martes, 20 de agosto de 2013

PSEUDO-SPAGHETTI


*Imagen extraída de peru21.pe

-Me decía la semana pasada un compatriota que, al igual que yo, no tuvo otro camino que el de la emigración, que un presentador de televisión peruano, un tal Edu Saettone, decía que los españoles íbamos a invadir otra vez el Perú, que cuidado....

No merecería la pena contestar a este fulano, el cual se retrata por sí mismo muy pronto:

 Denuncian por homicidio culposo a Edu Saettone tras atropellar a mujer

Con todo, he notado que en América del Sur, hay más de uno y más de dos que se acoge a un apellido italiano como el que se aferra a un clavo ardiendo, y asimismo, lo utiliza para cargar contra la historia española y los inmigrantes españoles que recién llegamos. Es muy curioso que éste y otros que se creen italianos (Eso es optimismo y lo demás son tonterías) nos acuse de invasores, cuando tantos descendientes de italianos hay desde los Estados Unidos a la Argentina, hijos de inmigrantes que, como nosotros, vinimos aquí a buscarnos la vida. ¿Eso era una invasión? No, más bien una invasión fue la de Libia o Etiopía. O la del Tirol meridional. O la que la dinastía Saboya hizo del reino de las Dos Sicilias, privándole de sus reservas económicas y forzando a miles y miles de sureños a emigrar, cuando no a morir. Y bueno, ¿le podría recordar la invasión romana de la Península Ibérica? Ah sí, pero es que yo, al contrario que él, no abogo por la Leyenda Negra y reconozco el legado romano de mi patria, y me enorgullezco y lo agradezco, al igual que muchos hispanoamericanos, le pese a quien le pese, ven a España como su Roma y es un sentimiento que, pese a las mitologías nacionalistas, está despertando y ha de confirmarse. Doscientos años de mentiras son demasiados. El culto pagano a Bolívar, San Martín, las Cortes de Cádiz y demás seguidores del imperialismo británico, ha comenzado su fin.

Que nada tienen de italianos estos impresentables lo atestigua el hecho de que nada saben de la historia reciente de la que fue patria de alguno de sus antepasados. Sí, digo alguno, porque la mayoría se nutre de lo indio y lo español, que es lo que no quisieran, y por eso ostentan el atrevimiento que da la ignorancia. Es por eso que llamo a estos elementos "pseudo-spaghettis", porque son ridículos.

Por otra parte, en mis años universitarios conocí bastantes italianos, así como tuve la dicha de estar unos días en Roma en el año 2006, y jamás tuvimos rivalidad ni odio alguno, al contrario. Siempre los hemos considerado como nuestros primos hermanos en Europa y cuando un español va a Italia es maravillosamente tratado, no pudiendo decir lo mismo en Francia o en Inglaterra, por ejemplo. Curiosamente, cuando un español y un italiano se encuentran en un país bárbaro, congenian al momento. Asimismo,  un español y un italiano tienen mucho más en común que cualquier criollo hispanoamericano que come panetón. Y eso por no hablar en concreto de la costa mediterránea española.... Al alimón de la Leyenda Negra que tanto le conviene a la oligarquía criollo-mestiza, algunos payasos recrean desde un supuesto "italianismo superior" el odio a lo español que en la tierra original no existe. Reitero: En los dos años que llevo aquí, jamás vi nada que me recordara a Italia o a los italianos, salvo algún detallito muy superficial. Este Saettone de los cojones, por más que le pese, se parece más a un boliviano que a un italiano, quien encontraría exactamente los mismos problemas de adaptación aquí que un español. ¿O se cree el Saettone y todos los pseudo-spaghettis del continente unidos que a los italianos les hará gracia su concepto del tiempo, por ejemplo?

Y bueno, de nuevo recuerdo al historiador Salvador de Madariaga:

"perdona, pero creo que estás en un error al condenarme a mi, porque mis abuelos jamás abandonaron la península, e incluso murieron en el mismo pueblecito en el que nacieron... En todo caso, si deseas atacar tan injustamente la memoria española, ataca mejor a tus propios abuelos, aunque quiero que sepas que serás siempre un malnacido por hablar así de los que te dieron tu propia sangre... Yo te aseguro que, mis abuelos jamás pisaron, ni de lejos, esta tierra...".

Me imagino que a lo mejor a mis amigos italianos les molestará alguna cosa aquí expuesta. Al igual que a mis amigos sudamericanos. Bien, a los primeros les digo que entonces luchen contra lo que sus supuestos descendientes propagan, al igual que yo lucho contra muchos de mis supuestos compatriotas que me sacan de quicio. Y a los segundos, que comprendo las malas experiencias que hayan tenido en España. Ahora bien, la diferencia es que allá pueden contar con una red de infraestructuras que van desde el gobierno a las ONG para su defensa, mientras que aquí al inmigrante no lo defiende nadie, y nos encontramos con los mismos tópicos racistas, pues tontos los hay en todos lados, aunque quizá en España haya más, eso es cierto. Y no es de ahora, sino que los emigrantes españoles, desde el siglo XIX, han sido aquí objeto de mofa, escarnio, chistes malos y etc. Así que un supuesto revanchismo no tiene sentido. Porque a pesar de los tontos que ustedes hayan encontrado que les hayan insultado, al menos allí tenían sanidad gratis y pueden denunciar los insultos racistas y al tonto de turno se le puede caer el pelo, mientras que aquí, aun pagando un seguro privado, te las ves y te las deseas para que te atiendan y a nadie vas a ir diciendo que te han insultado por ser extranjero; y si te ven "cara de gringo", todavía menos, porque además, todos piensan que eres rico. Me podrán decir que no me tome por lo personal esos "insultos históricos"; yo les podré decir, en cualquier caso, que tampoco se tomen por lo personal los estereotipos "presentes" que pesan sobre ellos...

Y para insultos, entre los mismos hispanoamericanos están los más duros... Entre peruanos, por ejemplo, de distinta "adscripción etno-social"....

Ahora bien, hay una cosa cierta, y de la cual me cercioro en el extranjero: Ser español es ser un paria. Afuera te acusan de ladrón y violador y demás lindezas, y en tu país, si dices amar su historia y su bandera, eres mal visto. El extranjero tiene más derechos que tú en el que se supone que es tu país y muchas veces, cuando te ves con tus compatriotas fuera, te das cuenta que los politicuchos han creado tantos odios y divisiones artificiales, y que hemos adquirido una mentalidad tan demencial, que casi no te entiendes. Triste destino es el que nos espera y triste destino el que nos merecemos.