lunes, 17 de febrero de 2014

MIS LECTURAS: "EUROPA Y EL ALMA DEL ORIENTE", DE WALTER SCHUBART



Como ya saben, desde hace tiempo me estoy nutriendo mucho de la espiritualidad oriental, la que en verdad tiene muchos lazos de unión para con los descendientes directos de los primeros creyentes y con la olvidada y rica cultura mozárabe. Y he aquí que, una vez más, prácticamente de casualidad (aunque cada vez creo menos en las casualidades), hablando con el hieromonje Diego Flamini, del Monasterio Católico Bizantino de la Transfiguración, de repente salen a relucir diversos temas, y en especial mi afán por intentar explicar los grandes paralelismos que acercan las Españas a las Rusias, algo que iré trabajando, D.m., gracias a la SOCIEDAD CULTURAL HISPANO-RUSA. Y la verdad es que le tengo que dar muchas gracias al padre, porque ha sido un libro muy enriquecedor en todos los ámbitos.

Walter Schubart fue profesor de sociología y filosofía de la universidad de Riga (Letonia). Pasó toda su vida entre el Oriente y el Occidente como punto de encuentro. Y si los españoles escudriñáramos más nuestras raíces (no las exóticas post-románticas...(1), nos daríamos cuenta de nuestra capacidad de puente cultural y de nuestro valor espiritual. Schubart me ha ayudado a precisar cuáles son esos paralelismos tan interesantes y a priori desconocidos entre lo hispánico y lo eslavo-oriental como pensamiento de conjunto y cultura de frontera, frente o contra Europa.

Leer a Schubart es leer a un profeta. Es la misma sensación que sentía cuando degustaba la obra de ALEXANDER SOLZHENITSYN:Un profeta del Oriente hablando a un Occidente sordo, ciego y mudo, en un lenguaje espiritual como ya no se entiende en el Viejo Continente, salvo con inquebrantables excepciones.

No estamos ante un libro "político" pero sí ante uno "metapolítico", justo lo que nos hace falta en estos tiempos tan decadentes. No estamos, asimismo, ante un simple comentario, estamos ante un pequeño tratado que identifica problemas y propone soluciones, mas al son de una visión de eternidad, nada de cortos plazos. No es que Europa se entregue al Asia o viceversa, no: Lo que se propugna es la correcta armonía entre las mejores partes, el reencuentro y la profundización frente a un mundo en ruinas.

Y ojo a lo que dice en cuanto al punto de encuentro entre católicos y ortodoxos ante el inminente derrumbe, estando cerca de Soloiev... A mí particularmente me llena de esperanza. Y ante la decadencia del mundo occidental, que carcome por dentro a la propia Iglesia, el reencuentro con el Oriente Cristiano se impone imperativo. Máxime ante el origen y la deriva del protestantismo, que a mi juicio, el autor sintetiza maravillosamente. Yo añado que en nuestro tiempo, los cristianos árabes, los grandes olvidados y los grandes mártires, constituyen un principio de hermandad directa.

Con todo, Schubart creo que peca de "ingenuo" en ciertas materias. No concuerdo con su definición sobre la identidad romana y esa especie de "rechazo a la autoridad", como si ésta fuera mala per se, poco más o menos. Y la verdad es que cuando no hay autoridad, es imposible realizar la misión cristiana.

De todas maneras, reitero que estamos ante un libro imprescindible y sobre todo para nuestro tiempo, cuando tantas imposturas bajo ropajes legendarios o científicos se introducen sin que voces verdaderamente preparadas sean escuchadas. Aquí tenemos toda una guía.

¡Muchas gracias, padre Diego!







(1) Recuérdese: