martes, 24 de septiembre de 2013

MALDAD RETORCIDA



No es cuestión de ponerse en plan galdosiano-revertiano y/o de darle bola al complejo de inferioridad propio del afrancesado de tres al cuarto, pero lo cortés no quita lo valiente, y desde luego, es difícil encontrar un país donde la maldad sea tan retorcida como en Ex-paña.

Decía Camilo José Cela que el mal anglosajón era la hipocresía, el francés la avaricia y el hispánico la envidia. Se non é vero, é ben´trovato....

Reitero: No es que el resto del mundo esté mucho mejor, pero lo de Ex-paña ya es especial. Y es una pena, porque sí que podríamos tener remedio. Sí, sí que podríamos y de hecho se demostró que lo teníamos, hace poco, a pesar de tanta pseudo-memoria histérica.

Empero, esa maldad tan retorcida y gratuita, encima promocionada desde arriba,  entre otras cosas explica por qué en Ex-paña no se habla de los miles y miles de emigrantes, un fenómeno que había desaparecido de nuestra tierra, y que vuelve a estar candente. Nos vamos por miles porque nos niegan el pan y la sal en nuestra tierra y no pasa nada... . Porque en Ex-paña, señores, ser guay y solidario equivale a fijarse siempre en lo de fuera y darle una patada en el culo al de dentro. En Ex-paña es el único país donde el adjetivo "españolista" es despectivo. Para ilustrar expresivamente, he de acordarme de MANOLO JIMÉNEZ. Jugador que había sido del club, sudando la camiseta y siendo mundialista en Italia´90. Como entrenador, subió a Segunda al filial y luego nos mantuvo siempre en primeros puestos, hasta llevarnos a la final de Copa. Pues bien, no pararon las brutales críticas contra él de la prensa local y de la propia afición. Su mayor delito fue haber nacido en El Arahal, y no tener un apellido balcánico, africano o qué se yo. Y sin embargo, una de las peñas más famosas del Sevilla es en honor a un gambiano musulmán que era más malo que ojú, y que por hacer tres volteretas ya impresionaba al personal. Así somos, tiramos piedras en nuestro propio tejado y lo de casa lo despreciamos para que se nos pegue todo lo malo de fuera. España está cayendo presa de sí misma, ni más ni menos, ahogándose en su propio veneno. Como dice un toledano amigo mío: "Es algo que veo todos los días con dolor. Viendo cómo se escupe sobre nuestra historia, por lo tanto sobre nuestros antepasados, que de verdad hicieron patria y se deja a cualquiera vagar por aquí en nombre una ridícula solidaridad. Y la gente no reacciona y les da igual, y encima si te quejas eres una mala persona.... 

Aquí la gente sólo se queja cuando le quitan la mamandurria, pero la patria se viene abajo y nadie reacciona. Es por eso que veo la crisis (que nosotros mismo hemos creado) económica con buenos ojos, porque no nos merecemos nada como pueblo. Pagan los justos por pecadores."

Ni un punto ni una coma quito.

También recordaría, eso sí, a las oligarquías, robando a manos llenas y sin pagar impuestos, desde el Banco Santander y Telefónica a Almódovar y los futbolistas. Y encima, apelando al nombre de España cuando algún despabilado rojete los expropia cuando van a robar descaradamente al quinto pino; después de que no dejan ni un duro de su cochinada en el país al que dicen pertenecer.

Con respecto al secesionismo, creo que está pactado tal y como se hizo con la "independencia" de las Españas Americanas, y no precisamente en Cataluña. Mas como dijo el ínclito Gaspar de Jovellanos, la patria acabará pereciendo y no por tiranos extranjeros, sino por los hijos traidores que devoran sus entrañas.

Y con respecto al "guerracivilismo", je, cuántos casos no analizaríamos y encontraríamos que, lejos de batallas políticas, estamos ante venganzas personales, querendonas, mariconeos, cotilleos, fincas y demás bajas pasiones que llevan por bandera el mentir y el robar como si no pasara nada. Y hablando de "la guerra" como si la del 36 fuera la única.... Ignorando al mayor exilio político de la historia española, que no es otro que el carlista. Pero bueno, eso: No me extraña que luego pase lo que pase, teniendo a tanta gente en tensión, tan pendiente de lo que hace el vecino, tan pendiente de que el otro no tenga, o que por lo menos, tenga menos que uno; o donde el más inocente comentario puede darse a las más grandilocuentes y bizantinas interpretaciones donde la sangre siempre puede llegar al río. Es tan ridículo como demencial y tragicómico.

Con todo, pienso que José Gervasio de Artigas, como tantos otros que en Sudamérica llaman "próceres", está sobrevalorado. No obstante, cada vez entiendo más su amargura al cruzar el Paraguay y decir aquello de "yo ya no tengo patria". Ahora, la letra de "Un español habla de su tierra" del poeta Luis Cernuda me llega al alma, así como la letra de la portuguesa "Trova do vento que passa". Y todas esas letras se las pueden aplicar perfectamente "ellos" para "nosotros"....

En fin, como dicen en el Perú: Ya fue....