martes, 3 de abril de 2012

"PORTUGAL PROFÉTICO" -"DIGNIDAD DIGITAL".

La derecha en Portugal se llama social demócrata

Dizque cuando el Dr. Oliveira Salazar supo que había petróleo en Cabinda, exclamó: “Petróleo? Só nos faltava essa desgraça!” Estados Unidos y el Grupo Bilderberg habían decidido que la Península Ibérica tenía que formar parte de la geopolítica “atlantista”.

1974: Portugal se desangraba en el África tropical. Dizque cuando el Dr. Oliveira Salazar supo que había petróleo en Cabinda, exclamó: “Petróleo? Só nos faltava essa desgraça!” Estados Unidos y el Grupo Bilderberg habían decidido que la Península Ibérica tenía que formar parte de la geopolítica “atlantista”. Eran los años de ese gran paripé que se llamó Guerra Fría. Ya no estaba el mentado Salazar, estaba Caetano. Daba igual. Podemos hacer todas las consideraciones que queramos sobre el salazarismo pero ése no es el tema, el tema es que había que acabar con Portugal, un país que había acabado con su deuda, que tenía a sus territorios ultramarinos con una sanidad y una educación envidiables y que encima amenazaba con ser autosuficiente. Y aprovechando el conflicto, se internacionalizó de tal manera que se le fue de las manos a tirios y troyanos. Estados Unidos y sus adláteres apoyaron a unos, la URSS y Cuba apoyaron a otros, y entre todos, convirtieron al África Lusa en un auténtico infierno.

Ni Cabo Verde ni Santo Tomé y Príncipe tuvieron siquiera “guerra de independencia”, algo muy parecido al caso de Puerto Rico en el 1898. Empero, ya sabemos lo que pasa con los daños colaterales….

La izquierda, siempre traicionera, en vez de olvidar las diferencias ideológicas y hacer causa común con los intereses de la nación portuguesa, se erigió como oligarquía y aprovechó el momento militarista propiciado por la OTAN.

La derecha, siempre cobarde, no hizo otra cosa que agachar la cabeza. ¡La derecha en Portugal se llama social demócrata!

Y bueno, como al otro lado del Guadiana, desde Pablo Iglesias a Blas Infante confraternizando con el enemigo, ésos fueron los premiados para el nuevo régimen, esto es, la confirmación de la republiqueta intervenida, crisol de interminables burocracias, deudas y corruptelas.

El Partido Comunista de España abandonaba el dorado exilio parisino y se dispuso a operar desde Lisboa. Un año después, bajo la atenta mirada de Henry Kissinger y aún con el recuerdo muy vivo del atentado contra Carrero Blanco, en España se hacía la acaso mal llamada transición. El mismo PCE se encargó de ir llevando al redil ultraizquierdista a la nueva circunstancia pautada por las barras y las estrellas. Los mismos que pocos años antes aplaudían a brutales tanques soviéticos que se enseñorearon desde Budapest a Praga.

Ni el más masónico de los iberistas hubiera soñado con algo así en tan poco tiempo.

De 1974 y 1975 a nuestros días ha llovido. Con todo, decía Melchor Ferrer, el gran historiador del tradicionalismo español, que Portugal siempre ha sido profético con respecto a nuestra Historia. Gran verdad que hay que tomar en cuenta, y más en estos días. Claveles de traición siguen desangrando, desarmando y empobreciendo a Portugal; ¿están remojadas nuestras barbas?


Antonio Moreno Ruiz

http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.com