miércoles, 19 de junio de 2013

"IZQUIERDA Y ANTIMILITARISMO" - "DIGNIDAD DIGITAL".

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Izquierda y antimilitarismo


Por Antonio Moreno Ruiz 

En España está prohibido por ley que los militares hablen de política siquiera. Con todo, ¿se imaginan que un militar renunciara a su oficio y se lanzara a la carrera política? Sería peor que mentarnos al demonio. En seguida, de toda España y de toda Europa surgirían manifestaciones acaudilladas por la izquierda que, por supuesto, la derecha no rechistaría en financiar. Y vamos más allá: ¿Se imaginan ustedes que un militar que hubiera sido un golpista fracasado pudiera haber llegado a ser presidente del gobierno? Sería algo así como el apocalipsis progre. Sin embargo, esos mismos progres que se han desarrollado gracias al ambiente liberal son partidarios entusiastas de Hugo Chávez, el recientemente finado mandatario venezolano que ha dejado a su país hecho unos zorros (Empeorando lo de antes, que parecía imposible), y del peruano Ollanta Humala. La diferencia de éstos con Tejero sería su posición ideológica…

El estilo militarista ha sido paseado ad nauseam por el comunismo hereditario de los Castro en Cuba. ¿Qué fue si no el Che Guevara? ¿Qué diremos de los casos de China y Corea del Norte? Pero ninguna protesta ni escandalera hemos visto ni veremos. Al contrario: Cuando se produjo la Revolución de los Claveles en Portugal, un golpe militarista en toda regla, toda la izquierda aplaudió.

Y es que en el mundo hispánico, como en otras tantas partes del globo, la izquierda no ha hecho nada que no haya puesto ya en bandeja el liberalismo (*). Son complementos que se necesitan demasiado. Y entrambos mundillos hacen todo lo posible para desterrar todo aquello que suene a sagrado o trascendente, y el patriotismo no iba a escapar a eso. Para colmo, añadamos que en España, gran parte del ejército ha luchado durante dos siglos con uñas y dientes por implantar los valores masónico-liberales, en especial desde que triunfó la traición golpista de Riego allá por el nefasto Trienio Liberal. 

Sea como fuere, el supuesto antimilitarismo de la izquierda no es más que una hipócrita y burda impostura, una fachada que desde el contrato social de Rousseau nos está diciendo que el pensamiento libre consiste en que todos los pensamientos son malos salvo el de ellos, y que lo suyo es suyo y lo nuestro también. Los que hablan de libertad a base de prohibiciones e impuestos. Los que no dudan en, cuando llegan al poder, pedir la represión del ejército tal y como lo hacían los entusiastas de la URSS frente a los valientes y dignos húngaros que abatieron las estatuas de Stalin.