lunes, 9 de septiembre de 2013

DOS AÑOS EN EL PERÚ


-Y parece que fue ayer cuando arribé al aeropuerto Jorge Chávez.... Y sin embargo, hoy se cumplen dos años del inicio de la aventura. Ayer volví a uno de los primeros escenarios que visité en la capital del Perú: La basílica y las catacumbas de San Francisco. El barroco llama al barroco, y el centro de Lima me recuerda muchísimo a Sevilla.... Y estando en el coro de la iglesia, y viendo la soberbia solería, tras pasar por arcos y azulejos, me pareció trasladarme durante un momento a la universidad de Sevilla, a aquella antigua Fábrica de Tabacos que llaman neoclásica para enojo de una compañera del Curso de Aptitud Pedagógica, historiadora del arte ella, que decía que eso era barroco.... En fin, me vi en aquel momento en el pasillo de la biblioteca, frente al departamento de América, aspirando la mezcla olorosa de la madera y el frescor del patio, y pensando en cómo me gustaría ser escritor y profesor de universidad, y conocer América.... Qué nostalgia me entró en el momento.... Y cómo me acordé de los profesores americanistas, de sus lecciones y consejos....

De una forma u otra, he logrado bastantes de esos sueños.

En estos dos años me ha pasado de todo. Muchas anécdotas surrealistas, muchas incompresiones y sinsabores... Mucha impotencia... Y mucho aprendizaje, tras toda una vida llena de comodidades que muchas veces no he sabido valorar. Después de haber salido de casa solo para vacaciones, me vi con la tesitura de tener que salir a los 30 años.... De tener que emigrar de mi tierra, que es la misma tierra de mis más remotos tatarabuelos.... De un pueblo de apenas diez mil habitantes, cercado de olivares y pinares, a una ciudad de diez millones....

Y bueno: ¿Cuándo fue fácil la emigración? ¿Cuándo y dónde fue fácil ser extranjero? Ahora comprendo lo que algunos amigos inmigrantes me decían en España. Vaya que si lo comprendo....

Sin embargo, no todo ha sido malo. Ni muchísimo menos. Aquí soy profesionalmente mucho más valorado de lo que jamás lo seré en mi país, y de bien nacido es ser agradecido. La experiencia que he acumulado en dos años me valdrá de por vida. Es un país donde todavía se puede debatir y expresar tu fe sin que medio mundo se crea un supersabio con derecho a todo y por supuesto a gritarte e interrumpirte (Que es lo que pasa en España). He descubierto que la cocina peruana es una de las más sabrosas del mundo. He conocido gentes y paisajes fascinantes. Y por encima de todo eso, de aquí es el amor de mi vida,  lo mejor que me ha pasado, que se dice muy pronto.... He vivido y vivo momentos muy felices, y la única pena que tengo es no poder viajar más a mi tierra para ver más seguidamente a mis familiares y amigos, cosa que, con fe y trabajo, puede cambiar con el tiempo.

¿Volver? Je, para qué.... Ni me lo planteo de momento. Planes a futuro ya no hago, porque en estos dos años me ha cambiado tanto la vida como para saber que "programar" acaba siendo un concepto medianamente hueco. Pero sabiendo cómo van las cosas en España, el país de mi amor y dolor, de momento me quedaré por aquí....


Dos años ya en el Perú. Dios mío, cómo pasa el tiempo....