lunes, 2 de diciembre de 2013

MIS LECTURAS: "SIGNO Y VIENTO DE LA HORA", DE JOSÉ MARÍA PEMÁN



-Hace poco hablábamos de CAFÉ DE ARTISTAS Y OTROS CUENTOS, DE CAMILO JOSÉ CELA. Y resulta que en esa compra que hice por el centro de Lima, también vi una colección de artículos de Pemán de la misma editorial. Y ahora le he hincado al diente. Tenía varias páginas repetidas, e incluso algunos subrayados... Pero bueno, para lo que costó, tampoco se podía pedir mucho más.

Y es que siempre que puedo, leo a Pemán, uno de tantos que nos han escamoteado en el colegio por la sencilla razón de que no era comunista.

Con todo, el contenido me ha dejado un sabor agridulce.

De Cela ya sé lo que me puedo esperar. En todos los sentidos. Mantengo que me gusta más cuando escribe de cachondeo que en serio. Lo mismo me pasaba cuando hablaba. Ahora bien, de Pemán me esperaba mucho más. Sobre todo, de tener muy vivo en la retina y el paladar su genial La historia de España contada con sencillez.

No estoy diciendo que este libro no merezca la pena. Con todo, una vez leí una colección de artículos de Unamuno y me "decepcioné" bastante. He vuelto a sentir eso y de hecho, corroboro por qué España va mal. No por culpa de Pemán, sino porque en él, como en tantos otros españoles, caló esa "fiebre europeísta", esa ansia de ¿modernidad?, ese vago mimetismo que en verdad no hizo sino sublimar lo que no era más que fachada. "Desarrollo", decían... En la época de Franco, por supuesto. "Estar en Europa"... Como ahora escucho por el Perú y por toda Sudamérica en general, en cuanto a los delirios de primer mundo...

Fue una corriente que arrastró a tirios y troyanos, y que va a acabar por borrarnos del mapa. Y hay tantos que se empeñan en seguir con este "espíritu"... Todavía Pemán podía tener "derecho a equivocarse". Pero hoy ya no hay disculpas ni ingenuidades. Y empiezo a barruntar que in illo tempore tampoco.

Y de todas formas, duele...

Antes de que, (salvo Aquilino Duque, Juan Manuel de Prada y muy pocos más) todo nuestro panorama cultural se convirtiera en basura, pudimos conocer a Cela, Pemán, Vizcaíno Casas... Celaya también vivió bastante... O Alberti. O qué se yo. Pero está claro que los males del presente se incubaron en el pasado. Y que muchos, tras ver claro su error (En el caso de Pemán, apoyando a Juanca), no fueron capaces de reconocerlo.

En estos artículos, como "costumbrista" tiene un don que siempre le caracterizó. Su forma de escribir denota un conocimiento y una elegancia propias de un maestro, rebosando en cada línea una inmensa creatividad andaluza. Los que acaso más me han llamado la atención son uno sobre el catalán (Jamás se mostró a favor de prohibirlo, dicho para suspicaces) y otro sobre Federico García Lorca que es tan emotivo y radiante de belleza como contundente contra manipuladores ignorantes, y por supuesto, a favor de su admirado poeta granadino.

Con todo, lo que venía diciendo antes del europeísmo y etc... Como "analista", proponiendo cosas para el futuro, se me caen los palos del sombrajo, la verdad. En algunos artículos aquí presentes se dejan ver esos plumeros. Y eso me llena de congoja.

Un descubrimiento interesante. Pero de más a menos. Y cada vez más asqueado de Juan Carlos, su familia y de cómo lograron "apestar" a todos aquellos que le rodearon. O se dejaron apestar, que es otra cosa...

Disculpen si suenan muy duras mis críticas. Pero es que Pemán era un genio. Y Pemán dio mucho. ¿Por qué al final esto? Ese por qué se lo podíamos preguntar a toda España, claro...

En fin...