miércoles, 24 de abril de 2013

"¡PODEMOS!" - "DIGNIDAD DIGITAL".

  
Esta catástrofe de lo material no puede arruinar los valores esenciales del espíritu de los españoles, a los pueblos sólo los mueven los poetas, con una lírica que acompaña a la épica labor que tenemos ante nosotros, escribir la poesia de una sociedad que apueste por la vida. Acaba la hora de los muchos Poncios que han usurpado nuestras Instituciones, es la hora de la poesía que construye,  el Régimen da las últimas bocanadas, los poetas sacrifican las hipotéticas "ventajas económicas", sólo quieren cantar una España de la dignidad del hombre. Por las tierras de España, polvo, sudor y paro, el Cid ha vuelto ha vuelto a cabalgar


Por Antonio Moreno Ruiz 

Por dulces razones familiares hice un breve retorno a la patria en este pasado mes de octubre. Emigré en septiembre del 2011, por lo cual llevaba trece meses sin sentir el fuerte y montaraz sol ibérico. Con todo el regocijo de reencontrarme con familiares y amigos, empero, muy pronto percibí que la terrible crisis que me obligó a emigrar ha empeorado notablemente, y su imagen da miedo. Creo que aún hemos visto poco…. Algunos me podrán tachar de pesimista, pero reconocerán que desde luego las invitaciones al optimismo son escasas de ver en realidad, por más que nos pueda doler. Sin un cambio en nuestra mentalidad y sin demoler esta mediocre, cerril y corrupta partitocracia oligárquica, poco o nada podremos hacer. Porque ustedes me dirán, si seguimos teniendo cuatro veces más puestos políticos que Alemania, más funcionarios que Japón, más coches oficiales que Estados Unidos, y esa pesada losa de las comunidades autónomas, esas taifas caciquiles en ese estado indefinible, en cuya cúspide se dedican a las orgías, a cazar elefantes, a cobrar comisiones por cada barril de petróleo que entra en el país y a robar cada vez más descaradamente… A eso añadamos el progresivo y espectacular deterioro de nuestro sistema de enseñanza, auténtica fábrica de zoquetes, y que en los años de Aznar se pidió a mansalva mano de obra exótico-analfabeta, en lo cual estuvieron de acuerdo empresarios y sindicatos, constituyendo el ahogo del trabajador español; lo cual, añadido a una legislación pesada y ridícula, por otra parte ha ido atrayendo a las mafias de más de medio mundo. No es casualidad que la camorra napolitana llame a Málaga “costa nostra”, que un cónclave de la mafia georgiana se realizara en Mallorca o que hace poco saltara el escándalo del poder de la mafia china por toda España. Y todo ello se cuece mientras que millares de compatriotas licenciados no tienen otra opción que emigrar, fenómeno del cual nadie habla. Nadie, absolutamente nadie, ni banqueros, ni empresarios, ni políticos, ni sindicalistas -ni tampoco los clérigos-, se preocupa de los emigrantes españoles, los cuales somos despreciados en nuestro país, en donde siempre gusta más lo malo de fuera que lo bueno de dentro. Y eso sí, a nuestros pícaros nacionales nunca le faltará la mamela. 



En fin, son tantas cosas… Y en ese breve retorno a la patria, desde la patria chica proyecté la patria grande, y en la provincia de Sevilla, yendo de Bollullos de la Mitación a Pilas, entre aquella inmensidad de olivos y pinares, donde el Aljarafe se une con Doñana, en ese entorno dulce y apacible donde el otoño es un espectáculo que clama por las romerías, donde el invierno llama a la candela y al recogimiento, donde la primavera es del azahar y del incienso, y donde el verano es el absolutismo del ador; en fin, reencontrándome, pensé en por qué desmantelamos nuestra industria, en por qué nos quedamos sin agricultura y ganadería para beneficio del Magreb y de Turquía…. Me pregunto que por qué nos dejamos convertir en un país de “servicios”, creyendo, en nuestro complejo de inferioridad, que eso era el progreso. Y ahora, no sabemos qué hacer, con nuestra acomodada mentalidad consumista, ante la cruda realidad. 



Sin embargo, no todo está perdido. Podemos hacer muchas cosas. Podemos. Claro que podemos. La vida nos enseña que muchas veces con poco, se puede hacer mucho. Y no nos faltan ni recursos ni talentos, si sabemos aprovecharlos en condiciones. Nuestro país y nuestra gente tiene muchas posibilidades. Hay que abandonar la subcultura farandulera del pelotazo y hay que recordar que en el trabajo, el esfuerzo, el ahorro, el mérito, la constancia, la valentía, con la fe y la razón, obran milagros. Así, podremos ser optimistas. Con nuestra tierra por bandera, con nuestros tesoros naturales, con esta raza brava que demostró al mundo cuál y cómo era con sus bravos navegantes; esta patria que tantos santos, héroes e inventores ha dado, en fin, con todo ello hemos de salir adelante. Está claro que este sistema no funciona pero de nada sirve quejarnos de eso si tenemos a gente que por un lado cobra el seguro de desempleo y por el otro trabaja en negro, si tenemos a gente que se da de baja médica cuando está más sano que una pera…. No, ni una cosa ni la otra. Tenemos que valorar lo nuestro. Tenemos que promocionar nuestros productos. Si los norteamericanos promocionan la hamburguesa y la pizza con éxito, nosotros, ¿no podríamos promocionar el serranito, que es mucho mejor alimento? ¿Y qué decir de nuestra música, de nuestra pintura, de nuestra arquitectura? ¿Y qué decir de nuestros profesionales? ¿Y de nuestro genio creativo? ¿Y del potencial que tenemos en pesca, agricultura, ganadería, en todo eso que ya mencionamos y que nos desmantelaron y desmantelamos? ¿Y por qué en vez de hablar tanto de “número”, no protegemos a nuestros investigadores, que haberlos haylos y muy buenos? ¿Qué tal si luchamos porque los españoles formados dejen de emigrar y encuentren un sitio justo y digno en su tierra?



Muchos deportistas compatriotas nos están demostrando que se puede conseguir mucho. Y como dijo Pau Gasol, buque insignia de nuestro baloncesto, ser español también es un orgullo y una responsabilidad. El lema de aquella Eurocopa que ganamos con Luis Aragonés era “podemos”. Probablemente, el canal Cuatro lo copió de la campaña de Barack Hussein Obama. Será como sea, pero sí, podemos. Españoles de distintas regiones nos demostraron que unidos y disciplinados se gana todo. Nuestra historia así nos lo atestigua. Si estamos dispuestos a cambiar, si estamos orgullosos de lo nuestro y entendemos que sin tradición no hay progreso, y asimismo, sabemos liberarnos de los lastres que nos atenazan, por supuesto que podemos. De lo contrario, ya sabemos lo que nos espera. Pero para que no se me acuse de vano pesimista, digo firmemente que ya es hora de recordar y valorar los versos de Ramón de Basterra:



¡Ah, joven doloroso, joven triste, 

que sufres como yo del mal de España, 

y que una negación honda, en tu entraña, 

tienes, clavada, contra lo que existe!



Tu virgen corazón vibra de saña, 

de santa saña, porque no tuviste 

lo que pidió tu amor cuando naciste 

de la Patria, una idea y una hazaña.



La general inepcia fue el veneno

que atosigó tu juventud vehemente

y de asco y de dolor yo te sé lleno.



¡Mas el futuro es nuestro y esa gente

que hizo nuestra desgracia se va al cieno!

Hermano, aquí va un ósculo a tu frente.