domingo, 1 de mayo de 2011

MIS REFERENCIAS LITERARIAS: LEÓN FELIPE.

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Sitio web de esta imagen: lo-bueno-si-breve.blogspot.com

-Aunque todavía me falta mucho para poder hablar con propiedad de este grandísimo poeta de zamorana cuna y mexicana mortaja, ya me atrevo a exponerlo como una referencia literaria de honda influencia en este caballero de triste figura que os intenta escribir.

Al leer a León Felipe, siempre me dio la impresión de estar ante un hombre honrado, aunque en su día estuviera acusado de desfalco y de hecho cumpliera cárcel por ello.

¿Fama de loco? Puede ser. ¡Vivan los locos que somos pocos! Y de todas formas, ¿no fue el bohemio que muchos no nos atrevemos a ser? Y es que como decía el Rockero Silvio, "los españoles nos apuntamos a lo que haga falta". Mas las más de las veces, más nos valdría poner nuestras energías en cosas mejores, constructivas....

A León Felipe le tocaron tiempos difíciles. Al fin y al cabo, ¿qué tiempo no es difícil? Empero, ya en aquellos tiempos nuestro poeta desenmascaró muchos típicos/tópicos, y me intento explicar: Es muy curioso que en España, que no hemos parado de guerras desde que entró Napoleón, hablemos de "LA GUERRA" (Como guerra por antonomasia o algo así) refiriéndonos a la de 1936; cuando ya los romanos decían que los celtíberos, cuando no tenían guerra en el exterior, se la buscaban entre ellos mismos. Nos empachamos de guerra (Y creo que León Felipe se empachó de Revolución Mexicana, revolución que como tantas otras fue bestial y criminosa, por más que se quiera idealizar), y ahora que nos vemos en la impotencia de un estado del bienestar -que nunca existió más que en la virtualidad de una oligarquía siempre impresentable- desmoronado, más de un politiquillo -Hijo directo del régimen anterior- ha intentado azuzar el rencor para obtener réditos electorales. Y no sobre otras muchas guerras tan crueles o más que la del 1936, sino de "LA GUERRA", porque así lo han decidido analfabetos que hacen de la Historia su partidismo.

León Felipe fue uno de tantos españoles incomprendidos que murió lejos del hogar. Y en la lejanía, aun a mi juicio con demasiado pesimismo, supo avistar con inteligente congruencia los demonios que nos obstaculizan. En "LA GUERRA" hubo mucha gente que se batió con honor y luchó por lo que creyó en entrambos bandos; pero también hubo muchísimo cobarde que no quiso combatir y durante la II República fue el más tricolor del mundo y cuando los nacionales ganaron posiciones se apresuró a ponerse la nueva camisa azul. Hubo vencedores y vencidos en ambos bandos.... Y los máximos vencedores fueron los chivatos sanguinarios y los chaqueteros sin escrúpulos; los auténticos maestros de esta partitocracia del "café para todos" (Para todos ellos, se entiende...) que nos niega la auténtica representación a los españoles, y que ya hasta nos niega el trabajo y la dignidad más elemental. León Felipe, fue, pues, un poeta clarividente en muchos sentidos. No obstante, yo intento quitarme de encima el pesimismo, y es que, incluso los que somos "negativos", ¿no es porque creemos que de hecho España puede ser mejor? Si no creyéramos esto, o si no nos importara el tema, pues no le daríamos importancia ninguna, no nos acaloraríamos, no exclamaríamos ni declamaríamos.


Expongo varios enlaces de nuestro autor, y no me resisto a la exposición íntegra de uno de los poemas suyos que más me emociona. Próximamente seguiremos hablando de León Felipe, de momento, esto tenemos por aquí:

León Felipe - El hacha (elegía española)- Enlace de Biblioteca Ignoria


A los caballeros del Hacha,
los cruzados del rencor y del polvo...
todos los españoles del mundo.


II

¿Por qué habéis dicho todos
que en España hay dos bandos,
si aquí no hay más que polvo?
En España no hay bandos,
en esta tierra no hay bandos,
en esta tierra maldita no hay bandos.
No hay más que un hacha amarilla
que ha afilado el rencor.
Un hacha que cae siempre,
siempre,
siempre,
implacable y sin descanso
sobre cualquier humilde ligazón:
sobre dos plegarias que se funden,
sobre dos herramientas que se enlazan,
sobre dos manos que se estrechan.
La consigna es el corte,
el corte,
el corte,
el corte hasta llegar al polvo,
hasta llegar al átomo.
Aquí no hay bandos,
aquí no hay bandos
ni rojos
ni blancos
ni egregios
ni plebeyos
ni plebeyos
Aquí no hay más que átomos,
átomos que se muerden.
España,
en esta casa tuya no hay bandos.
Aquí no hay más que polvo,
polvo y un hacha antigua,
indestructible y destructora,
que se volvió y se vuelve
contra tu misma carne
cuando te cercan los raposos.
Vuelan sobre tus torres y tus campos
todos los gavilanes enemigos
y tu hijo blande el hacha
sobre su propio hermano.
Tu enemigo es tu sangre
y el barro de tu choza.
¡Qué viejo veneno lleva el río
y el viento,
y el pan de tu meseta,
que emponzoña la sangre,
alimenta la envidia,
da ley al fratricidio
y asesina el honor y la esperanza!
La voz de tus entrañas
y el grito de tus montes
es lo que dice el hacha:
«Éste es el mundo del desgaje,
de la desmembración y la discordia,
de las separaciones enemigas,
de las dicotomías incesables,
el mundo del hachazo… ¡mi mundo!,
dejadme trabajar.»
Y el hacha cae ciega,
incansable y vengativa
sobre todo lo que se congrega
y se prolonga:
sobre la gavilla
y el manojo,
sobre la espiga
y el racimo,
sobre la flor y la raíz,
sobre el grano
y la simiente,
y sobre el polvo mismo
Mi grano y la simiente.
Aquí el hacha es la ley
y la unidad el átomo,
el átomo amarillo y rencoroso.
Y el hacha es la que triunfa.


V

Español,
más pudo tu envidia
que tu honor,
Y más cuidaste el hacha
que la espada.
Tuya es el hacha, tuya.
Más tuya que tu sombra.
Contigo la llevaste a la Conquista
y contigo ha vivido
en todos los exilios.
Yo la he visto en América
--en México y en Lima--,
Se la diste a tu esposa
y a tu esclava
y es la eterna maldición de tu simiente.
Tuya es el hacha, ¡el hacha!,
la que partió el Imperio
y la nación,
la que partió los reinos,
la que parte la ciudad
y el municipio,
la que parte la grey
y la familia,
la que asesina al padre.
--¡Alvargonzález,
Alvargonzález, habla!--
Bajo su filo se ha hecho polvo
el Arca,
la casta,
y la roca sagrada de los muertos
el coro,
el diálogo
y el himno
el poema,
la espada
y el oficio
la lágrima,
la gota
de sangre
y la gota
de alegría
Y todo se hará polvo,
todo,
todo,
todo
polvo con el que nadie
¡nadie!
construirá jamás
ni un ladrillo
ni una ilusión.


VII

-¡Eh, tú, Diego Carrión!
¿qué insignia es esa
que llevas en el pecho?
--El haz de flechas señorial.
--¿Y tú, Pero Vermúdez?
--La estrella redentora y proletaria.
Españoles,
«dejémonos de burlas».
No es ésta ya la hora de la farsa.
«Vámonos poco a poco,
que en los nidos de antaño
no hay pájaros hogaño.
Yo fui loco
y ya estoy cuerdo.»
Nadie tiene aquí lágrimas
¡pero tampoco risas!
Aquí no hay lágrimas
ni risas
Aquí no hay más que polvo.
¡Quitaos esas máscaras!
Nuestro símbolo es éste: el hacha.
Marcaos todos en la carne del costado
con un hierro encendido,
que os llegue hasta los huesos
el hacha destructora
Todos,
Diego Carrión,
Pero Vermúdez,
todos
El Hacha es la divisa.
Y vamos a dormir,
a descansar en el polvo,
aquí,
en el polvo y para siempre.
No somos más que polvo.
Tú y yo y España
no somos más que polvo.
Polvo,
polvo,
polvo
Nuestra es el hacha,
el hacha y el desierto
el desierto amarillo
donde descanse el hacha,
cuando no quede ya
ni una raíz,
ni un pájaro,
ni un recuerdo,
ni un hombre
España,
¿por qué has de ser tú madre de traidores
y engendrar siempre polvo rencoroso?
Si tu destino es éste,
¡que te derribe y te deshaga el hacha!


BIOGRAFIA DE LEON FELIPE


Poemas de León Felipe