miércoles, 23 de mayo de 2012

"RECUERDOS DE HOMERO" - "DIGNIDAD DIGITAL".

 

La frontera entre la historia y la leyenda 

Recuerdos de Homero

 

En la semblanza que me hizo el editor Fernando Luis Pérez Poza para el que fue mi primer poemario (*) decía que uno de mis gustos e influencias era la literatura histórico-mítica grecolatina. Gran verdad, pues. ¿Y qué mejor, entonces, que hablar de Homero, el clásico de los clásicos?

Mi "interés mitológico" se fue reverdeciendo en especial tras leer a Tolkien. Pero como siempre hago las cosas al revés, resulta que comencé antes en mi relecturas con “La Eneida” de Virgilio que con “La Ilíada” de Homero. Si “La Eneida” fue apañada en mi época de bachiller, tanto “La Ilíada” como “La Odisea” comenzaron en un verano infantil, siendo retomadas a los años como relecturas ideales.

Homero acaso es el poeta helénico por excelencia. Su influjo cultural debido a la tradición oral y escolar, su influencia incluso en el paganismo, sus formas, su arte todo marca un espacio elemental para entender los orígenes de nuestra cultura, y no creo que se trate de una exageración andaluza. Es paradójico que un autor del cual se sabe tan poco haya despertado tanta influencia. Parece ser que llega a Occidente de las manos de un Petrarca que tuvo la pena de no poder descifrar buenamente aquellos manuscritos. En la obra que yo poseo (De Fontana-Clásicos Universales) se recogen muchos detalles históricos, aunque apremian más los filológicos, resultándome pesado el prólogo en alguna ocasión. Empero, la ventaja de la que goza esta edición de Antonio López Eire es que es una traducción muy literal, y si bien “La Eneida” que tengo es en forma de prosa poética, ésta es en forma de verso y con multitud de explicaciones filológicas; aparte de incluir los distintos y forzudos estudios que sobre la obra de Homero se han venido haciendo.

 Lo que no recordaba yo es que la "mentalidad homérica" fuera tan fatalista; es decir: A la suma de valores que encontramos, donde muchas veces los troyanos salen mejor parados (Exceptuando a Paris), a la aventura, la guerra, el diálogo, las descripciones, etc.; se suma el determinismo inexorable del poder politeísta encabezado por Zeus. Hay escenas trágicas, tragicómicas y voluminosas desde el principio, desde Agamenón y Aquiles, hasta la muerte de Patroclo y la irrupción fogosa de Aquiles en la guerra, la muerte de Héctor y el encuentro entre Aquiles y Príamo.... Encontramos sociedades profundamente jerarquizadas, con una mentalidad sacra "fulminante", y con una guerra prolongada que en forma de luengo poemario establece la frontera entre la historia y la leyenda, acaso como nuestro “Mio Cid”. Ahí encontramos milicia como encontramos venganza, dificultad, placer, tragedia, traición, verdad, mentira, denuedo, arrogancia, y piedad. Todas las "fases" de la compleja natura humana en la clave del desarrollo y confirmación de una civilización que tanto nos ha influido y que a día de hoy tanto ignoramos y despreciamos.

 Y por supuesto, se me despierta la curiosidad acerca de tantos enigmas como hay sobre los troyanos....

 La poesía de Homero, amén de un ideal de belleza, es todo un gran referente que nos explica muchas cosas. No podemos perderlo de vista nunca, y no va con segundas.


  (*) “¿El amor es un embuste de poetas?” El Taller del Poeta, 2010.

Antonio Moreno Ruiz.

http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.com