lunes, 16 de septiembre de 2013

LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE (XVIII)




LA INMENSA SOLEDAD


El inmenso silencio,
Avasalla soledades,
Como el camello del beduino,
Como las selvas tropicales.


La inmensa soledad,
Avasalla al silencio,
Con un eco que retumba,
Y que al vivir va muriendo.


La inmensa soledad,
Arrulla a las palomas,
Se posa altanera
En grandes urbes sin forma.


La inmensa soledad,
Puede curarse con lectura,
Pero el vil aburrimiento,
Querrá darle sepultura.


Fábrica de sueños,
Es la inmensa soledad,
La del obrero inmóvil,
La del campesino sin heredad.


Archivo de penurias,
Vuelos malogrados,
Gargantas atragantadas,
Signos de ahogados.


La rodilla dolorida,
El corazón partido,
La inmensa soledad,
A todos ha vencido.


Apocalíptico aroma,
El de la inmensa soledad,
Puede oler a niebla,
Como puede oler a libertad.


El color y el calor del fuego,
En una noche para olvidar,
Veleidades de la sugestión,
Ante la inmensa soledad.


Soledades no remuneradas,
Identidad del ser solitario,
Fuerza de creatividad,
En un momento dado.


El pensamiento mudo,
La sombra del inmortal,
El cabello arremolinado,
La aurora boreal.


Pobre fantasía la del poeta,
Que sólo accede a conocer,
Las soledades domesticadas,
Que nunca acierta a comprender.













LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE (III).