jueves, 13 de septiembre de 2012

"LA IDEOLOGÍA CONTRA LA HISTORIA" - "ALERTA DIGITAL".


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Alerta Digital
Sin matices ni medias tintas | Jueves, 13 de septiembre de 2012 
 

La ideología contra la Historia


Muchos españoles acomplejados e ignorantes suscriben la Leyenda Negra como una suerte de dogma de fe. En Hispanoamérica para qué contar… Sobre todo desde la “independencia” comandada por las oligarquías criollas contra las “castas”, el freudiano “matar al padre” comenzado desde las clases altas ha ido en aumento, desde que Bolívar es un santón laico y Boves un demonio horrendo, cuando objetivamente hablando, Boves fue bastante menos sanguinario que Bolívar y desde luego, mucho más integrador y popular. Pero es la ideología contra la Historia.

Curioso es que desde España se promocione y hasta subvencione la mentira, desde la universidad a la oligarquía politiquera, máxime cuando nuestra tierra ha sido invadida a diestro y siniestro desde la Antigüedad. Los bárquidas (Aníbal, Asdrúbal, Amílcar), herederos de la talasocracia hiper-mercantilista fenicia que en Hispania no pasó de colonias más o menos aisladas, pero que llegó a fundar su propio estado en el solar de los berberiscos, invadieron la Piel de Toro antes que los romanos. Llevaron terribles armas de guerra, muy modernas para su época, y usaron elefantes ante los cuales los iberos corrían despavoridos.

Por supuesto esto se ve como un acto de genialidad; en cambio, el hecho que los conquistadores españoles llevaran perros grandes, caballos, armaduras pesadas y armas de fuego se ve como un acto de crueldad genocida, aunque en muchos casos los dos últimos recursos quedaran inutilizados las más de las veces ante los climas americanos. No asociaremos nombres como Julio César, Escipión o Pompeyo como rateros, violadores, ladrones o asesinos, en cambio sí que asociamos esos apelativos a Cortés y Pizarro; apelativos dichos por sus nietos directos, pues al fin y al cabo los españoles somos en todo caso “sobrinos”, herederos de los que se quedaron en España. En todo caso yo me siento muy orgulloso de mis abuelos, gentes sencillas de la Andalucía rural, pero a muchos hispanoamericanos parece que les han inculcado que sus abuelos fueron los peores criminales.

Y es curioso cómo los marxistas se empeñan en resaltar que Pizarro era un pobretón criador de puercos y analfabeto. Lo cual es cierto, añadido a que era hijo natural de un hidalgo. ¿No sería en ese caso meritorio, que viniendo de tan baja cuna llegar a tan alto? Ah, pero no nos confundamos, ¿acaso alguien más burgués que el mismísimo Marx, quien no trabajó en su vida y vivió apreciando el alcohol en exceso, embarazando a su criada y huyendo de la higiene? He aquí una vez más impreso en la hoz y el martillo ese resabio clasista que desprecia al humilde, porque lo único que busca es usarlo para sus fines y si no dice a todo que sí bwana, lo elimina ipso facto, como han hecho a lo largo y ancho del mundo.

Francisco Pizarro entró en el Incario con 147 hombres, aprovechando, ciertamente, una situación de guerra civil donde el usurpador Atahualpa había maltratado con extrema crueldad a su hermano. La muerte que le proporcionaron los conquistadores fue mucho más dulce. Pizarro se alió con muchos indígenas, al igual que Cortés. Al igual que hicieron los romanos al entrar en la Península Ibérica, pero claro, los romanos eran unos genios y los españoles unos astutos inescrupulosos. Y los incas, los incas… Que no eran un pueblo como tal, sino un patriciado dominador con una fortísima conciencia aristocrática, conductor de una cultura más que interesante y avanzada, creador de una sociedad de castas, sometedor de otros pueblos a los que impuso su lengua y su gobierno por la fuerza.Y los aztecas acaso el pueblo más sanguinario y expansionista del Nuevo Mundo.

Y al final, siempre hay por ahí perdido un paraíso socialista del cual nos privó la sempiterna maldad de la Monarquía Católica, desde Al Andalus a los Andes…

En fin, dejando el pequeño sarcasmo a un lado, como ven las comparaciones son muy fáciles, y es la ideología la que trabaja contra la Historia, contra la misma realidad. Y España, aun en sus horas más bajas, es el blanco de esa insoportable Leyenda Negra, el blanco de otros que se tienen que consolar espantando sus muchos males contra nosotros. Ya es hora de que nos levantemos, que desterremos el complejo de inferioridad y mandemos a tomar viento a la mentira, irguiéndonos con orgullo pero sin olvidar la humildad, y con una cultura de trabajo, ahorro, esfuerzo y mérito; pues cuando los españoles estamos unidos en estas premisas, no hay quien nos pare. Y entonces, tendremos que dejar de agachar la cabeza ante la mentira, y la Historia nos guiará hacia el futuro contra nefastas ideologías.




P.D.: En absoluto opino que cartagineses, romanos y etcétera fueran las cosas que se adjudican con mentiras a los conquistadores españoles. Simplemente trataba de retrotraer el asunto a una arena similar para poner de relieve lo absurdo de esta dialéctica pedantesca, maniquea y manipuladora.


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