miércoles, 12 de octubre de 2011

POESÍA MÍTICA.



-Hace tiempo comencé a albergar la idea de ir recopilando poesías de "temática mitológica" por así decirlo. Al ir conociendo la vida y la obra de Tolkien (Primeramente a través de Joseph Pearce) en su eje de mythopoeia, "redescubrí" el sentido del mito en nuestra cultura más allá del "vulgarismo peyorativo" con el que lo usamos.

Creo que algún día podré publicar un librito de poesías cuya temática abarque esta parte de la Antigüedad que se confunde interior y exteriormente con el mito desde la propia elaboración de la historia.

Así, pues, poco a poco empezaré mostrando algunas piezas en esta bitácora. Y ahora que estoy tan lejos del terruño (Pero muy contento y con muchas ganas), pues, saco del baúl esta poesía que hice a la cuna de nuestra civilización, al rico esplendor más remoto del Occidente que ojalá algún día valoremos como se merece, por la importancia que hemos ido teniendo en la Historia, en contra de leyendas negras y contradictorios complejos inferiores.


TARTESSOS

Oh Tartessos, en el enigma sumergido,
¿Algún día te darás a conocer de verdad?
¿Qué fue de Gárgoris y Habidis?
Agricultura y leyes te fueron a enseñar,
¿Anunciaste a Hércules las Hespérides?
¿Gerión en las Gadeiras hubo de luchar?
En varios lugares te han situado,
Y todavía bien no se te puede hallar,
¿Venían los tuyos de Creta o Etruria?
¿Luchaste contra los fenicios que fueron a colonizar?
¿O acaso constituyes la pureza del alma indígena,
De la Iberia que algún día habrá de resucitar?
Los griegos se maravillaban ante Argantonio,
Legendario hombre que tanto pudo reinar,
Los griegos hablaban de Tartessos como civilización,
Del Líbano los fenicios fueron a arribar;
¿Acudirían a ti los helenos de Focea,
Sugiriendo una antigua y especial hermandad?
Padres de los turdetanos, que entre celtas, fenicios
y bereberes, con el hermano ibero la vecindad;
Arcanos del Sudoeste que quizá colean,
¿Vecino del ligur fuiste en el lago que se fue a sepultar?
Schulten te fue a buscar entre las marismas,
Mas allí tampoco se te pudo hallar,
¿Tartessos, va a resultar que por Doñana,
la Atlántida deseó la inmortalidad?
Siguen siendo míticas tus naves,
Y tus tesoros siguen sin aclarar,
¿Saldrás algún día de los sueños, Tartessos,
Para que por fin podamos admirarte con realidad?