viernes, 27 de diciembre de 2013

RIP LUIS CORSI OTÁLORA


Me acabo de enterar, gracias a la  Fundación Francisco Elías de Tejada, de la muerte de este gran sabio colombiano, de este portento ingeniero, economista, historiador y escritor, y la verdad es que estoy lleno de tristeza.

Lo conocí años ha a través de sus obras publicadas por Ediciones Nueva Hispanidad, y el amigo y gran editor Félix Della Costa me pasó el contacto telefónico, pudiendo charlar por ese medio un par de veces, donde departimos en torno al jugoso y complejo tema de las independencias hispanoamericanas, y cuál fue el papel real de indios, negros y mulatos en estos trágicos procesos históricos.

En el ámbito de una verdadera historia hispanoamericana, el Dr. Corsi puede considerarse todo un pionero. El añorado JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ, otro gran maestro que perdimos, lo recomendaba vivamente, y también por teléfono tuvimos la oportunidad de conversar largo y tendido sobre este controvertido tema. 

Debido a su valentía, sencillez e irrefrenable amor por la verdad, se atrevió a escribir historia luchando contra dos siglos de mentiras de tirios y troyanos, recibiendo crueles críticas de los de siempre, aquellas pretenciosas vacas sagradas que creen que la historia es su cortijo y que se agarran a una errata para hacerse los graciosos. Sin embargo, los ridículos de los idólatras sanmartinianos y bolivarianos de todo signo son cada día más evidentes, y mientras muchos de ellos quedarán como las viles ratas que nunca dejaron de ser, Don Luis quedará, reiteramos, como el pionero de una verdadera memoria histórica. 

Con toda la brega que nos queda, se nos han ido los dos, dos auténticos grandes de nuestro hispano mundo, y el consuelo que nos queda es que desde el cielo dos ángeles velan por todos aquellos que luchamos por un hispanismo constructivo que parta de la verdad, rechazando por un lado la leyenda negra y por otro lado, la leyenda rosa nacionalista, pues amén de mentirosa, es divisora. 


Querido viejito: Dudo mucho que algún día pueda estar a su altura. No obstante, en la universidad prácticamente empecé esta tan interesante e ingrata lucha sobre la historia de las Españas Americanas y hasta que el cuerpo aguante y Dios lo disponga así seguiré.


Fue un gusto leer intensamente (y varias veces) "¡Viva el Rei!" Los negros en la independencia, Bolívar, la fuerza del desarraigo (que comenté en Cuatrovitas Tv., el extinto canal de mi pueblo, cosa que vd. tanto me agradeció), y Los realistas criollos; fue un gusto poder hablar con vd. aun a la distancia; fue un gusto poder hacerle reseñas y dedicarle algún poema...  Fue un gusto haberle tenido en este mundo, comprobando, una vez más, que son los colombianos los que mejor hablan y escriben el español. Intentaremos, D.m, recoger su testigo, pues no en vano el campo de batalla de la Hispanidad se librará en América. España, esa España que vd. tanto amaba y defendía, "ya fue", valga el peruanismo.

No pude conocerlos en persona, ni a usted ni a Manolo, pero codo con codo con gente como el ínclito quiteño Francisco Núñez del Arco, ¡lucharé por ser como ustedes!

Vaya usted con Dios, querido maestro. 





Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.