domingo, 11 de mayo de 2014

DE CINE: "UN DIOS PROHIBIDO", DE PABLO MORENO



Hacía tiempo que quería hincarle el diente a esta cinta, y como suele pasar, de casualidad me topé con ella y el domingo por la noche me dispuse a verla, rematando un buen fin de semana. Y bueno, con grata impresión. Como película, es buena. Quizá a veces algo lenta, pero al final compensa. Históricamente, no es mala en absoluto, pero creo que yerra en algunos puntos:

-La excesiva responsabilidad de las matanzas a los anarquistas, que no actuaron más que como mamporreros de los cerebros políticos, que estaban en el PSOE y el PCE, entregados completamente a los dictados de la URSS.

-La muerte de Ceferino Giménez Malla, el Santo Pelé, está apenas contada. No sale cuando quisieron obligarle a blasfemar; y aparte, el hombre era gitano, pero no andaluz. Y no es por nada en especial, pero los gitanos aragoneses no tienen acento andaluz. Pienso que a esta figura martirial se le podría haber sacado mucho más partido en la cinta, máxime ante la brutalidad con la que fue asesinado. Así respetaron a las "minorías" y a los desfavorecidos....

-La "visión apolítica" de la iglesia católica española, cuando no fue así. No por nada en especial, sino porque al ser objeto de la ira exterminadora (mientras que a las dos iglesias protestantes de Madrid no las tocaron). Está claro que muchos católicos de a pie podrían ser no "muy militantes" pero sí tenían determinadas cosas claras, y lo demostraban en sus oraciones y en sus votos. Empero, pocos años después una gran parte del clero se pondría al servicio de los verdugos, y hasta hoy...


En fin, pueden parecer minucias, pero creo que son importantes. Mas ni por asomo le resto mérito a la película, que trata sobre los mártires claretianos de Barbastro. Llevamos muchos años saturados con versiones total y ridículamente manipuladas del Frente Popular en particular y la II República en general, añorando acaso una objetividad de la que hizo gala con cierto amargor surrealista el genial LUIS GARCÍA BERLANGA. Supongo que las "minucias" habrán sido para no herir sensibilidades políticas, ya que el anarquismo a día de hoy poco predicamento tiene; no obstante, esto demuestra cómo se pueden hacer cosas más que interesantes, aunque los actores no sean los más de moda, pero ni falta que hace. La película, y esto es lo importante, subraya la bestialidad que se hizo contra gente inocente, bestialidad no "reconocida" hasta hoy por unas leyes sectarias hechas en muchos casos por los freudianos hijos del régimen anterior. No sólo fueron "excesos de incontrolados", sino que estuvieron muy bien programadas las cosas, tanto desde los despachos como desde las milicias callejeras, así como por turbas cobardes que luego encima fueron con lágrimas de cocodrilo. Y que conste que eso tampoco justifica ningún exceso posterior; pero es que se nos plantea la cosa como si fuera una democracia dulce, idílica, frente a unos militares bárbaros. Esta imagen totalmente deformada, cuando no directamente falsa, de hecho nos impide avanzar hacia un futuro bueno, porque con esa losa de mentiras sobre nuestro pasado como complemento de la Leyenda Negra, nuestra psicología está totalmente arruinada.

En particular, destacaría los papeles de Elena Furiase y Jacobo Muñoz.

En fin, muy interesante e instructivo. Se pueden hacer muchas cosas al respecto, y esta buena película nos anima y demuestra.