martes, 12 de junio de 2012

LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE (II).



ÉL

El que jugó con el tiempo,
Aflorando la vida,
Se dio cuenta enseguida,
De cómo soplaba el viento.


Del bien y del mal,
Que tanto absorbió,
En una canción,
Se echó a volar.


El que en la realidad jugó,
A mantener su sueño,
Sólo quiso ser dueño,
Del ansia del corazón.


El que fabricó un velero,
Con su imaginación,
Sólo halló la razón,
En su espíritu aventurero.


El que se calló en la bahía,
Aturdido, impresionado;
El que siempre ha buscado,
El sonido de la alegría.


Aquel que se perturba,
En el imperio de la soledad,
Se para a pensar,
Cómo será su tumba.


Al que le estorba la calma,
Y no le molesta la pobreza,
Huye de la tristeza,
Y consigo mismo habla.


Pero, ¿y él? ¿Quién será?
Puede ser cualquiera,
Que a su manera,
Él mismo sabrá.