jueves, 11 de abril de 2013

MANUEL BASAURI GÁLVEZ, IN MEMORIAM.


 -Querido suegro:

Maldito sea el cáncer, que a tanta gente buena se está llevando por delante. ¿Y por qué no te hiciste mirar eso antes, hombre? En fin, como dicen acá, ya fue... De todas formas, te has ido como los grandes, como los que dejan huella: Deprisa, sin avisar y sin sufrir. Desde que te conocí allá en tu casa de Jirón Lampa, en pleno centro de Lima, has sido para mí una persona muy especial. Me sorprendía la fascinación que desde primera hora me mostraste por la Argentina, aquel ex paraíso en la tierra en el que pasaste una sustanciosa parte de tu vida y que siempre dominó tu mente y tu corazón, y que a su vez, tanta querencia me provoca, como a tantos otros españoles. Contabas como nadie las anécdotas de acá y de allá, con esa solemnidad tan característica y firme que luego mejoraba una inteligente socarronería para rematar inolvidades chistes. Apuntado dejé aquel poema tucumano, tan proverbial como groserillo, que nos recitaste  no hace mucho: 

A la orilla de un río,
suspiraba un esqueleto:
"La puta que parió, ¿por qué
mierda me habré muerto?"


Tu sentido del orden, tu gusto y curiosidad por la fotografía y la genealogía, tu talento para apreciar el buen arte, el buen yantar y el vino.... Son características de quien tiene alma de artista. Tú no temías a la vejez, sino a la decrepitud, y eso te pasaba porque nunca dejaste de ser un espíritu juvenil, una vitalidad arrolladora.

Qué buenos recuerdos para contigo.... Aquella tarde en casa del mítico cuzqueño Reinaldo Luna.... Y cuando fuiste el primero a la presentación en la Librería Inestable... Y aquel domingo en el que acabamos irresponsablemente borrachos, pero con qué diversión.... Y es que contigo el vino sabía mejor, como sonaban mejor las zambas, las chacareras y los tangos. Jorge Cafrune, Los Chalchaleros, Carlos Gardel, Atahualpa Yupanqui, José Larralde.... ¿Cómo los voy a escuchar sin ti?

Apenas me he podido despedir. Precisamente la semana pasada me pongo malo, seguramente por comer cerca de tu casa un cebiche de cinco soles. Parece que algunos compatriotas míos ya han pasado por lo mismo.... Y justo el martes, cuando fui a verte con Rocío, me comencé a sentir mal a los dos días de haber comido eso. Con lo rico que estaba.... Je, y es que recuerdo que te hacía gracia mi adicción al cebiche. Con todo, tú tienes la culpa de mi adicción a la huancaína. Qué arroz, qué tallarines, qué papas, qué filetes... Y ese vino con soda, y esos jugos de durazno... Qué bien cocinabas suegro.... Qué buen conversador eras.... Y cómo, por encima de todas las discrepancias que pudiéramos tener, nos unía la pasión por la familia, por su unidad y por su historia. Y es que "profes" de Historia somos al fin y al cabo. Y relacionando todo eso, se me vienen a la mente los versos del gaucho Martín Fierro que tan bien recitabas:

"Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera -
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea -
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de afuera."

Pfffff.... Me acuerdo cuando ya estabas malito y te quedaste sorprendido cuando te tarareé aquella canción dedicado al paraguayo mariscal López, personaje histórico que tanto admirábamos, tanto como la literatura de Gabriel García Márquez. También me acuerdo de los buenos consejos que ese día me diste.... ¡¡Que buenos recuerdos me quedan de ti, suegro!!

Eso sí, quedó un enigma pendiente: Creo que no pudiste explicarme lo que es el peronismo pero, por otro lado, creo que yo ya lo entendí, y acaso mi entendimiento no te iba a gustar demasiado....

Asimismo, un día me dijiste que cuidara de tu hija y que no le hiciera daño. Lo segundo te lo puedo garantizar pero lo primero va a estar difícil. Más bien va a ser ella la que va a tener que cuidar de mí, de este desastre de persona que es tu yerno, el hijo de esa Andalucía que tan linda y alegre te imaginabas, el que todos los días da gracias al cielo por la bendición que tiene al lado.

En fin, mi muy querido Don Manuel,  me consta que me querías mucho y te lo agradezco en el alma. Te hemos despedido tal y como nos dijiste, con argentinos ritmos y alegría por haberte conocido. Descansa en paz, hasta siempre, y por tu grata memoria van estos sentidos versos:


A LA MEMORIA DE MANUEL BASAURI GÁLVEZ

Dicen que la luna de Tucumán,
está cantando "zamba de mi esperanza",
y que una chacarera quiere,
sumergirse en la selva peruana.


Oh, limeño de la Argentina,
¿quién nos recitará ahora el Martín Fierro?
¿quién nos contará sus batallitas,
para luego recitar a César Vallejo?


¿Quién nos corroborará las verdades del vino?
¿Quién nos dará la amistad del consejo?
¿Quién nos deleitará con la mejor cocina?
¿Quién nos contará anécdotas, chistes y sucesos?


¿Quién nos llevará a ver ilustres panteones?
¿Quién nos conversará con gratitud y calidad?
¿Quién nos hará amar la buena música?
¿Quién las mejores fotos nos tomará?


Ay suegro, suegro querido,
¿por qué te has ido tan pronto?
¿por qué no has seguido vivificando,
tu leyenda de recuerdos hondos?


¿Por qué tu abrupta y compleja personalidad
no ha podido seguir acompañándonos?
¿Por qué tu carisma de profesor
se apagó sin avisarnos?


Ay, Manuel Basauri Gálvez,
te fuiste libre y sin sufrir;
así forjaste tu vida,
así has llegado hasta el fin.


Pero qué buen recuerdo me queda,
¡Qué buen recuerdo me queda de ti, viejo!
Lo que no sé es cómo voy
a dejar de extrañarte, suegro.