jueves, 6 de febrero de 2014

EL PAÍS QUE YA NO EXISTE



"El país que ya no existe más".... ¿Cómo no sentirse conmovido con esta canción?

Millón y miedo de pieds-noirs, esto es, criollos africanos, afrikaners del norte, si se quiere, de origen francés principalmente, pero también españoles, italianos, suizos, malteses y alemanes, tuvieron que irse a la fuerza de la tierra donde habían nacido y trabajado, de la tierra que habían cultivado y mejorado, llegando a un nivel de vida superior al de Europa. Nunca estuvo tan bien el Magreb, y el bienestar que han podido conocer es gracias a ellos. Aquí no hay quejas ni victimismos que valgan, porque están contando la historia al revés en todo caso. No obstante, de contar la historia al revés sabemos mucho en Ex-paña...

Con todo, los pieds-noirs en Francia no fueron bien recibidos y ya el Viejo Continente no era lo suyo... Algunos se establecieron en España... Y claro, a esto no se le llama genocidio...

"El país que ya no existe"... Así me siento yo. Extranjero ante mi propia tierra, el país de mi infancia, de mis recuerdos, de mis sentimientos e inspiraciones, la patria de mis más remotos antepasados. Extraño, sin entenderme con (casi) nadie, con esa masa que no sabe de dónde viene ni a dónde va. Y no es por culpa exclusiva de la extranjerización, es, porque tal y como anunció Jovellanos, España ha sido devorada en sus entrañas por sus hijos traidores antes que por los tiranos foráneos.

"Yo ya no tengo patria", dicen que dijo José Gervasio de Artigas al cruzar hacia el Paraguay. Kenji Fujimori dijo que "tampoco tampoco"... Con todo, llega un momento en que uno no sabe ni qué decir. Y llegado ese punto, la nostalgia no sirve más que para escribir poemas, llorar en la intimidad y adobar de cinismo las borracheras, suspirando repetidamente por lo que pudo ser y no fue, acaso nuestro más contemporáneo sino.