lunes, 7 de enero de 2013

POESÍA MÍTICA (XIV).

 
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VIRIATO

De los hijos del Tíber,
Los estandartes pasean,
En loor de triunfo,
En la península ibera.


¡Oíd, iberoceltas
Saludad a Viriato,
Él es vuestro caudillo,
Terror del romano!


Seguid al capitán luso,
En el arte de la guerra,
No descanséis ni en invierno,
De la dura pelea.


¿Abatirá el León Ibérico,
A las águilas romanas?
Muchas son las legiones,
Que han sido humilladas.


Guerrillas nerviosas,
Ya contra cimbrios y teutones,
Los cartagineses también supieron,
Qué es ser aquí invasores.


Y aquel jefe pastoril,
Por la dura orografía,
Galopa en el paisaje,
Con su estela bravía.


Corre Viriato, corre,
Busca la unión de los nativos,
Abraza la Piel de Toro,
Tú eres su señor altivo.


Improvisa las tácticas,
Desespera al enemigo,
El escarpado monte,
Es tu mejor abrigo.


¡Salve Viriato, salve!
Remueve los bosques y la luna,
Prepara el golpe de mañana,
Protege tu querida cuna.


¡Salve Viriato, salve!
Que nunca se apague tu llama,
Invóquese tu nombre poderoso,
Por siempre en tierra hispana.







POESÍA MÍTICA (VII).

POESÍA MÍTICA (VIII).

POESÍA MÍTICA (IX).

POESÍA MÍTICA (X).

POESÍA MÍTICA (XI).

POESÍA MÍTICA (XII).


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