miércoles, 23 de octubre de 2013

QUÉ DIRÁN....

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-Creo que desde que tengo uso de razón (si es que alguna vez lo he tenido), me ha importado poco el "qué dirán", hasta llegar a no importarme absolutamente nada.

Gracias, entre otras cosas, a los cuentos del infante Don Juan Manuel, sé que haga lo que uno haga, habrá quien hable. Así uno sea sordo, ciego y mudo y no salga de casa, habrá alguno que hable. O mejor dicho: Que hable malamente. Siendo así, ¿no es mejor hacer directamente lo que a uno le sale de los cojones y/o del alma? ¿Qué sentido tiene el estar preso de "la gente"? ¿"La gente" como un concepto abstracto, como si uno no fuera "gente"? O como decía un vecino de mi abuela, "la gente son escarabajos".

Yo soy muy simplón: Soy feliz comiéndome un cochino y bebiéndome un barril de cerveza con los míos. O yendo a comprar libros, o de vez en cuando una película... Quizá un partido de fútbol.... Y, por supuesto, escribiendo, mi máxima vocación. Y ni que decir tiene que soy muy feliz defendiendo mi fe y tradición. Otros también son felices pescando, cazando, haciendo deporte, cantando, bailando, o lo que se empareje. Sin embargo, hay quien es feliz dando por culo, y necesita amargura en su vida para desarrollar esa extraña felicidad.... Necesita un entierro, una enfermedad, una escandalera.... O también hay quien es feliz hablando de los demás, una táctica muy vieja y muy burda para tapar sus miserias. Ya dice el sabio refrán "dime de qué presumes y te diré de qué careces".

Y la verdad es que yo lo único que quiero es estar bien y que a los míos no les falta de nada. Lo demás me la repanfinfla. Aunque reconozco que de vez en cuando me acuerdo de los cuernos de los putos muertos de las putas que malparieron a todos aquellos que no tienen otra cosa que hacer que pontificar sobre vidas ajenas, imitando los insufribles programas del corazón. A todos ellos los mando a Parla, provincia de Chu, y continúo con mi vida en particular y con la vida real, ya jodida de por sí como para encima tener que estar pendiente de una mierda que lo único que va a hacer es apestar.