jueves, 15 de septiembre de 2011

DE ARMAS Y LETRAS: ADMIRANDO A PIZARRO.


-Ayer, día 15 de septiembre del Año de Nuestro Señor de 2011, tuve el privilegio de visitar la tumba de Francisco Pizarro, el bravo extremeño, el conquistador, el marqués. En ese momento pensé en lo que fuimos y en lo que nos hemos convertido....

No se confundan, no estoy cayendo en "leyendas rosas" para contrarrestar la terrible, injusta y mentirosa Leyenda Negra. Los conquistadores no fueron personas exentas de defectos. La Corona tenía una logística relativamente débil para tan tamañas y desconocidas empresas. Los mismos conquistadores cayeron en guerras civiles y no pocos de sus descendientes exageraron cuando no deformaron el sistema de la encomienda; introdujeron lo peor de la "mentalidad hidalga" (Algún día intentaré explicar esta teoría mía) e incluso crearon una sociedad de castas llena de vicios. Piénsese en cómo el mantuanaje venezolano, repleto de mezcla con indios y negros por más que no quisieran, despreciaban a los peninsulares e isleños que arribaban al Nuevo Mundo como "blancos de orilla". Esta actitud explica lo que pretendo decir....

Mas con todo y con eso, evoco las palabras testamentarias de José de San Martín, caudillo secesionista sudamericano: "Es mi voluntad que el Estandarte que el bravo Español Don Francisco Pizarro tremoló en la Conquista del Perú sea devuelto a esta República (a pesar de ser una propiedad mía) siempre que sus Gobiernos hayan realizado las recompensas y honores con que me honró su primer Congreso."

Bravo español... Sí, eso fue Pizarro. Bravo español. Como fue bravo, culto e intrépido Alonso de Ercilla, que reconoció y hasta exaltó la bravura de los temibles guerreros araucanos.

En contra de los tópicos, muchos conquistadores arriesgaron su vida y su hacienda por empresas en verdad desconocidas. Pizarro viene de una tierra de conquistadores, de la misma tierra que Cortés, Orellana o Coronado, de esa Extremadura Meridional a la que los andaluces vemos en vecindad entrañable. Nada de "infantil amor al riesgo" como poco más o menos sugería Miguel de Unamuno, sino que fue la herencia viva de una tierra donde predomina la austeridad y la sobriedad como rasgos máximos, algo que afecta a toda España, tal y como lo supo defender Ramón Menéndez Pidal (*). Hijos de una tierra arriscada, escarpada, más bien pobre, acostumbrados a mil batallas para sobrevivir... Muchos como Pizarro, súbditos de la Corona de Castilla, fueron embarcados a guerras italianas para salvaguardar los intereses de la Corona de Aragón. Y a los años descubrieron, conquistaron y poblaron el Nuevo Mundo. Por fama, por oro... Pues claro que eso había. Pero no era lo principal. Y no era lo principal en tanto y en cuanto a que muchos, como Alonso de Ojeda, lo perdieron todo en tan quijotescas aventuras. Revisen las cuentas de muchos conquistadores y verán.... Y recuerden que sin las espadas de la Conquista, la Misión fue imposible. Ésto se vio en las terribles y mentirosas contradicciones de Bartolomé de las Casas, quien por cierto no aprendió una sola lengua amerindia en su vida.

Sí, yo sé que España entonces no era un paraíso. No, no hay paraísos en la tierra, por más que desde las utopías "ilustradas" nos bombardeen con disparates que siempre acaban ahogados en sangre. Simplemente exalto el valor, la audacia y el coraje de aquellos que son los antecesores más directos de los hispanoamericanos, nosotros en todo caso seríamos sus "sobrinos". Entonces había españoles que peleaban, que tenían orgullo, iniciativa y valor. En los pocos días que tengo de indiano, compruebo que aquí hay mucha sangre y cultura española, lo mismo que de América entró mucho en mi tierra. Y me siento orgulloso, y no me siento extraño.

Así, ante la tumba de Pizarro, y ante su flamante estatua en Lima -más bien como en escondite, parece- he reflexionado, he sentido, he amado y me he lamentado. Mas valiéndome de su ejemplo, otra vez un español habla de su tierra y lucha por ella aun en la distancia, sin entender por qué el mentado San Martín está tan exhibido y por qué Pizarro cada vez más escondido...

Valga esta poesía de mi puño y letra para el caso:

TUS ARMAS Y TUS LETRAS

¡España! Yo he visto tus armas y tus letras,
allá en la Ciudad de los Reyes,
en el cetro de la Flor y Nata de las Indias,
en la niebla exhalada desde el Cerro San Cristóbal....
¡España, patria mía! Yo he estado en el túmulo de Francisco Pizarro,
donde me he sentado y he orado....
en aquel ambiente barroco que me conecta con mi Sevilla....
¡España! Yo he visto tu legado, tu sangre y tu cultura,
cruzando la grandeza de los mares,
mi alma se sobrecoge pensando en ti....


¡España! Yo he escuchado pintorescas historias,
acerca del Virrey Amat y la Perricholi;
he auscultado la viveza criolla....
¡España! Yo he cruzado el océano,
porque en tu seno no hallé sosiego ni hacienda,
y así, me hallo en el seno de tu progenie,
en uno de los que fue su más leal cetro....
¡España! Un andaluz te ama con locura en el Perú,
y con tus armas y con tus letras se siente Quijote,
en el mejor sentido de la palabra, pues....


¡España! No sé cuándo volveré a verte....
pero me quedo con tus armas y tus letras;
no tengo demasiada saudade, aunque ya algo tengo...
en ti dejo mi familia, mi terruño, el corazón de mi vida...
¡España! Yo provengo de tu raza, de tus campos,
yo te amo con todas mis fuerzas, yo, yo... España....
yo soy tu hijo y algún día, algún día, volveré,
no sé si definitivamente, claro... Pero sí sé que vendré con las fuerzas,
que me dio la tierra de tu Misión y tu Conquista,
en la tumba de Pizarro, España, me he revestido de ti. ¡Soy español!