lunes, 9 de julio de 2012

MIS LECTURAS: BENITO PÉREZ GALDÓS (2), "MARIANELA".

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-Y al tiempo venimos de nuevo con uno de los escritores más prolíficos y conocidos de nuestra lengua. Ahora, gracias a un préstamo de la persona que más quiero en este mundo, he releído Marianela (Edición de Toribio Anyarin Injante), amén de descubrir muchos pensamientos escritos del autor que el editor incluye en el librito.

En verdad no recordaba muy bien Marianela, y es una de sus muchas novelas que tengo en casa. Vagamente algún texto y vagamente alguna imagen interpretativa de Rocío Dúrcal,y poco más.... Y en verdad, Marianela es una de las novelas más interesantes, una por las que más cariño sentía el literato canario.Ambientada en una zona imprecisa del norte de España, con la minería por delante, parece que cabalgamos por el paisaje de Asturias a Cantabria, y ahí, entre la teoría del buen salvaje de Rousseau, el progreso científico, el romanticismo, el análisis de una supuesta inocencia pagana que camina hacia la belleza como lo bueno y la fealdad como lo malo; en fin, entre todo eso se va caminando hacia el realismo literario.

"Nela" es una muchacha huérfana -hija de una alcohólica que se había suicidado-, pobre y muy poco agraciada físicamente, que se convierte en lazarillo de Pablo, un joven ciego de familia adinerada. La infeliz se enamora del muchacho y juntos conciben planes de futuro, en especial Nela, que sueña las mayores fantasías para su vida juntos. Pero, un día, llega al pueblo el doctor Teodoro Golfín, un prestigioso oftalmólogo que, viniendo de la pobreza se hizo a sí mismo como su hermano, y  se propone operar a Pablo para que recupere la vista.El temor de la pobre infeliz radica en su "inocencia pagana" entre lo bello-bueno y lo feo-malo, y en que cuando el señorito la vea se espantará como alma que lleva el diablo, mientras viene su bella prima de otro pueblo hacia un matrimonio más bien convencional...

Y bueno, ya dijimos más de la cuenta en torno a la argumentación y las ideas vertidas por el autor.En cuanto a los pensamientos del mismo, muy interesante y revelador. Es curioso cómo Pérez Galdós tenía una obsesión que perdura hasta hoy en ciertos literatos (Por ejemplo en Arturo Pérez-Reverte) con respecto a la "modernidad" y al desprecio por el pasado. Nunca entendí la obsesión de Galdós de presentar a Felipe II como uno de los peores monstruos de la Historia (Ciertamente, nunca explicó por qué). Nunca entendí el fondo de sus críticas a un sistema de hecho corrupto cuando él participó de eso. Nunca entendí, pues, que él no creyera en valores eternos y que el concepto de civilización fuera una especie de moda. Sea como fuere, lo claro es que las ideas de Galdós han fracasado. Pérez Galdós, al igual que Pérez-Reverte echa la culpa de todos los males a una especie de sempiterno complot reaccionario y a las culpas de un pasado que manipulan y odian, y se niega a reconocer el fracaso de la revolución a la que mesiánicamente todavía parecen estar esperando.Reencontrarte con esta ideología cuando tu país está en una crisis brutal causada en muy buena medida por esta mentalidad imposible es algo frustrante. Eso sí, una de cal y otra de arena, siempre es un placer leer a D. Benito, comprobar la calidad de su lenguaje, la majestuosidad de sus descripciones, la amplitud de sus conocimientos, la profundidad de sus historias, el tipismo de sus diálogos, y por qué no, el amor a España, sui generis, pero amor al fin y al cabo. Así como es frustrante lo de un pensamiento que ya se convierte en cansino, es todo un estímulo lejos del hogar para volver a escribir.



Benito Pérez Galdós - ANTONIO MORENO RUIZ