miércoles, 23 de enero de 2013

"DE LO QUE NO SE ENTERAN PÉREZ-REVERTE Y DEMÁS LIBERALES, JACOBINOS Y ETCÉTERA" -" DIGNIDAD DIGITAL".

 
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DE LO QUE NO SE ENTERAN PÉREZ-REVERTE Y DEMÁS LIBERALES, JACOBINOS Y ETCÉTERA


Por Antonio Moreno Ruiz 
 


Arturo Pérez-Reverte, que no deja de ser un gran escritor, es muy aficionado a echarle la culpa de nuestras miserias a una sempiterna conspiración de malvados reaccionarios, sobre todo curas y aristócratas, que no nos dejan ser libres y desarrollados y que por eso estamos como estamos y somos un país históricamente enfermo; un país al que habría que forzar a ser libre. No es algo exclusivo de él. Otro gran escritor, Benito Pérez Galdós se llevó desde el siglo XIX al siglo XX también con la misma milonga, que es al fin y al cabo lo que liberales, jacobinos y demás ralea han querido imponer. Ello también se cristalizó en mayor o menor medida en grupos de intelectuales como la Generación del 98 o el regeneracionismo.

Si concretamos en Pérez-Reverte, a través de su novela “El asedio”, en no sé cuántas entrevistas ha vuelto a repetir por activa y por pasiva de que la culpa de todo la tuvo el exceso de religión…De religión católica, naturalmente. Que nos faltó la modernidad y el comercio, que era lo que había en Inglaterra y en los países del entorno protestante…. Pero claro, es que resulta que en Inglaterra por ley tenemos que el rey es el papa (La reina-papisa en este caso), y que a día de hoy, es el país más aristocrático y probablemente más clerical de Europa, como son los países protestantes de iglesias nacionales.

Inglaterra todavía tiene la cámara de los Lores, algo que en España sonaría a fascista o algo así….

¿Cómo explicaría esto Pérez-Reverte y demás caterva de liberales, jacobinos y compañía?

Y es que no sólo doña Isabel es la reina-papisa para los protestantes británicos. Para muchos súbditos de su imperio también. E incluso así lo consideran no pocos estadounidenses.

¿Qué diremos del Japón, donde la figura del imperio y la religión son tan ligadas como intocables?

Y bueno, en mi tierra abunda la estupidez en aquellos que dicen llamarse andalucistas, que critican amargamente la Reconquista llevada a cabo por la Corona de Castilla (Esto es, nuestra identidad) y sacan el tema de la Iglesia, la Inquisición, que la religión es inversamente proporcional a la ciencia, exalten el legado almohade.... Una terrible secta norteafricana que entró a sangre y fuego no sólo contra los cristianos, sino también contra los judíos y contra los propios musulmanes hispanos, destrozando viñas por ser sospechosas para hacer vino… Y sin embargo, no se puede negar que nos dejaron un legado arquitectónico magnífico.

Así las cosas, y sin desmerecer hechos históricos, ¿cómo Pérez-Reverte y compañía explicarían que hoy la mayor parte de la aristocracia y el clero hoy están de su lado? Que en verdad lo están desde hace tiempo….

Y es que estos propagandistas que al final comparten “tesis” con los comunistas, no saben lo que dijo el gran filósofo alemán Oswald Spengler sobre los ingleses(*): “El gran hombre de Estado es raro. Que aparezca, que se imponga, y que esto suceda demasiado pronto o demasiado tarde, depende del azar. Los grandes individuos destruyen a veces más de lo que edifican por el hueco que su muerte deja en el torrente del suceder.

Pero crear una tradición significa eliminar el azar. Una tradición crea hombres de un nivel medio superior, con los cuales se puede contar en el futuro.

No crea un César, pero si un Senado; no un Napoleón, pero si un insuperable Cuerpo de Oficiales. Una fuerte tradición atrae talentos y con pequeñas dotes, alcanza grandes éxitos. Demuéstrenlo las escuelas de pintura en Italia y Holanda, no menos que el ejército prusiano y la diplomacia de la Curia romana. Fue una gran debilidad de Bismark, en comparación con Federico Guillermo I, el que, sabiendo actuar, no supiera crear una tradición. No pudo producir junto al cuerpo de oficiales de Moltke una raza correspondiente de políticos que se siente idéntica con su Estado y los nuevos problemas de este, y acogiese de continuo los hombres importantes de abajo, imponiéndoles para siempre su ritmo de acción. Cuando no sucede esto, queda, en lugar de una capa gobernante, una colección de cabezas que no pueden valerse ante lo imprevisto. Pero si se realiza, entonces surge un pueblo “soberano” en el único sentido digno de un pueblo y posible en el mundo de los hechos: una minoría perfectamente criada y que completa y se renueva a si misma; una minoría con tradición segura, proba da en larga experiencia; una minoría que incluye en su esfera a todos los talentos y los emplea, y, por lo tanto, se encuentra en armonía con el resto del país gobernado. Semejante minoría se convierte en una verdadera raza, incuso si una vez ha sido partido, y decide con la seguridad de la sangre y no del intelecto. Esto significa, por decirlo así, la substitución del gran político por la gran política” (…) “Los ingleses considerados como pueblo, son tan imprudentes, tan estrechos y tan poco prácticos en cosas políticas como cualquier otra nación. Pero poseen una tradición de confianza, pese a su gusto por los debates y las controversias publicas. La diferencia esta que el inglés es “objeto” de un Gobierno con antiquísimos y triunfantes hábitos.”

Oswald Spengler, como Gaspar M. de Jovellanos, daba mucha importancia a la tradición. Tradición que, como nos enseñó Juan Vázquez de Mella, es un concepto dinámico. “Purificable”, si se quiere, manteniendo las esencias y no quedándose en una pose estático-caricaturesca. Porque sin tradición no hay progreso. Si un pueblo renuncia a lo que le transmitieron sus antepasados, renuncia a su futuro. Al fin y al cabo está renunciando a su espíritu, que para cumplirlo debería ejercer como una gran familia, y como dijo el poeta argentino José Hernández por boca del gaucho Martín Fierro:

“Los hermanos sean unidos,/ Porque esa es la ley primera/ Tengan unión verdadera/ En cualquier tiempo que sea/ Porque si entre ellos pelean/ Los devoran los de afuera.” 

  Y es que Pérez Reverte, liberales, jacobinos y etcétera nunca dicen que Austria es un país católico, como en buena medida lo es Francia, a pesar de los pesares; que la mitad de Alemania es católica, que más de la mitad de Suiza es católica, que Liechtenstein es católico y que incluso Inglaterra tiene un porcentaje nada desdeñable. Como católicos españoles fueron los que colonizaron y civilizaron más de la mitad de los actuales Estados Unidos.

En fin, desde que se provocó el gran rupturismo del mundo hispánico a ambas orillas del Atlántico, llevan escupiendo y falseando contra nuestra tradición con las oligarquías iluministas por delante, las cuales han sido ayudadas en no pocas ocasiones del golpismo militar y de la intervención extranjera. Y encima, todo ello ha hallado una inestimable ayuda de la propaganda barata que representan Pérez-Reverte y demás liberales, jacobinos y etcétera, que siguen sin enterarse de qué va la película. O peor: No se quieren enterar, y no quieren que los demás nos enteremos.






 (*) Extraído de: http://www.facebook.com/notes/ignacio-p%C3%A9rez-borgarelli/el-secreto-del-exito-ingl%C3%A9s-oswald-spengler/369555926390961