domingo, 12 de octubre de 2014

MIS LECTURAS: "ORÍGENES DE LA NACIÓN ESPAÑOLA. EL REINO DE ASTURIAS", DE CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ

Imagen de www.ucm.es


-Y otra vez tengo que mentar al centro de Lima y a las librerías de viejo del jirón Quilca. Por allí fue que me encontré esta joya de más trescientas páginas, de la editorial Sarpe y tirada de precio. Y me ha tenido sumergido e inspirado durante un buen tiempo.

Entre otras cosas, es gracias a esta lectura que he podido escribir el artículo:
Porque Sánchez Albornoz, junto con Marcelino Menéndez y Pelayo y Antonio Domínguez Ortiz, con permiso de Oliveira Martins y Ramón Menéndez Pidal, constituye toda una referencia historiográfica. Y ahora en concreto, he ido a un tema muy específico, donde apuntilla magistralmente la centralidad de su tesis: La pervivencia de la herencia temperamental hispánica entre lo norteño y lo mozárabe. O incluso más allá; por ejemplo: Dos "pueblos" a priori tan diferentes, como hispanogodos/mozárabes y mudéjares/moriscos, sin embargo, dieron resultados culturales parecidos; productos de mantener la herencia temperamental en interacción con la orientalización cultural. Digo parecidos, que no idénticos, porque la herencia temperamental era mucho mayor en los primeros que en los segundos, y las interacciones fueron diferentes con el tiempo. Pero sí, es eso. Creo que D. Claudio tenía razón. Hay que fijarse en el temperamento hispánico; y para ello, el anterior recorrido entre godos y bizantinos en Spania da muchas pistas previas.

Otrosí, gracias a D. Claudio y a sus continuas denuncias cargadas de argumentación, cada vez tengo más claro que, con fines espurios, la historia de España está contada al revés, sobre todo con respecto a eso de Al Andalus ad nauseam. Por ejemplo: Todo el mundo tiene en la cabeza "los moros estuvieron ocho siglos", pero, a nadie le han metido en la cabeza que:

-Tuvimos 11 siglos de vínculos estrechísimos con Italia, mucho más que con los moros: Durante seis siglos, Hispania fue provincia de Roma; durante cinco, buena parte de Italia perteneció a la Corona de Aragón. Todavía es visible la vinculación etnocultural de napolitanos y sicilianos para con España, así como la vinculación de catalanes, valencianos y baleares (y también murcianos y almerienses diría yo) con Italia. La interacción sigue siendo potente.

-Si bien la élite andalusí de Córdoba era de origen sirio, en el valle del Ebro y en otras regiones de la Península siguieron mandando los "godos": Los ibn al-Qutiya (literalmente: "hijo de la goda"; descendientes de Witiza), los Banu Qasi (descendientes de Casio), los Banu Tuchib, los ibn Fortun, los ibn Quzman (la rama de los Guzmanes que se convirtió al islam), los ibn Marwan, los Galïb ("galaico", como de hecho les decían por extensión a los cristianos del norte)...

Que no se hagan saber estas cosas no es casualidad. Que se haya inyectado la mediocridad contradictoria de Américo Castro y sus infames discípulos tampoco.

Corriente, que por cierto, queda a la altura del betún al lado de la ciencia contrastada de Sánchez Albornoz, quien, sin ser perfecto, no deja lugar a dudas sobre lo coherente de sus investigaciones.

Asimismo, Asturias como eje de Europa es importante también. Porque como dice D. Claudio, sin la resistencia de Asturias, coaligada desde galaicos a vascones, que durante dos siglos cortaron el paso a un enemigo político y militar a priori superior (y que aprovechó el bagaje de culturas anteriores por las que pasó: India, Egipto, Bizancio, Roma occidental...), el Viejo Mundo no habría disfrutado de tranquilidad para evolucionar como tal. Porque un imperio islámico andalusí unificado hubiera sido mucha tela.

Quizá veo excesivo el "europeísmo final" de Sánchez Albornoz (al igual que el de Ortega y Gasset) para explicar la historia de España. Y este es un gran problema muchas veces al querernos hacer paralelismos con quienes no debemos. No porque no seamos europeos, sino porque yo pienso que nuestra situación en Europa es cuanto menos, "especial", y si existe un paralelismo no es tanto en las naciones ultrapirenaicas como en Rusia, por mor de esa cultura de frontera y de muralla inexpugnable que ha supuesto para el Viejo Mundo, dándonos caracteres especiales en cuanto al genio militar, social y espiritual que, en España, se ven en peligro de extinción. Ojo que cuando digo "especial" no me refiero a la "bastardía" de los américo-castristas, siempre perdidos en el exotismo vano y superfluo, y en el odio a su propio ser; siempre con "hechos diferenciales" calenturientos. No, yo me refiero a todo lo contrario: A como se ha abigarrado esa identidad hasta el paroxismo, pero acaso con una evolución diferente, asimismo, por mor de la prolongación en América y el intento de mantener la ribera norteafricana; como en Rusia está el caso de Siberia y Alaska. Es algo que con el tiempo habré de desarrollar con mayor profundidad, y que en todo caso, aprendiendo siempre de la herencia temperamental de D. Claudio y de la continuidad esplendorosa desarrollada por DANIEL GÓMEZ ARAGONÉS. Tiempo al tiempo...

Y ahora cambiamos de tercio y nos vamos con Vázquez Figueroa. Ya contaremos...