miércoles, 1 de junio de 2011

APOLOGÍA DE MANOLO JIMÉNEZ.

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(¿Ven? Futboleritos somos y en el camino nos encontraremos...)


Yo fui uno de los muchos que cantó en el Sánchez-Pizjuán aquello de “¡Jiménez, Jiménez, qué cojones tienes!”, sí, yo soy uno de los muchos que se acuerda de cómo el lateral izquierdo más bravo de España fue mundialista en aquel Italia´90 de Schillaci, Maradona, Roger Milla y Brehme.

Como futbolista, le admiré muchísimo; como entrenador, nunca he dicho que sea el mejor del mundo, y de hecho creo que se equivocó más veces de la cuenta. Y con todo y con eso, siempre he dicho que a Jiménez se le criticó excesivamente desde el principio, con la saña que muchos sevillanitos nos han tratado a la gente de los pueblos. Me gustaría ver a muchos qué hubieran hecho con el Sevilla tal y como lo tomó Jiménez, con Antonio Puerta recién fallecido y Juande Ramos recién “espantao”, y con un sueldo de tercera división. Y con todos sus errores, Jiménez nos dejó en posiciones europeas y en la final de Copa. Fueron dos años y pico de un Sevilla que rindió mucho, a pesar de las lesiones, a pesar de los errores de una directiva que ya acierta muy poco en los fichajes y nadie parece decir nada al respecto. Y aun así, desde la prensa y muchos sectores de la afición se criticó despiadadamente a Jiménez desde antes que sentara sus posaderas en el banquillo. Y no sólo se cuenta la “saña antipueblerina”, sino la endémica endofobia que nos afecta a todos los españoles, que siempre preferimos lo malo de fuera a lo bueno de dentro.

El Caraesquina de El Arahal, como le decían en “El Pelotazo”, el afamado programa de Canal Sur Radio, resulta que con el AEK de Atenas ha sido campeón de la Copa de Grecia y el año que viene sus futbolistas disputarán la Liga Europa, que para nos siempre será la UEFA (O la Güefa). Decía Antonio García Barbeito que nos íbamos a acordar de él…. Y así es la cosa.

Olé por ti Jiménez, aquí hay uno de pueblo que te comprende y admira, y que siempre cantará aquello de “¡Jiménez, Jiménez, que cojones tienes!” Que esto no sea sino el principio de todos los laureles que te mereces.