miércoles, 26 de febrero de 2014

RIP PACO DE LUCÍA



Con 66 añitos de nada nos deja este pedazo de artista. Le costó mucho esfuerzo e incomprensión ser reconocido, pero lo fue, vaya que sí lo fue. Aunque puedan gustar más o menos algunas de sus fusiones, creo que entendió el punto flamenco a la perfección, y siendo de Cádiz, la ciudad más antigua del Occidente y siempre navegante entre dos aguas, fue de lo oriental a lo criollo, y por eso trajo el cajón de los negros peruanos, sin que muchos paisanos míos sepan la procedencia de esta percusión que llegó para quedarse.

La verdad es que me ha dado mucha pena, porque todos los artistas buenos se están yendo, y en Ex-paña, ese país de mi nacimiento, amor y dolor, que ahora no sabe ni de dónde viene ni a dónde va, no va a quedar más que mierda por todos lados.

En fin, querido y admirado Paco, la despedida que puedo darte es un poema que hice pensado para un poemario flamenco que verá la luz en el futuro, Dios mediante. Hasta siempre, artista.


LA GUITARRA Y EL MAR

A Paco de Lucía 

Entre dos aguas suena la guitarra,
que incorporó el cajón de los negros peruanos,
guitarra que fusiona los mares,
desprendiendo pictóricos encantos.

Hitos de experimentos agudizados,
por la finura del oído y la experiencia,
cuando la libertad y el talento se juntan,
la música se revela como mágica ciencia.

Qué bien suenan los acordes,
las melodías de un recorrido atesorado,
esa guitarra es un navío ininterrumpido,
enriquecido por las olas del hado.


El sol se niega a ponerse,
atrincherándose como una gran bahía,
el arte reclama voz y voto;
silencio: Escuchemos a Paco de Lucía.





Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.