MAMÁ
No puedo dejar de estar triste,
Mamá, aunque no estoy nada mal,
Mas cada vez que me acuerdo de ti,
Las lágrimas me van a inundar.
Extiendo mis brazos porque así,
Me parece que te voy a alcanzar antes,
Es como si me sintiera un poco más cerca,
De tu alma, de tu semblante.
Mamá, yo soy un emigrante,
Aquí tengo trabajo y tengo novia,
Pero tú estás muy lejos. Y la tierra….
Y los recuerdos fuertes a cualquier hora….
(Aunque en verdad no soy nada de eso).
Puedo parecer un niño perdido y asustado,
No puedo parar de evocarte,
Implorando un beso, un abrazo.
Ay, es que la vida te pone,
En tesituras muy complicadas,
Aquí me estoy realizando, estoy luchando,
Tengo posibilidades y tengo ganas.
Pero no te tengo cerca, y eso…
Y eso es muy difícil de soportar,
Por eso imploro a Dios tocando
Mi medallita de la Virgen de Fátima sin cesar.
En fin, mamá, qué te voy a decir,
Que de antemano no sepas…
Si Dios quiere pronto nos reencontraremos,
Para que como siempre demasiado me quieras.
POEMAS DE LA EMIGRACIÓN (IV).
POEMAS DE LA EMIGRACIÓN (V).
