jueves, 29 de agosto de 2013

DE CUATROVITAS Y CONFUSIONES


-He visto no hace mucho este vídeo sobre la ermita de Cuatrovitas, ese gran tesoro que dispone mi querido pueblo, acaso el máximo símbolo de todos los bollulleros que hacia allá nacemos proyectando nuestras vidas. Por lo tanto, cada vez que uno ve vídeos sobre tamaño monumento, el corazón comienza a encogerse. Y desde luego, siempre se agradece que se promocione esta joya de nuestra corona. Pero una vez más, he aquí una de las múltiples confusiones que hay sobre el tema. Estamos escribiendo un ensayo sobre la confusión, motivada por romanticismos, ideologías y odios, entre Al Andalus y Andalucía, dos realidades completamente distintas. Tiempo al tiempo, eso sí, porque es algo harto necesario.

Asimismo, resulta muy cómica toda esta oleada "mauro-sefardita" sobre todo cuando se expresa entre cerveza, jamón y gambas....

Sea como fuere, valgan algunas apreciaciones:

-En árabe ya existía la palabra Spania o Spaniya para referirse a nuestra tierra. Con todo, la invasión bereber comandada por una minoría árabe y siria quiso arrancar el nombre de cuajo, cuando ni los visigodos lo pudieron cambiar. Al Andalus, como unidad política independiente, apenas dura cuatro siglos. Nada que ver con seis siglos de administración romana y tres siglos más de cultura hispanorromana bajo el gobierno de la minoría visigótica. Con el rompimiento de esta entidad política y el advenimiento de las taifas, realmente hablar de Al Andalus no tiene demasiado sentido si nos ponemos medianamente estrictos.

-Y siendo estrictos, tendríamos que cuidar muchos los términos, porque no es lo mismo "árabe" que "musulmán". De hecho, hay  cristianos árabes,  los cuales se preparan para una enésima masacre, no siendo recordados nunca por  los que tanto utilizan el nombre de Al Andalus... Con respecto a lo "andalusí", la misma constitución del estado marroquí incluye tres identidades: La árabe, la bereber y la andalusí, en referencia a los moriscos que llegaron tras la expulsión, los cuales recrearon una identidad que era distinta de lo que existía en África.

Reconocemos, eso sí, que la confusión de términos como "mozárabe", "mudéjar" o "moro/morisco" dificulta mucho una correcta comprensión, debido, entre otras cosas, a los nefastos sistemas de enseñanza en los que nos movemos; y que si la Historia la escriben los vencedores, está claro que aquí ni eso.

-Y decimos esto porque la torre de Cuatrovitas no es andalusí propiamente dicha, sino almohade, es decir, fruto de una invasión venida del norte de África, desde los cuarteles generales de Mauritania y Mali, no sólo para luchar contra el avance cristiano del norte peninsular, sino para expulsar a los judíos (Lo digo por la referencia sefardí del blog), a los mozárabes (los cristianos que vivían en territorio musulmán. que comenzaron a sufrir persecuciones ya en el siglo VIII) y contra los propios musulmanes hispanos, a los que consideraban degenerados, entre otras cosas, por su gusto por el vino. Es por ello que destrozaron las viñas. Sin duda, fue una cultura poderosa que nos dejó un legado arquitectónico fabuloso, que añadido al romano, nos da mucha vitalidad y personalidad. Pero lo que es, es. No fue un camino de rosas ni una edad dorada el advenimiento almohade, ni mucho menos para los musulmanes de aquí. Y no por ello se niega la historia ni las cosas buenas que nos dejaron.

-Ni la ermita de Cuatrovitas, ni Al Andalus ni el Rocío tienen nada que ver con esa suerte de "magnetismo New Age" que por lo visto exhibe este señor. Por supuesto, hay lugares cuya sacralidad es evidente; ya decía San Agustín de Hipona que la salvación de una forma u otra había sido mostrada a los paganos, y creo que eso lo entendió muy bien el escritor inglés Tolkien y lo plasmó en sus maravillosas obras. La fe es algo concreto, y lo fue para los musulmanes cuando era minarete y lo es para los católicos que están en el lugar desde hace nueve siglos, como lo estuvieron siglos antes de la llegada del mahometismo. Claro que ni era ni es la misma fe, ni el mismo mundo.

Por todo ello, nada me creo de esos supuestos redescubrimientos románticos que toman el nombre de Al Andalus para sus fines, porque amén de no enseñar historia, provocan divisiones y alienaciones y encima nos cuestan el dinero.


Para la confusión que hay por culpa de los que utilizan el nombre de Al Andalus, siempre son recomendables las obras de Serafín Fanjul, catedrático de Literatura Árabe y Licenciado en Historia (Especialidad americanista). --- http://www.dignidaddigital.com/?p=verNoticia&idNoticia=20695