sábado, 5 de enero de 2013

"NOSTALGIA DE JUAN ANTONIO CEBRIÁN" -"DIGNIDAD DIGITAL".


Por Antonio Moreno Ruiz 
Juan Antonio Cebrián fue una gran referencia para nos. No obstante, ¿cómo lo definiríamos? Se antoja complicado debido a su grandeza. Era un periodista completo, un ensayista divulgador. Su voz era la del mago de la radio. Su palabra fue tanto escrita como hablada. Su programa es lo que se dice "un programa de culto", "La rosa de los vientos" de Onda Cero, que a mi juicio, perdió muchísimo desde su muerte.

Era un todoterreno para la crítica cinematográfica, los misterios sin resolver o la defensa de la naturaleza; pero a mí lo que más me marcó fueron sus inimitables e irrepetibles Pasajes de la Historia. Desde la historia más antigua a la más moderna, demostró su erudición y rapidez divulgativa. Empezando a estudiar la carrera me di cuenta que apenas sabía nada de la Hispania Visigoda, un periodo tan importante de nuestra historia parece ser ignorando por muchos intereses sin objetividad ninguna. El objetivo de Juan Antonio era reconciliar a los españoles con la historia de los godos como un periodo máximo para comprender nuestra historia; así, en su libro “La aventura de los godos”, creo que lo consiguió con creces. Fue el autor que más estímulo me inspiró en esta aventura historiográfica. Un libro sencillo que se lee fácil y que tiene una capacidad asombrosa para conectar con los más diversos lectores, resumiendo a lo grande aquellos tres siglos de radical interés.

Y continuando en aventuras historiográficas, como hablamos de godos, tenemos que hablar de los anteriores, que fueron los romanos, y que también fueron historiados por nuestro mentado albaceteño. Mismamente “La aventura de los romanos en Hispania” es una obra sencilla nutrida de las fuentes clásicas y de historiadores de la Antigüedad, redactado con la atractiva habilidad que siempre abanderó nuestro autor. Es una obra gratamente recomendable, donde se reconoce que es Roma la que forja Hispania en sí. Es también un retrato social, político, cultural y militar, y hasta espiritual, desde los iberos y Cartago hasta las guerras celtíberas, lusitanas, astures y cántabras, para llegar a los poetas, filósofos, emperadores…. Desgranando, pues, todo el gran bagaje de seis siglos.

Y es que en parte Juan Antonio Cebrián me recuerda al luso Joaquim Pedro de Oliveira Martins, puesto que era todo un artista haciendo historiografía.

Tenía una embriagadora y atractiva capacidad de síntesis, con una voz tan firme como dulce que llegaba a lo más hondo, porque era capaz de ser vehemente a la par que adalid de la ternura. Había quien le decía "la biblioteca humana", no sin razón. Todo un bibliófilo transmisor. Un amante de la cultura en su más amplio sentido. Falleció muy joven y se le echa mucho de menos, máxime cuando uno memoriza el artículo póstumo que le dedicó Antonio García Barbeito, otro todoterreno de nuestras letras.

Juan Antonio Cebrián… ¡Qué nostalgia! Nostalgia porque hace mucha falta. Y la nostalgia ante su vida y obra es un estímulo para continuar escribiendo e investigando.



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