jueves, 7 de junio de 2012

CARTA PÓSTUMA A GUILLERMO GUTIÉRREZ ANGUIANO.

La gran Iglesia
Sitio web de esta imagen: todopueblos.com

-Estimado Guillermo:

Me enteré ayer (6 de junio) de la fatal noticia por mi hermana. Sabía que la enfermedad te estaba golpeando. Como le escribí a mi vecina Pepi Barba, aunque suene muy cursi, estas noticias parece que duelen más todavía a la distancia. A la distancia uno puede que magnifique las cosas, pero lo cierto es que también se perciben antes los cambios. Y en esos cambios están las ausencias, las ausencias de las imágenes que tienes grabadas y que forman parte de tu imaginario, de tu mente, de tus inspiraciones, de tus recuerdos. Las imágenes de todo un pueblo, de toda una vida. Las imágenes más entrañables y que siempre dicen más que las palabras. Y tú ahí estuviste siempre, pues no en vano tu hijo Pedro y yo tenemos treinta años y somos amigos desde hace... Treinta años. Las cosas del pueblo....

Son muchos recuerdos los que me unen a ti y a tu familia. Me llenó de orgullo cuando contacté con los carlistas de Sevilla que de las primeras cosas del pueblo que me hablaran fuera de tu padre. Porque tu gente siempre ha sido una referencia, empezando por la tortilla de papas y la carne con tomate que ha dado tanto renombre a nuestro pueblo, con ese vuestro bar "As de Oros" por bandera.

Como yo, eras sevillista y soleaero, que se dice pronto. Y como a mí, te gustaba el tabaco negro. No obstante ambos conseguimos dejar el vicio. Yo nunca he tenido mucha confianza, pues una vez me llevé unos pocos de años sin fumar y volví a caer; espero que ésta sea la definitiva... Con todo, siempre me acuerdo de aquel paquete de Ducados Internacional que vi en tu casa, allá en la calle del Prado, cerca de donde viví mi infancia y de donde sigue viviendo mi tía María Manuela. Creo que es la única vez que he visto esa marca de tabaco, con una estrellita verdecita en la boquilla. Aquello y siete patadas en el pecho vendría a ser lo mismo....

Recuerdo muchas conversaciones contigo (De fútbol, política, periodistas...), muchos saludos, muchas imágenes, muchos momentos... Recuerdo vivamente la potencia de tu voz y de tu semblante de gente grande y noble, de gente del pueblo, de gente que es mi gente. Y aquellas gafas de sol, que son gafas de padre, y que son gafas que todos cuando tenemos cierta edad queremos. A mí son las que más me gustan, las de "Cobra". Una vez perdí unas y todavía me lo recuerda mi madre...

Y es que como te digo, tú formas parte de esa vida en la tierra que me vio nacer y crecer y que abandoné por falta de trabajo y expectativas. Y saber que te vas, como el saber que se van otros que forman parte de esa "gran imagen", se siente como si la piel fuera arrancada a jirones, se siente como martillazo de la vida. 

En fin, querido amigo, ya miro arriba para saludarte. Da recuerdos a los que por allí andan. Yo desde luego no te podré olvidar nunca, y lo que más lamento en estos momentos es no estar cerca de nuestra tierra para abrazar a los tuyos. Aunque sabemos que estás en la Casa del Padre, somos egoístas porque quisiéramos tu terrenal presencia y por eso nos quedamos tristes.

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Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.