martes, 4 de diciembre de 2012

RIP ANTONIO EL ESTANQUERO.

 
Sitio web de esta imagen: ayuntamiento.es

-Querido Antonio:

Creo que sabías por mis padres y por la gente del pueblo que desde septiembre del 2011 me encuentro en Lima, la capital del Perú. Lejos, muy lejos de la tierra que nos vio nacer y crecer. Así es la vida y no hay que darle muchas vueltas, porque si no acaba uno más loco de lo que ya está. Como he intentado explicar en otras cartas fúnebres a nuestro paisanos, este tipo de noticias parece que cae peor cuando uno se halla tan lejos. Que podrá parecer un tópico.... Pues será.... Pero no quita ni un ápice de verdad al asunto. Desde niño nunca he asimilado bien las muertes.  Me acuerdo perfectamente de que un 14 de julio de 1990 se nos fue mi tío Felipe. Me acuerdo de cómo razonaba en aquellos momentos.... Y no lo entendía; no entendía lo que había pasado, no lo asimilaba.... Desde entonces, he visto marchar a muchos seres queridos, hasta a dos buenos amigos... Y sigo con esa pesadumbre cada vez que escucho la fatídica noticia....

Estando tan lejísimos, me he dado cuenta de que estaba más arraigado a nuestra tierra de lo que pudiera pensar a priori. De hecho, cuando estuve del 18 al 25 de octubre (En verdad del 19 al 24, porque el resto lo pasé entre aeropuertos...) acumulé una cantidad de emociones que me ha sido muy difícil de digerir a la vuelta. El comprobar cómo el dulce otoño nos preludia la romería, el evocar cada rincón, cada calle, cada persona.... El ver como toda una vida, toda una estirpe, todo un sueño, todo un marco que te da la vida, te inspira, te nutre, te fortalece.... En fin, el encontrarte de golpe y porrazo con eso y en tan poco tiempo, pues imagínate.... Y es que en ese marco estás tú, como estaban otros tantos paisanos. Recuerdo la primera vez que me fumé un cigarro. ¡Anda que se me va a olvidar! Un Ducados. Pfffff..... No tosía nada.... Tenía 12 años.... Luego lo volví a probar otras veces y me pareció tan malo que dije que en mi vida volvería a probar esa mierda. ¡Je! Dos años después ya estaba fumando. Descubrí que, como a tantos otros miembros de mi familia (Una vez se lo escuché a mi señor tío Ramón), el tabaco me gustaba más de la cuenta. Con todo, con 17 años decidí que hasta ahí, que se acabó, y no sin esfuerzo, lo dejé. En alguna fiesta lo volví a coger, pero ya no me provocaba adicción. Pasaron los años, y en la boda de mi primo Juan (Que también es familia tuya) resulta que me fumé un par de puros. Con las tonterías, pensé que por fumar puros no iba a volver al tabaco, que eso ya era un vicio superado. Hasta que me viste en el estanco.... Que al principio sólo fumaba puros.... Y tú bien que me advertías.... "No caigas.... Mira que a mí en verdad me interesa que vengas, pero no caigas...." Insistías en que al final, el que ha sido fumador, cae. Y así fue. Y tú, sin embargo, teniendo un estanco, lograste quitarte del vicio. Siempre me maravilló eso. Yo lo logré en febrero del 2011, y hasta hoy.... Y espero no caer nunca más.


Cuántas conversaciones contigo en mis dos épocas de fumador.... Cuando aún los chiquillos podían fumar.... ¡Qué cosa! Y como no teníamos un duro, comprábamos Sovereign, Lola, Corona, Kruger, y hasta Celtas si hacía falta. Dios mío, qué quemazón en los pulmones.... Y después de comprar en tu establecimiento, todos a fumar escondidas, hasta a Las Moreras si hacía falta.... Como si el resto del mundo no se diera cuenta de que había una pandilla de chavales que quería hacerse mayor antes de tiempo haciendo tonterías.... Dios mío, tocayo, ¿de cuántas cosas y en cuántas ocasiones a lo largo de nuestras vidas habremos hablado? De la calle Sevilla a la calle de los Mudos.... Y no se me olvida cuando aquellos hijos de mala madre te asaltaron.... Cuando te vi en el hospital San Juan de Dios.... Sí, Antonio, porque resulta que en todos estos años nos ha entrado el "rejú" de más de medio mundo. No porque todos los inmigrantes lo sean, sino porque nuestros políticos y compañía así lo han querido y permitido. Y quien te dice esto es alguien que se ha llevado mejor con muchos extranjeros antes que con los que se supone que son nuestros compatriotas, y alguien que, como tantos otros españoles contemporáneos, ha tenido que coger el camino porque en su tierra le han privado del pan y de la sal, y siquiera de la expectativa. Qué desastre, tocayo, qué desastre....

Ahora te encontrarás con muchos paisanos, por ejemplo con mi tío Manolo, que siempre me hablaba bien de ti y de tus amigos, como Manuel el pintor. Érais los más apreciados por Isabelo Macías, mi profesor predilecto, un americanista de bandera que ayudó a clarificar mi vocación en la universidad desde muy tempranos días. Y de ustedes también hablaba bien Paco Castillo, otro gran profesor. Y por Isabelo me consta que tanto tú como Manuel hablábais siempre muy bien de mí.

Querido amigo.... Qué más te puedo decir... Qué pena más grande me ha entrado cuando me he enterado que te has ido.... Descansa en paz y da recuerdos a los que por arriba andan, y bueno, tarde o temprano nos veremos. Un fuerte abrazo, hasta siempre....



Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.