jueves, 12 de enero de 2012

A UN SOBRINITO.


-Como ya sabrán mis escasos y sufridos lectores, un servidor es un defensor absoluto de la familia. Aunque en España esto es algo que no se ve bien, que cada vez está más perseguido y golpeado (Ni existe ya la expresión "padre" o "madre de familia", como es corriente en el Perú), para mí la vida no tiene sentido sin los míos. Y en "esos míos" concretamente soy muy afortunado, así como con las amistades. Como también lo soy en el amor, máxime cuando creía que me moriría sin eso, estoy que escribo poesía desde el corazón. Esta en concreto la hice hace tiempo, y ahora la plasmo aquí en máxima nostalgia por esta personita a la que tanto quiero y a la que tanto echo en falta. Va por ti sobrino, de tu tío-tocayo, "el tito de arriba", que te quiere mucho, así como quiere mucho a todos sus sobrinos, a los que extraña en el alma:

SOBRINO

A mi sobrino Antonio Gutiérrez Castro.


Sobrino, yo no sabía,

Lo que se te puede echar de menos,

Y más desde que estoy,

De nuestra tierra tan lejos.


Yo no sabía, sobrino….

Ni sabía ni sé nada,

Sólo sé que porque no estás cerca,

Se me parte el alma.


Es el recordar tus cabellos de sol,

Y tus ojos como esmeraldas,

Y tus carreras, y tus juguetes,

Y tus agolpadas palabras….


Y tu miedo a los monstruos,

Y tu enfado ante mis provocaciones,

Sobrino y tocayo, cuántos momentos…

Cuántos días y cuántas emociones…


Recién nacido (tú) me daba miedo cogerte,

Y en tan poco tiempo has crecido tanto…

Sobrino, cuánto te añoro…

Cuánto te añoro, por Dios Santo…


Sobrino, yo no sabía lo mucho

Que se te puede echar de menos,

Y ahora, embargado de pena,

Es cuando lo estoy sabiendo…