lunes, 19 de noviembre de 2012

"TOLSTOI: UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA" -"DIGNIDAD DIGITAL".

 
Por Antonio Moreno Ruiz 

De Tolstoi recuerdo bastante una edición de “Resurrección” de La maison de  l ecriture. 400 páginas, nada más y nada menos. La introducción de Natalia Ujanova tiene tópicos insufribles, si bien los datos biográficos son muy buenos. Fue mi enésima adquisición en la feria del libro de Punta Umbría (Huelva). El argumento gira en torno a un noble ruso que por una casualidad de la vida ve que ha hecho mucho daño y se materializa en una preciosa mujer de la que se enamoró y que, por “h” o por “b”, por culpa suya se echó a la mala vida. Ahí empieza la reflexión y la "agonía" del príncipe Nejliudov; su "catarsis" o nueva vida que le llevará a esa iluminada "resurrección". En parte tiene mucho de autobiográfico. Aquí ya empiezan a obsesionarle temas como la propiedad de la tierra. Si bien Tolstoi tiene dotes de costumbrista, en esta obra se hace muy pesado. No es comparable ni por asomo a la hermosura de “Guerra y Paz”. Sus peregrinas teorías sin pies ni cabeza, imbuidas de un mesianismo extraño, hacen muy farragosa la lectura, cayendo en sus propias deformidades y tópicos. Eso sí: Hay descripciones muy ricas de Moscú, San Petersburgo, o de los caminos hacia la lejana y temida Siberia; desde los ambientes "principescos" hasta los burocráticos y barriobajeros.

A veces, sólo a veces, pienso si Tolstoi tendrá algo que ver con Valle-Inclán... Es poco probable, pero no sé por qué me viene a la mente. La evolución de ambos fue más bien "estrambótica", y sin embargo su legado cultural muy grande y quizá "ecléctico", para muy distintos públicos, que es al fin y al cabo un síntoma de grandeza artística.

 Ese "enamoramiento" suyo del campesinado a veces se nos presenta atractivo en cuanto a la "estética" dentro del realismo quizá más que por otra cosa.

Hay una reflexión harto humilde que me parece muy seria: Muchos de nosotros, que nos consideramos honrados, pensamos que un asesino, una prostituta o un ladrón deben estar lamentándose continuamente.... Pues no. Resulta que por las vanidades del ser humano, uno se "adapta" a todo y acaba dándose importancia. Ahí si pienso que muchas veces nos "escandalizamos" o actuamos como sepulcros blanqueados y no indagamos en las circunstancias, en las condiciones de la crianza, etc., antes de juzgar. Ahí sí que da Tolstoi bastante en el clavo. Algo así le he leído también a Arturo Pérez-Reverte.
 Algunos aspectos introducidos en la obra “Resurrección” me han parecido harto curiosos: La fidelidad absoluta de los alemanes afincados y/o criados en Rusia a la iglesia ortodoxa; y una vez más, se corrobora la obsesión de las "clases altas" rusas por imitar a la "Francia ilustrada" en casi todo. A mi juicio, esto último en especial dio resultados nefastos que produjo esperpentos incomprensibles, quizá cristalizados en la Gran Guerra.

 Tolstoi, enrevesado como muchos grandes escritores eslavo-orientales, tiene una habilidad para la narración y la descripción inconmensurables. No rehúye los temas espinosos, tal y como demuestra en “Ana Karenina”. “Guerra y paz” es una obra de primera referencia sobre la guerra contra Napoleón en Rusia, donde muy distintos hechos históricos, sentimientos, situaciones, etc., son tratados bajo una escritura exquisita. La versión cinematográfica, entre Henry Fonda, Mel Ferrer o Audrey Hepburn es bastante fiel en general. También tiene algo de prosa poética. Sus personajes son un profundo marco de debate y análisis espiritual. Su "evolutiva" obra ha dejado un grandísimo y complejo bagaje dentro de los anales de la literatura universal.

  Recordando la feria del libro de Punta Umbría también he de evocar la novelita “Los cosacos”. Como en buena parte de su obra, es una novela con abundantes retazos autobiográficos. La cosa sería preguntarse qué no novela no es así; pues al fin y al cabo el que escribe acude constantemente a sus recuerdos, sus mismas imaginaciones datan de su pensamiento, lo que le han contado otros él lo pone en su propio molde, etcétera. Es la historia de un oficial ruso de alta alcurnia que siente su vida vaciada ante determinados estereotipos que ya le abruman, y pide trasladarse como militar al remoto Cáucaso. Allí, amén de un improvisado estudio etnográfico va a hacer profundas reflexiones morales, sumergiéndose plenamente en la vida de los cosacos (Génesis de eslavos orientales con algo de alanos quizá) fronterizos de chechenos, tártaros, circasianos y armenios. Aun en un estilo de novela realista vamos a encontrar mezclados conceptos como el "buen salvaje" de Rousseau y el desengaño, algún aliento de romanticismo, alguna pizca de panteísmo, descripciones muy ricas del impresionante paisaje, penetraciones psicológicas, fuertes proyecciones personales.....

 Es todo un cuadro en marcha en una novela corta. Me hizo recordar otras lecturas de cosacos, tales como “Taras Bulba” de Nikolai Gogol o las múltiples referencias de Solzhenitsyn (Que era descendiente de cosacos ucranianos)), aunque ésta es diferente.

  Con sus más y sus menos (Como todo), un placer plausible de leer en poco tiempo.
 Y para terminar, una referencia a “La sonata a Kreutzer”: Un libro cortito donde se plasman las denuncias a los vicios de la sociedad aristocrática rusa, sociedad a la que siempre perteneció. Usa teorías “psicologistas” (Utilizando quizá muy a la ligera cierto término del filósofo Gustavo Bueno) muy en boga en su época. Es curioso porque esto, por ejemplo, parece contradictorio para con cierto tono “victoriano-machista” que impregnó a buena parte de la sociedad europea. Benito Pérez Galdós se contagiará en “La familia de León Roch”.

 Algo recuerda a los “ilustrados” con la, digamos, “obsesión por la educación”. Claro que en todo caso estaríamos ante una suerte de alegato contra los últimos coletazos de esa “ilustración” rusa.  Tiene un lenguaje un tanto pesado, reiterativo, da muchas vueltas y en verdad no dice mucho, a pesar de las bellas ráfagas de un simbolismo musical muy logrado, muy continuado. No es, pues, mi mejor lectura de Tolstoi. Me dejó una impresión parecida a cuando acabé “Resurrección”. Justo lo contrario que me ocurrió con “Los cosacos”. Bueno, una de cal y otra de arena, como tantas cosas en la vida.


Antonio Moreno Ruiz

 http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.com