miércoles, 19 de junio de 2013

MIS LECTURAS: "ÁFRICA, EN BUSCA DE UNA IDENTIDAD", DE VICTOR C. FERKISS

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 -He aquí otro libro heredado de mi suegro QEPD, al que echo muchísimo de menos. Hurgando en mi modesta biblioteca, vi este libro sobre historia de África escrito a finales de los 60 (Del siglo XX) por un profesor de la universidad de Georgetown; traducido al español por el Dr. Lesmes Zabal e impreso por la Unión Tipográfica Editorial Hispanoamericana. Y me acordé de mi amigo y maestro Francisco Rivas, el cual sabe mucho de historia de África.

El libro está escrito en plena ebullición descolonizadora, por lo que no voy a negar que tuve mis reservas. Pienso que la descolonización de África ha sido un mítico desastre en todos los sentidos y que una vez más, la izquierda movió el árbol y el liberalismo recogió sus frutos. De toda esa ideología tercermundista, han salido beneficiadas las más despiadadas multinacionales que ahora actúan a placer. La bestialidad comienza desde el momento en que se hace un "nacionalismo racial" en un continente más que diverso (El similar error del europeísmo) y se pretende insertar a sociedades tribales y de lazos de parentesco en naciones-estado (¿Todavía no entendemos que Mandela pudo ser un líder político gracias, entre otras cosas, a que era un aristócrata xhosa?) que salen en Occidente cuando violentos y traumáticos procesos revolucionarios derrocan el orden tradicional. Y tras la Revolución Americana y la Francesa, a aquel círculo de partidos políticos se le llamó "democracia" como se le podía haber llamado cualquier otra cosa, porque cualquier parecido con la democracia griega, donde no podían votar ni las mujeres ni los esclavos ni los extranjeros, es pura coincidencia; así como el aliño del relativismo liberal. Todavía la suiza se parecería más, pero el resto... Y más con los tiempos de bancocracia que corren. Asimismo, tanto egipcios como griegos y romanos consideraban que la forma perfecta de gobierno era una poliarquía, en el caso grecolatino, monarquía, aristocracia y democracia, y no una "democracia absoluta", tan corrupta como es una monarquía absoluta o una tecnocracia o una oligarquía. Curiosamente, esas formas poliárquicas se dieron en Europa hasta que todo degeneró en absolutismo y despotismo, conservándose por más tiempo en la tradición política británica. Mas el problema de muchísimos autores anglosajones es que están demasiado influenciados por lo que el filósofo Gustavo Bueno llama el fundamentalismo democrático. Fuera de la "democracia" no hay salvación.... Y dentro de eso, resulta que Portugal era un peligro para la paz mundial por tener provincias en África y ser una dictadura fascista.... ¿Nos suena este discurso, verdad?

Hay otro aspecto que me parece injusto y es la no valoración de la presencia española en África, tema que trata muy de pasada por ser, según él, una nota al pie de página. Nada más lejos de la realidad. Si hay alguna nación cuya presencia en África sea milenaria, esa es España, en contacto con el continente desde que el emperador Marco Aurelio pasó la soberanía de la Mauritania Tingitana a la provincia hispánica, quedando como Hispania Tingitana o Transfretana. Incluso los califas andalusíes reclamaban la costa norteafricana bajo su jurisdicción. Mucho antes que la arriba del islam, España ya tenía presencia en África.Todavía muchas naciones europeas ni saben tratar con África ni con el islam, y es precisamente por esa distancia que España no tiene, como Rusia no la tiene para con Asia. Al igual que la Península Ibérica es europea, su historia no se entiende sin las islas adyacentes y sin África, que con América, completan su ser patrio, supranacional, al igual que el ideal romano. Amén que se olvida de la presencia en Ifni, me parece totalmente injusto este trato, que al final mutila lo que no es un mal trabajo.

Con todo, yendo al libro, aun dentro de este tic, no me ha parecido de lo más objetivo que he leído hasta el momento. Está muy bien organizado y documentado: África como herencia y antigüedad, como continente de razas diversas, como agente conquistador y conquistado y colonizado con el problema de la esclavitud, que aquí se trata justamente; los casos del Congo, Sudáfrica (Aun en pleno apartheid), la influencia e interacción con los negros del Nuevo Mundo.... Con muchos datos valiosos que yo desconocía. Ciertamente, el África puede presumir de historia de civilización como el que más, ya sea en Egipto, Etiopía, Marruecos o Mali. La búsqueda de la identidad también radica en la interacción con Europa, Asia y América, cosa que define bastante bien. Y en aceptar las diferencias y desarrollarse a partir de ahí, empezando por sus líderes, que buscan ser occidentales cuando conviene.

Asimismo, se atreve el señor Ferkiss a exponer varias hipótesis para el futuro. Lamentablemente, se han cumplido los peores pronósticos -y los que presumimos que él no querría-: Una patriotería racista antieuropea se apoderó del continente, como en parte se ha apoderado de no pocos pagos sudamericanos. Los pied-noirs del Magreb, que iban camino de ser criollos al igual que lo son los boers en Sudáfrica, tuvieron que salir de la tierra que trabajaban para ver, ipso facto, cómo millones de africanos y asiáticos arribaban a Europa. Porque por lo visto, el único asentamiento que está mal visto es el del europeo. Sudáfrica, lejos de ser el país del arco iris, se ha convertido en un infierno de pobreza y violencia, donde los blancos son el blanco preferido y fácil, valga la redundancia. Muchos pueblos negros potencialmente ricos se han visto presa de la guerra sin cuartel, para beneficio de agentes foráneos.... La República Francesa, que tanto presionó con el imperio británico y los Estados Unidos para que Portugal y España se fueran de África, actúa como una potencia colonialista desde Libia a Mali...

En fin, un libro atrevido, con datos interesantes, muy bien redactado y en una época muy concreta, y una época que, sin tener el señor profesor culpa, fue una época de mentiras cuyas consecuencias aún estamos pagando, y el África todavía más. Con todo, esta obra me ha dado una inspiración muy buena que, D.m, espero consagrar por escrito.

A lo mejor pueden confundir un poco mis palabras, pero no deja de ser un libro recomendable, muy complementario a la lectura de Portugal e a Guerra Anglo-Boer  y a lo que pienso de mi análisis sudafricanoen torno a los movimientos de la negritud. Un conocimiento del cual adolezco y cuya alimentación es necesaria. Habrá que seguir investigando.