jueves, 4 de agosto de 2011

COMO SI NO EXISTIERA…

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No me explico la imagen “respetable” de ciertos personajes de las altas esferas. La explicación es todavía menor si se acude a la nefasta clase política. Centrándonos en eso que llaman “derecha” (Ah no, que es centro reformista…) hay un personaje que probablemente –Como tantos otros- simboliza todo lo contrario de lo que es, y a nuestro juicio, ése es Jaime Mayor Oreja, ex ministro del ex presidente José María Aznar, pero aquí parece que los “ex” se resisten a perder sus minutos de gloria por más cómodas y privilegiadas situaciones de las que disfrutan a costa de todos nosotros (1). Mayor Oreja me parece uno de los políticos más cínicos de nuestra camarilla. Esto es decir mucho, pero me explico: En una ocasión, le preguntaron que por qué iba a las manifestaciones contra el aborto cuando el PP no había hecho nada contra la ley que protege y fomenta el infanticidio (Más bien al contrario); el hombre dijo que bueno, que a lo mejor es que habían estado mirando para otro lado, como todo el mundo…. Y lo dijo totalmente serio e impávido, sin que se la cayera la cara de vergüenza. Sin duda es la superación del fariseísmo, del cinismo y de la frivolidad, todo junto y revuelto en la olla más podrida.

Desde aquí opinamos que ninguna ley puede amparar la muerte de inocentes, ni ésta ni la anterior, la promulgue quien la promulgue y la firme quien la firme. Dos millones de infanticidios en apenas de tres décadas son demasiados, por más que ministras analfabetas digan cosas como que “un feto no es un ser humano”.

Con todo, en una ocasión decíamos que García Márquez gusta demasiado de regodearse en las miserias, algo que quizá comparte con Vargas Llosa. Es algo muy de nuestras culturas en verdad, y más que hispano, abarca desde lo latino/mediterráneo. No es casualidad que hablemos de “tragedias griegas”. Mas con todo y con eso, quizá sea la negación que el regodeo, quizá hasta peor que la manipulación, pues la negación al fin y al cabo es la nada. Actuar “como si no existiera” es todavía más deformante que el “pensamiento-Alicia” zapateril, tan bien analizado por el filósofo Gustavo Bueno. Como si no existiera…. Y en verdad no es tan así, esto es, actúan como si ciertas cosas no existieran porque no conviene que existan según sus presupuestos, ahora nunca mejor dicho… Empero, la realidad es muy otra, y unos y otros fueron, son y siguen siendo partícipes directos de la ruina moral y material de nuestro país.



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(1)Véase el jugoso imperio de Felipe González, desde el Magreb a Hispanoamérica.