viernes, 18 de abril de 2014

SEMANA SANTA 2014


-Normalmente escribo algo para estas fechas, pero este año estoy muy parco en palabras, así que a falta de algo mejor, les copio y pego retazos de los días grandes de mi pueblo que dejé en mi Facebook:


JUEVES SANTO: 


Uno no se acuerda de quien pasa por este mundo sin hacer nada. Uno se acuerda de quien te deja huella, tanto a ti como a los que te rodean; y es esa huella la que te marca tanto en el día a día como en los días especiales. Y hoy es Jueves Santo y yo me acuerdo muchísimo del balcón de mi prima Mari Carmen en la calle Larga, viendo salir al Gran Poder y a la Merced, y ver a mi tío Pepe como una bandera viva de su hermandad, y así, enorgullecerme de pertenecer a su casta y evocar los no sé cuántos buenos recuerdos que siempre me asaltaban disparados cada vez que lo veía. Ya no está en este mundo, pero seguro que desde arriba lanzará pétalos de abundancia y felicidad y nos reñirá si nos ve tristes. 

Cómo te echo de menos "primo", y más en estos días... ¡¡Qué grande fuiste!!

En fin, deseo que todos mis amigos y familiares mercedarios tengan una buena estación de penitencia. Un saludo de un paisano que hoy está en Lima físicamente, pero que tiene el alma en la Calle Larga. 


VIERNES SANTO:


Viernes Santo: Cuántos recuerdos me asaltan... Desde evocar a mi tío Felipe, que fue hermano mayor de la Soledad y murió cuando yo tenía apenas 9 años, a aquellos años de nazareno con mi primo Quique, para a posteriori ver a mis sobrinos vestidos de nazareno en mi casa...

Y qué recuerdos de la costalería de Paolo, Sotero, José Pedro, Moreno... 

Qué recuerdos de cuando se estaba formando la casa hermandad, con el trabajo y el tesón de tantos hermanos ilustres, cuya obra provoca que cuando pasamos por aquella que fue siglos ha la calle Abades nos enorgullezcamos...

Qué recuerdos de hablar de la historia de la hermandad con mi amigo el gran historiador Francisco Rivas, quien con su primo, mi también amigo Alfonso Álvarez-Ossorio y también gran historiador, escribieron las páginas de nuestra antigua memoria.... 

Qué pena no poder haber sido pregonero de mi hermandad debido a la distancia y el dinero, circunstancias de la vida... Qué espina me ha quedado...

Y qué recuerdos del último año que estuve en el pueblo, cuando ayudé a trasladar el Cristo del Amor con mi amigo Francisco, entre otros... 

Viernes Santo... Es que se dice pronto...

Feliz día a mis hermanos soleaeros y que tengamos una gran estación de penitencia, y de la Plaza al cielo.