sábado, 13 de diciembre de 2014

RIP SEBASTIÁN SÁNCHEZ RUIZ



Estimado primo, porque "primo" nos decíamos, como me digo orgullosamente con muchos de los Sánchez:

Me acabo de enterar de tu partida hace un rato. Y me he quedado de piedra. Sabía que estabas malito, pero con esto de que uno anda todo el día para arriba y para abajo, muchas veces no tiene tiempo ni para pensar ni para recordar; y así, encima estando tan lejísimos, el mazazo parece todavía peor.

Según mi señor padre, que siempre me habló bien de ti a través de buenos y futboleros recuerdos, vendrías a ser de la edad de mi difunto tío José María. ¡Qué pronto te nos has ido! En fin, y es que si algo me está enseñando la vida es que no sabes nunca cuándo te va a llegar el momento, por más adelantos técnicos que haya, también se nos van los seres queridos pronto. Desde niño he experimentado eso, y nunca me acostumbro, ni tampoco se acostumbran las familias que lo sufren. Pero bueno, si algo ayuda en esta vida terrenal es la creencia en la resurrección, en la vida eterna que en el pueblo vivimos a través de Santiago, la romería de Cuatrovitas o la Semana Santa. Y ahora que regreso al pueblo luego de dos años, cuando pase por la calle Cristo del Amor, cerca de tu hogar y de donde tuvimos varias e interesantes conversaciones, viendo el horizonte de nuestra parroquia de San Martín de Tours, y al oriente la ermita de Roncesvalles, me embadurnaré de la espiritualidad de nuestra tierra y miraré a lo alto para acordarme mejor de los que ya no están, rezando siempre por sus almas.

Cuando uno se aleja del pueblo, espera encontrarlo todo igual para el reencuentro, pero eso no es así. La vida sigue y las cosas cambian, y no siempre para bien. Yo esperaba encontrarte y saludarte, como cuando hablábamos de fútbol o de historias de paisanos y familiares, o recordar en algún viaje de Despeñaperros para arriba o en algún autobús que coincidimos viniendo de Sevilla. Pero te me has ido antes de tiempo hombre. En fin, pero de esto, como de todo, nadie sabe más que Dios; así que da recuerdos a los que están contigo ahora y tarde o temprano nos encontraremos. Mi más sentido pésame para los tuyos.






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Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.