miércoles, 13 de abril de 2011

XVIII EXALTACIÓN DE LA HERMANDAD DE LA SOLEDAD DE BOLLULLOS DE LA MITACIÓN -ANTONIO MORENO RUIZ.




-Y al fin llegó el día, el 10 de abril del 2011 a las 20.30 horas.... Nervioso perdido, por supuesto. El día anterior se celebró la boda de mis amigos de toda la vida Rafa y Lucía, a los que desde aquí les deseo lo mejor, porque de verdad se lo merecen. Eso el sábado, y el domingo la Exaltación.

Como ven, una vez más un fin de semana productivo y efusivo en mi vida. Así, con el corazón lleno de energía, y por supuesto con la tremenda y honrosa responsabilidad, me situé en el atril de la Iglesia de San Martín de Tours, teniendo a la Virgen de la Soledad como protectora. Entre un mar de buenos músicos cofrades venidos de Rota (Cádiz), nada más y nada menos que en concierto la Banda de Cornetas y Tambores Alcalde Zoilo Ruiz-Mateos; con el sagrado templo abarrotado y como siempre con Canal 4 Aljarafe, a la cámara Fran Moreno y al micro Inma Sánchez. No me esperaba tanta gente, tanta expectación. Como siempre, muchísimas gracias a todos.

Después de los últimos pregones de Manolo Romero Pérez y José Antonio Gutiérrez Jiménez, el listón está bastante alto; así que más responsabilidad y nerviosismo para un servidor.... Y hablando de Manolo, ¡¡muchas gracias amigo!!, ahí que estuvo conmigo todo el tiempo, aconsejándome e intentando tranquilizarme. Vaya buenos mentores que tengo.

Ante la Junta de Gobierno de la Hermandad, ante mis familiares, ante el pueblo que me vio nacer y crecer y al que siempre amaré intenté, pues, declamar la Exaltación, esta base y molde de lo que, Dios mediante, será el pregón del Año de Nuestro Señor de 2012. Acá les dejo los enlaces y el texto íntegro de la Exaltación. Y como les digo, sigo nervioso, y ya con el pregón comenzado.....

La Exaltación se emitirá íntegra (Como siempre en Canal 4 Aljarafe) el viernes 15 de abril a las 19.00 y luego a las 22.30 horas y el sábado 16 a las 19.30 horas. A ver si en breve podemos poner un enlace directo desde aquí. En fin, pasen y vean:



Se celebra la exaltación al Viernes Santo a cargo de Antonio Moreno

Inmaculada Sánchez .
-
11 de Abril de 2011

El domingo por la tarde se celebró la exaltación del Viernes Santo. Estuvo a cargo de Antonio Moreno. A las ocho y media de la tarde en la Iglesia San Martín de Tours se llevó a cabo este culto de Hermandad previos a la estación de penitencia. Un culto acompañado de marchas procesionales tocadas por la banda de cornetas y tambores Alcalde Zoilo Ruiz Mateos de la villa de Rota, Cádiz. El soleaero Antonio destacó en su exaltación la relación de su familia con los titulares de esta Hermandad, así como datos históricos de la cofradía y otros puntos cofrades que a este joven bollullero le gustan especialmente de la Semana Santa, como por ejemplo, la Saeta.




FELIPE MORENO BECERRIL, IN MEMORIAM



XVIII EXALTACIÓN DEL VIERNES SANTO (10/04/2011)


PRIMERA PARTE

Dice el lema de nuestra hermandad: “Así como estaba Santa María Dolorosa y Sola al pie de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, así queremos estar presentes y operantes en el dolor de la Soledad de los hombres nuestros hermanos.” En estos días que tan convulsos se nos presentan quisiera hacer ante el altar de nuestra parroquia varias peticiones:

En primer lugar, ruego a Dios por el país del Sol Naciente ante los varios desastres que está padeciendo. Empero, dice un proverbio nipón que quien se aferra a la vida la perderá y quien desafía a la muerte sobrevive. Un proverbio admirable para un pueblo admirable. Un país serio que una vez más renacerá de sus cenizas cual Ave Fénix. Pido a Dios por el Japón.


La segunda petición es por Portugal, el gran pueblo con el que compartimos Península, y es que en la desgracia parecemos más hermanos. Puedo mirar la faz de la Virgen de Fátima en mi casa, en la hornacina que para su expresa devoción mandó construir mi abuela Pepa, e imploro al Altísimo para que esta maldita crisis nos deje ya tranquilos.


La tercera petición va dirigida por los cristianos árabes o arabófonos, y es que olvidarnos de ellos, que son los descendientes directos de los primeros discípulos de Cristo, ya señalados en los Hechos de los Apóstoles, es acaso olvidar el origen de nuestra fe; y en estos momentos tan difíciles, necesitan más que nunca nuestra adhesión.


Y a la cuarta va la vencida: Ruego por los muchos niños a los que, por no dejar, no dejan ni nacer.


Dicho esto, para esta Décimo-Octava Exaltación evoco la memoria de dos grandes soleaeros que se nos fueron en el 2010, Rosa Ruiz Sánchez y Manuel Moreno Becerril, -mi tía Rosa y mi tío Manolo- que ahora nos ven desde el Reino de los Cielos.


Yo, que soy Moreno, Becerril y Ordóñez,

Como soy Ruiz, Sánchez y Calero,

A los cuatro vientos proclamo,

Mi gran orgullo de bollullero.



Oh, Hermandad Sacramental,

Estandarte de la Vera+Cruz,

Del horizonte espiritual bollullero,

Antigua y radiante luz.



Cuántos quinarios y triduos,

Por tu nombre sacrosanto,

¡Qué orgulloso de tu Libro de Reglas,

que he besado y he jurado!



Fiel Custodia del Santísimo,

Que en tu escudo siempre brilló,

Sagrado Cáliz, Sagrada Forma,

Elogio de nuestra institución.



Alabado, alabado sea,

El Santísimo Sacramento del Altar,

Alabado sea por siempre,

¡Viva la Soledad!



Señor Presidente Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Muy Antigua, Real, Muy Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de la Santa Vera+Cruz, Santísimo Cristo del Amor y María Santísima en Su Soledad.

Paisanos, hermanos todos en la fe aquí presentes:

Por circunstancias de la vida no sabía con seguridad si iba a poder estar presente para la Exaltación, pero también por circunstancias de la vida, resulta que todavía estoy por aquí. Los que han tenido el mal gusto de escucharme saben que el hecho de pensar que he de hablar en público me ahoga en un mar de nervios. No obstante, ojalá que todo fuera como eso….


Y es que se me vienen tantos recuerdos a la mente…. Recuerdos que empiezan desde mi más tierna infancia, tan ligada a la vecindad de la Iglesia de San Martín de Tours, y por ejemplo, con José Antonio Gutiérrez Jiménez, nuestro reciente pregonero, criado en el mismo espacio y casi en el mismo tiempo; criado, asimismo, en un ambiente soleaero hasta los tuétanos. Y es que, querido José Antonio, hijo de Manolo y de Venancia, tú que eres vecino y que hasta compartimos un no desdeñable parentesco, yo he crecido viéndote con el costal. Y recoger tu testigo parece una misión imposible, pero ya ves hasta dónde llega el atrevimiento, el atrevimiento de los que nos criamos entre las palmas y los azahares de la Plaza.


Recuerdos, recuerdos…. Son los recuerdos que hacen hermandad, recuerdos que hacen camino al andar. Recuerdos de aquellas luengas excursiones por la Piel de Toro con aquel magnífico pelotón de viajeros encabezado por el infatigable José Álvarez, con toda la solera atesorada por gentes muy ligadas a nuestra Hermandad Sacramental. Recuerdos que me traen el rubio semblante de Paquito Romero, al que con su sincera amabilidad traducida en su sonrisa y en su servicial ánimo aún me parece ver al lado de mi casa, en la misma puerta de su primo Juan Ramón Hernández, mi vecino del alma, otro grande nuestro que se nos ha ido…. Juan Ramón al que en una modesta elegía que un buen día verá la luz le dije:


Primo, la iglesia estaba llena,

Y Nuestra Señora de la Soledad,

Bien te guía hacia la Eternidad;

Primo, me puede la pena.



¡Ay, mi Cristo del Amor y mi Virgen de la Soledad, cómo echo de menos a mi vecino!


Cuando pienso en esta buena gente, en estos buenos hermanos, hallo que son un grato ejemplo para los que aquí nos quedamos, y así, toco la medalla que llevo en el pecho ante mi corazón encogido, esta medalla soleaera por los cuatro costados que un buen día me regaló Antonio López Gutiérrez, el padrino de mi hermana, que codo con codo con mi tío Felipe y con tantos otros tanto han luchado por nuestra corporación. Vuelvo a palpar mi medalla y veo el año de 1993, y compruebo que bastante ha llovido desde entonces… Y vive Dios, qué orgulloso me siento, porque de estos recuerdos brota la firmeza que hace redoblar alegres campanas en el interior de este caballero de triste figura que hoy os habla.


Recuerdos, recuerdos…. Recuerdos que me llevan a la esencia de lo que fuimos, lo que somos y lo que seguiremos siendo; esencia que tan bien defiende nuestro Hermano Mayor, Manuel Burgos Perejón, así como su tío Eugenio, emblemáticos espejos del buen hacer de nuestra gran familia soleaera.


Procesión de primaveral cielo,

Procesión del Viernes Santo,

Procesión de sangre, la sangre,

La sangre del Crucificado.



Cristo del Amor y María Santísima en Su Soledad,

Ante el pino de nuestro pueblo,

Escudo que nos reconoce y honra;

Salve Regina! Laus Deo!



Blanquinegros hábitos,

De sacratísimo luto,

Cruje una sincera saeta,

En el sentimiento más puro.



El pasado en marcha,

Blanquiazul se nos anuncia,

Recuperando la Historia,

La Historia que nos escucha.



Historia bien enhebrada,

Por Francisco y por Alfonso,

Bollulleros de sangre Rivas,

Sabios de talento hermoso.


_____________________________________________________________________


SEGUNDA PARTE


Porque la Historia siempre está ahí, marcando el paso al ritmo de las llamadas de su propio aldabón, he de hacer una mención especial, pues, a Francisco Rivas y Alfonso Álvarez-Ossorio, que con su excelente obra Historia de la Hermandad Sacramental y de la Vera Cruz de Bollullos de la Mitación una vez más nos hacen volver a las esencias que aquí defendemos. Ellos abrieron ventanas de par en par al pasado, con ellos nos fuimos conmemorando como pueblo desde los más remotos orígenes, y nos fuimos dibujando en la actualidad con el orgullo del conocimiento. Ellos han hecho fácil lo difícil y con su académico maderamen nos han marcado la clara ruta de nuestro destino, recordándonos cómo nuestra Hermandad nunca dejó de funcionar, atendiendo a sus primordiales deberes del acompañamiento de los difuntos en la más solemne tradición litúrgica; así como nunca dejó de tremolar la bandera del Santísimo Sacramento, cuya Custodia llevó siempre como oro en paño.


Y así, en este rayo histórico que no cesa, quisiera seguir la senda, por ejemplo, de Carpóforo Vela, que algo ayudó a la elaboración del libro de nuestra hermandad, y de cuyo hijo Paco tengo un vivísimo recuerdo como Hermano Mayor y como pregonero. Carpo que cada día está más joven. Carpo al que desde chico vi en la iglesia, como un hermano fiel, testigo profeso y procesional de toda una vida. La altura de su cuerpo, cuerpo de campo y molino, es equiparable a su altura de miras, a la altura de su corazón, a la altura de aquel hombre que fue tan amigo de mis abuelos y al que siempre consideré tan próximo, tan próximo que, inequívocamente, resalta como un fúlgido destello:


Ojos de tierra verde,

Sabiduría de cabellos de plata,

Cerca del Altar Mayor,

Siempre está tu hermosa estampa.



Tu personalidad bien se define,

En llaneza, nobleza y lealtad,

Creyente inasequible al desaliento,

Insignia fuerte de la Soledad.



Carpo, testimonio de la fe de un pueblo,

Tu voz es de reciedumbre de pino,

¡Como los pinos de Bollullos, Carpo,

Larga vida es tu precioso camino!


Es por ello que exacerbo mi adhesión a ese sentimiento que me abruma. Sentimiento que en el día clave, encoge el corazón y pone los vellos de punta ante el talento del saetero, en ese momento siempre preciso, en ese balcón siempre abierto, aspirando los jazmines de los antiguos patios que se cuadraban en azulejos. De ahí brota la saeta, que como su nombre punzante indica, nos envuelve con sus candentes espinas hasta anudarnos la garganta y pellizcarnos las entrañas. La voz del saetero, empezando con la queja sincera, con el “ay”; el melisma virtuoso alargando justamente las palabras, suena y resuena clamando al cielo y a la tierra en la rica gama de matices, sutilezas, refinamientos y amplitudes que ofrece ese genial crisol musical que felizmente denominamos flamenco.


Y así, me imagino en una ventana de engalanado alféizar, en un rincón siempre a propósito, abajo las caritas expectantes, bien parados los pasos, bien agudizados los oídos…. Ya, ya se ve, ya se oye, ya se siente… Saeta, saeta….


SAETA


Colores, luces y sonidos,

Se hallan en armónica disposición,

Plasmando en un lienzo interesante,

Una teológica proyección.




Saeta: Flor de la garganta,

Emoción de nardo y caramelo,

Canto que hunde sus raíces antiguas,
Continuando en nuestro tiempo.



Dolorosa, transida, resignada,

La saeta es como la Madre del Señor,
Aprehendiendo un ardiente clavo,

Que actúa como aguijoneado guión.



Saeta de dolor atravesado,

Saeta de tarde y noche hacia la mañana,

Saeta de lengua de intemperie,

Saeta de costado de agua.



Saeta de espíritu semítico,

Saeta de yunque de azucena,

Saeta de rosa de amor,

Saeta de exaltación misionera.



Una saeta al cantar,

Al Cristo del Amor,

Una saeta a la Cruz,

Del Divino Redentor.



Y una Saeta a Su Madre,

Santísima en Su Soledad,

Una saeta a la Virgen Pura,

Una saeta al cantar.



Hablamos de luces, colores y sonidos. Encerrado en el sonido de los tambores y las cornetas, me parece estar metido en una tinaja, una tinaja grande de esas que vi en mi casa, que vi en casa de mi abuelo Morante, que también vi en casa del Yiyo. Me gustaría meterme en una tinaja para absorber mejor los sonidos cofrades, para abstraerme de tal manera que hallándome en mi propia soledad, sólo pudiera escuchar mi más interior oración en un día donde el mundo se estremece, tal y como se estremeció Jerusalén cuando Jesús expiró.


Y no olvidemos que Jesús fue conocido como el Nazareno, por mor de su lugar de nacimiento.


Nazarenos, nazarenos…. Ah, qué nostalgia me entra cuando veo a los alegres niños pidiendo caramelos y cera.

Nazarenos… Ya me parece que los estoy viendo….

NAZARENOS


Entre naranjos de broches algodonados,

Entre olivos de sueños encendidos,

A mí se me antojan sugerencias,

Sugerencias de iconos bizantinos.



Bálsamos de cera entre las túnicas,

Celestial constelación que golpea el tiempo,

Rimas de ecos romanos,

Aspirando azahar y viento.



Nazarenos que portáis el mismo

Gentilicio que portaba el Mesías,

Galilea como espejo de toda,

La Tierra Santa se os avecina.



Parece que de la Calle Larga a la Carretera,

Vais viendo Tiro, Sidón y Cafarnaún,

Arremolinándose buenos samaritanos,

Como un coro de angélica salud.



Pareciera que el Majalberraque es el Tiberíades,

Que la Cuesta del Cura es el Monte de los Olivos,

El Calvario se va acercando al Gólgota,

A Jerusalén en la Calle del Prado he visto.



Filas de hábitos que van guiados,

Por insignias y faroles como espejos camineros,

El incienso se desparrama floreciente,

Nutrición de bendecido sahumerio.



Se viene una brisa con sabor de anís,

Las nubes parecen de algodón dulce,

Las aceras escudriñan los fervores,

De una devoción que honrada reluce.



La salvífica doctrina os alumbra,

Como hermosura de un lucero glorioso,

¡Benditos los que vienen en nombre del Señor,

Y acompañan a la Virgen en este trance doloroso!




Y es que durante varios años tuve el orgullo de vestir la túnica de nazareno soleaero, codo con codo con mi primo Enrique, ya en el Cristo ya en la Virgen. Días de cíngulo, capirote y cirio, días donde veía cómo mis vecinos, Juan Ramón y Manuel, -prácticamente- gateaban con estos hábitos, lo mismo que ahora los hijos de mi primo Juan.


Tiempos de nazareno en los que si la memoria no me falla demasiado, también coincidí con mi queridísimo amigo Ignacio López Moreno. Ignacio, Ignacio…. Dios mío, ¿por qué te llevas tan pronto a las mejores personas?


Ignacio:


Luchaste contra la enfermedad,

Mostrando tu mejor cara,

A veces no es cuestión de ganar o perder,

La vida es demasiado complicada.



Pero tu lucha permanece como ejemplo,

Por eso te rindo admirado tributo,

Por eso y porque era tu amigo,

Siento un grandísimo orgullo.



Siempre doblan las campanas por ti,

Compañerito del alma, compañero,

¡Ignacio, soleaero hermano,

vela por nosotros desde el cielo!

_____________________________________________________________________


TERCERA PARTE


Y de los nazarenos nos vamos a la costalería, a esa costalería donde he visto a mis primos Antonio y Juan, donde veo a mi amigo Edu, primo de Ignacio; y a tantos otros que me dejo en el tintero; esa costalería de la que Richard fue el “aguaó”. Esa costalería de Morón y Moreno como geniales directores de una orquesta cuya pedagogía barroca zumba al socaire del proceso cuaresmal, aventando la Pascua de Resurrección con un olor de clavel fulgurante que nos sobrecoge con tal majestuosidad que sus destellos de fuerte grandeza se me antojan comparables a los bíblicos cedros del Líbano.

Bandera de sacrificio y piedad enarbolada por hombros y brazos que paso a paso trazan fielmente la Pasión.


Costaleros, costaleros….


COSTALEROS


Divina norma de gozo y dolor,

En la síntesis del alma humana,

Van los costaleros como el Cirineo,

Compaña y cargazón de cruz señalada.



Reclamando la histórica figura,

De los fuertes cargadores del puerto,

Que en el Guadalquivir iban dibujando,

Su propio firmamento.



Costalero, tú eres marinero en tierra,

Sabiendo tocar el cielo con las manos,

En la aturdida atmósfera del día,

Del gran día: Viernes Santo.



Entre trabajaderas de ilusión,

El capataz como director de orquesta,

Vivificando la benditas imágenes,

De nuestra corporación enhiesta.



Izquierda “alante”, derecha atrás,

“Tós por iguá”, valientes,

Poquito a poco, poquito a poco,

Al cielo con Ella la cuadrilla fuerte.



Paso de Cristo, paso de palio,

Mecidos por la fuerza de los creyentes,

Un viento ligero de nocturno anuncio,

Trae una ráfaga de barroco perenne.



Es como si todas las rúas de Bollullos,

Se unieran para formar una dulce alfombra,

Para facilitar el paso del Cristo del Amor,

Y de Nuestra Soleaera Señora.



Gobernantes de la dulce candelería,

Los costales bien apretados,

Ya se va hablando de “chicotá”,

Ya las paredes están hablando.



Ustedes sois artífices de un arte mayor,

De un arte mayor que es la expresión religiosa,

Que es el arte impregnado de espíritu,

El que siempre produce la mejor obra.



Costaleros de viril empaque,

Ante la Cruz de Guía y el llamador,

¡A esta es! ¡A esta es!
No cabe ni flaqueza ni indefinición.



¡A esta es, costaleros! ¡A esta es!



Y ya, con los vellos de punta, dirijo directamente mis versos hacia nuestros Sagrados Titulares:

CRISTO DEL AMOR


Oh Señor, que en Belén naciste,

Y fuiste emigrante en Egipto,

Señor, Señor Dios,

Hijo del Dios Vivo.



Juan el Bautista fue el profeta,

Precursor de agua regeneradora,

El Espíritu Santo hacia el Jordán,

Descendió como espléndida paloma.



Señor, te reconoció el Bautista,

Ya Tu Majestuosa Gloria anunció,

Dios en la tierra, con nosotros,

Santa Trinidad, Santo Amor.



Dicen que el cura Antonio Hidalgo,

Tu conocido nombre rubricó;

Con el Señor de Rianzuela fuiste confundido,

Señor de la Sangre, Señor del Amor.



Via Crucis, devoción popular,

Testigo de una entrañable memoria,

Memoria de viva cofradía,

Memoria de estela religiosa.



Cristo Rey de las naciones,

Cristo Rey del Universo,

Señor que fuiste de la Sangre,

Señor del Amor bollullero.



Cirios de acrisolada fidelidad,

Acompañándote en la Pasión,

Pasión del Mesías, del Ungido,

Pasión del Cristo del Amor.



Lirios de reyes cristianísimos,

A los pies del Rey de Reyes,

La Iglesia de San Martín de Tours,

Como hermoso templo se yergue.



Señor del Evangelio,

Señor de la Buena Nueva,

Los profetas te anunciaron,

Señor de la Alianza Nueva y Eterna.



Oh, Crucificado de Bollullos,

Dios con nosotros, Emmanuel,

Tus sangrantes llagas nos conmueven,

Pensando en el mundo y su hiel.



Oh, camino, verdad y vida,

Que desde tu salida quiero recorrer,

Como queriendo parar el tiempo,

De tu lado no me pienso mover.



Esperando tu fulgurante entrada,

Se me queda el alma compungida,

Señor Bollullero del Amor,

Camino, verdad y vida.



No es una cuestión de una vez al año,

Es toda una vida de hermandad,

Y ahora esperamos a Tu Madre,

Ahora es la hora: Amor y Soledad.




VIRGEN DE LA SOLEDAD


El Arcángel San Gabriel,

Te anunció la Buena Nueva,

Buena Nueva que en Tu santo

Seno portaste serena.



Oh, sin pecado concebida,

María, Madre del Magnificat,

María, Madre de Dios,

María Santísima en Su Soledad.



Madre de Dios, Theotokos,

María Santísima en Su Soledad,

Un puñal de dolor atraviesa,

Tu corazón de inmensa piedad.



Madre de Gracia y Misericordia,

Madre de Inmaculado Corazón,

El Rosario en la mano y en el pecho,

Rezamos con inspirada devoción.



Dicen que Juan de Astorga te esculpió,

En un taller de inspiración divina,

Oh, Virgen de la Soledad,

Madre nuestra, Madre mía.



A los costaleros, poquito a poco,

Veo cómo te llevan en volandas,

En Tu sufrido sendero, siempre,

Tras Tu Hijo siempre andas.



Veo cómo las calles por Ti se arrodillan,

Queriendo Tu mismo Rosario rezar,

Evoco la carpintería de San José,

Para tu talla bendita admirar.



Ante tu inmaculado manto,

Lanzo al cielo mi mirada,

Desde el bollullero suelo imploro,

Elevando mis manos de piel clara.



Con orgullo enarbolamos,

Una fuerte tradición mariana,

En esta tierra andaluza,

Por el sol acrisolada.



Bendita Tú entre todas las mujeres,

Bendito el fruto de tu vientre, Jesús,

Bendita Mediadora Universal,

Bendita, bendita tu luz.



Pañuelos de encaje para tus manos,

Para la elegancia de tu fina figura,

Tu Gracia perfecciona la naturaleza,

Apurando jazmines de ternura.



Entre angelicales bambalinas,

Se pasa el tiempo volando,

¡Parece que hace un momentito saliste,

Y sin embargo, ya estás entrando!

____________________________________________________________________


CUARTA PARTE (FINAL)


Viernes Santo, ojalá que te riegue el sol. Viernes Santo cuyo himno tradicional exclama vexilla Regis prodeunt, esto es, avanzan las banderas del Rey. Ya entreveo agudizando el paladar una estampa muy nuestra: La Plaza de Nuestra Señora de Cuatrovitas abarrotada, los naranjos mirando a las palmeras y a la placa de la iglesia por los héroes de Bollullos que cayeron en las Antillas, en las Filipinas o en el Marruecos, y también a la réplica de la escultura patronal en la esquina de la casa de José Escobar, mi querido vecino a quien tanto añoro… Ahí, en la puerta de mi casa, divisando el vasto horizonte de la Calle Larga hasta el Prado, y por el otro lado, la Cuesta del Cura y La Barriada. Recuerdos y presente, oraciones para el futuro, propósitos, palmas, y alguna furtiva lágrima que se queda por dentro en los exasperados días primaverales, cuando la sensibilidad queda a merced de mi espíritu andaluz.

Recuerdos, recuerdos…. Estos días son muy propicios, como ya hemos dicho. Así, pues, una vez más he de conectar a mi familia con la Hermandad Sacramental, en el nombre de mi tío Felipe, que hace dos décadas se nos fue a la Casa del Padre.


Muchísima gente me ha hablado de cómo en casa el Viernes Santo se pagaba a los costaleros, a los músicos, de cómo se traía a los saeteros, de cómo mi casa se erigía en epicentro soleaero. Querido Nini, tenía muchas razones para vencer mi timidez y aceptar tu benévolo requerimiento como máximo representante de nuestra hermandad que eres, primeramente, porque yo soy hermano desde chico, ¡qué menos!; segundo, por tu persona, a la que tengo un grandísimo aprecio desde que tengo uso de razón, bueno, si es que yo alguna vez he tenido algo de eso…. Pero más allá de todo ello, y en complemento, está la importante responsabilidad de la memoria de mi tío Felipe, el cual tantísimo se desvivió por esta nuestra hermandad, de la que siempre será un buque-insignia, un astro radiante que desde el cielo nos anima en nuestro día, un ejemplo de constante batallador que yo sé que en estos momentos me exhorta, me anima y me conforta:


Así, pues, he de hablar,

De un muy especial sentimiento,

Y este sentimiento que digo,

Es soleaero por derecho:



Hablo de mi tío Felipe,

Quien fue nuestro Hermano Mayor,

Mi tío Felipe que nunca,

Dejó de estar en mi corazón.



Tito, te fuiste un catorce de julio,

Del año mil novecientos noventa,

Apenas tenía yo nueve años,

Y desde entonces vivo con pena.



El amigo Juan Larrazábal,

Memoria gráfica ha expuesto,

Entrañables fotos que son vida,

Que son vida de nuestro pueblo.



Desde entonces, son muchos los paisanos,

Que dicen que a ti me parezco,

¡Tito, y cuando me lo dicen,

qué orgulloso me siento!



¡Y llega el Viernes Santo,

y yo miro al cielo,

y te veo como Hermano Mayor,

Hermano Mayor soleaero!




He dicho.

Antonio Moreno Ruiz