sábado, 1 de marzo de 2014

"DE DOSTOYEVSKI A SOLZHENITSYN" - "EL CONTEMPORÁNEO"




El crismón mozárabe

Columna de

DE DOSTOYEVSKI A SOLZHENITSYN.

28/02/2014.

Fiodor Mijailovich Dostoyevski: Acaso con este genial autor comencé mis conocimientos de la muy fecunda y apasionante literatura rusa. Después vinieron Chejov, Tolstoi, Gogol, Solzhenitsyn; algo de Soloiev y Berdiaev…

Recuerdo en especial un verano en el que me leí “Crimen y castigo”, en la plácida y pictórica Punta Umbría (Huelva). Antes había leído “Los hermanos Karamazov”, muy bien llevada al cine, con esos inolvidables papelones de Yul Brynner o M. Schell.

Y cómo olvidar “El jugador”, “Memorias del subsuelo”, “Noches blancas”, “El idiota”, “El eterno marido”....

Es uno de los autores más profundos que he leído. Dentro de la tradición moralista rusa, suscribe un estilo realista que en absoluto está alejado del estilo realista español, tanto en forma como en fondo. Admirador de Cervantes, sufriendo el presidio de joven y viendo la muerte muy de cerca en Siberia, no tendrá reparos en reconocer sus propios errores, y con una perspicacia elocuente, trazará su ternura sobre los seres desvalidos, sus análisis sociales, sus pensamientos para el futuro, sus reflexiones más puntiagudas, su hondura cristiana, el amor por la tradición rusa....

Dentro de su completa obra veremos pintura de costumbres como veremos diálogos, ya sencillos ya farragosos, con una rica calidad descriptiva, con situaciones paradójicas, metafóricas y hasta en sentido de parábola. Un laborado simbolismo en el seno de imágenes tan reales como vivas, amén de momentos congelados. Un escritor tan único como universal, bebedor de fuentes cristalinas que tanta influencia hizo en mí y nunca se borra de mi pensamiento, porque en cierto modo, lo considero un precursor de Alexander Isayevich Solzhenitsyn, el gran polígrafo que nunca dejará de conmocionar intelectos y conciencias.

Dostoyevski nos planteó: Si Dios no existe, todo está justificado. Solzhenitsyn dijo que Dios no nos quita libertad frente al mal. “Ex Oriente Lux”.