. Aquí ya nos pueden robar y matar que nadie se moviliza, pero, ¡ay si nos quitan el cigarrito y la cervecita! Como decía el Rockero Silvio, "con los españoles no hay quien pueda, mejorando lo presente y un respeto al extranjero. Los españoles, ya puede estar mandando el rey que la república que este que el otro, se apuntan a lo que haga falta...". Tiene cierto "trasfondo filosófico" a mi juicio. Aquí nadie protesta y tragamos carros y carretas y sapos y culebras. Lo que haga falta....Yo sigo pensando que por encima de todos los problemas económicos, políticos y hasta sociales, nuestro principal fallo es mental. En lo material pues ya tengo escuchado y leído que se está volviendo a la emigración: En las facultades de Ingeniería están apretados por irse a Alemania, donde más o menos pueden prosperar. No pocos talentos aprovechan para irse no ya a Estados Unidos, sino incluso a países "recónditos" del Viejo Continente donde pueden trabajar de lo suyo, porque esa es otra, aquí la universidad es la principal fábrica de parados.Y otra vez se está viendo emigración a Hispanoamérica (En Portugal empieza a darse hacia Angola y Brasil). Así que aquella hermosa canción del emigrante de Juan Valderrama, del cual me declaro ferviente admirador (Será que soy un "gachó fandanguero" para los "flamenco-ideólogos"...) subrayando que en el fondo no deja de estar infravalorado por falsas cátedras, va a estar de nuevo bien vigente. Mientras aquí siga sin valorarse el mérito y el esfuerzo y se siga valorando como máximo código al enchufe, la cama, la intriga, el robo, la mentira y la adulación, como decía José María Del Nido, "lo mejor está por llegar"....

Y es que me pongo a pensar, y hace tiempo, a los meses de editar mi primer poemario, pensé en montar mi propia editorial. Nada en verdad, pues yo sé positivamente que nunca voy a vivir de esto, pero al analizar el trabajo de editoriales pequeñas, pensé que por qué no y así aprovechaba yo mismo para ir publicando mis cosillas. Cuando me enteré de los absusivos impuestos ante los pequeños beneficios que yo podría tener, huí como de la peste. Ahora un primo mío ha montado una autoescuela y le han denegado dos ayudas, eso sí, los impuestos cualquiera se los deniega....Me tiene puesto al día del tema y es para llorar.

También se me viene a la mente que nuestra dependencia del turismo (Los "camareros de Europa") ya ni es lo que era, pues hay quien prefiere invertir en Croacia, Eslovenia o etc. porque es más barato que aquí. Me da que hasta esa función la vamos a ir "superando"...Lamentable antes y lamentable ahora...

Eso sí, siempre nos quedarán los "programas del corazón"....Creo que encima apelan a la libertad de expresión....

¿Que hemos progresado tecnológicamente? ¡Pues sólo faltaba que no llegáramos ni a eso! Pero como patria (Palabra tan denostada por tanto gamberro iletrado) estamos en franca decadencia; yo no aplicaría ni tan siquiera la palabra "retroceso". Sí, sé que esta complicada crisis de los demonios es global, pero valga el pareado, es que España mete caña. Y si "este mundo" se acaba, España mete más caña todavía en el final.



Por todo ello y por más que me dejaré en el tintero, he querido titular este magro artículo "Del tabaco y lo que no es el tabaco". Porque si bien los romanos decían que in vino veritas est, en España el tabaco es un reflejo de lo que hay y lo que deja de haber. No pretendo ser un pesimista/fatalista, y aclaro que siempre abro una puerta a la esperanza. La esperanza es lo último que se pierde y la fe mueve montañas. Y por supuesto, tengo confianza en que España puede mejorar, esto es, que puede progresar sin renunciar a su tradición. Tengo confianza en nuestro genio, tan bien expresado por
Oliveira Martins en su genial História da Civilização Ibérica. Es por eso precisamente que me enervo más, porque creo conocer nuestras posibilidades, y sin presentar falsos paraísos en la tierra, claro que podemos mejorar; pero parece que nos empeñamos en lo contrario yendo de culo, cuesta abajo y sin frenos.


No pretendo tampoco hacer apología del tabaco y felicito a los que no pierden su dinero y su salud. Y como digo esto, sé que a lo mejor algún día, con esfuerzo, podré dejar los cigarrillos, pero jamás renunciaré a fumarme un buen puro con todas mis reales ganas; y que al que no le guste, pues que se vaya de mi lado.
Esta ley es un absurdo sin argumento ni fundamento, y a los gobernantes les deberían preocupar otras cosas más que su cochino bolsillo. Y ya está muy bien la cosa. Ya es la hora de decir que hasta aquí llegamos, en el tabaco y lo que no es el tabaco. ¡BASTA!




P.D.: Reconozco que no estoy demasiado poético y que parece que no he empezado bien el año. No es así del todo. Próximamente tendrán noticias de mis nuevos versos, Dios mediante.