sábado, 7 de febrero de 2015

SERIE PERUANA "ESTA SOCIEDAD"

Imagen de elcomercio.pe


-Un buen día, como el que no quiere la cosa, comencé a seguir esta serie peruana (que se emitió hace años) con mi señora y nos enganchamos, a tal punto que cada fin de semana nos hemos sentado ante el televisor a ver esta mentada serie producida por los hermanos Pinasco, dirigida por Eduardo Mendoza de Echave y escrita por Javier Echevarría, Mariana Silva, Jesús Álvarez y Bruno Ascenzo; con un reparto de actores bien conocidos en el Perú como el mentado Bruno Ascenzo, Gianfranco Brero, Katia Condos, Carolina Cano, Denise Dibos, Norma Martínez, Gisela Ponce de León, Jason Day, Anahí de Cárdenas, Javier Valdés, etcétera. Gentes que he ido conociendo más o menos en los años que llevo en este país.

La serie fue pensada como "Alta sociedad", porque de hecho, retrata a la sociedad pituca (pija) de Lima, mas por su proyección internacional, se pensó mejor en cambiar de título. Como uno está ya más o menos puesto en el vocabulario peruano, no fue muy difícil entenderla.

En cierto modo, a mí me recordó a la serie española "Al salir de clase", aunque en el caso de la serie de Telecinco no era tan restringida a una determinada clase social por así decirlo; aunque sí se comparte el enfoque juvenil. "Esta sociedad", eso sí, comparte el enfoque juvenil y el ambiente escolar de un grupo de chibolos (chavales) cuyas familias e historias siempre acaban entreverándose, muchas veces de forma tragicómica. En ese sentido, ambienta bastante bien la hipocresía y el surrealismo de este sector; pero son características de las que, de por sí, tampoco quedan exentos otros sectores.  No obstante, los pitucos y sus influjos tienen sus peculiaridades, y aparte, se adoba con la licencia artística.

De alguna manera, noto en esta serie el "escapismo" de buena parte de la sociedad peruana; quiero decir, gente que vive en otro mundo, como si estuviera fuera, o como si el país fuera su círculo. No es exclusivo esto del Perú ni mucho menos pero sí se acentúa bastante, y en el fondo, en no pocos países de la América Hispana tras las "independencias".

Asimismo, quienes vieron la serie en directo tienen una mejor perspectiva, porque la mía ha sido mucho más "intensa", al ver los capítulos seguidos; pero con todo y con eso, noto cómo desde la farándula y desde ciertos sectores de la oligarquía peruana se intentan imprimir copieteos de la Europa progre a un país que ni los quiere ni los acepta; y encima, en nombre de la democracia, se quejan de esa democracia; como el periodista Beto Ortiz, cuando el pueblo peruano se muestra contrario a sus dictámenes de lobby gay, se encrespa y pronuncia términos muy curiosos... Yo creí que no viviría para ver a un ¿ultrademócrata? quejarse de las ¡mayorías! (la dictadura de las mayorías decían, exactamente), pero por lo visto, la vida nunca deja de sorprender... Y en esta serie, el tema homosexualista se mete de todas maneras. Se conoce que todavía no estaba la ofensiva abortista de por medio (que de hecho, en países como Perú, Ecuador o Bolivia todavía no lo está tanto, en comparación con otros vecinos) y eso se refleja cuando sale esta problemática en la serie. Y pasan los años y el pueblo peruano sigue sin comulgar con el abortismo y el homosexualismo importados por una minoría acomplejada que quiere mimetizarse con una Europa occidental cuya decadencia todavía no acierta a comprender. Y bueno, cuando uno ve retazos de esta serie, se pone a pensar en eso; en cómo desde la televisión quieren introducir los antivalores por la fuerza. Pero bueno, en la serie se pueden ver otras muchas cosas. Hay paisajes muy recurrentes de Miraflores y Barranco; y otros parece ser que de la Planicie, la urbanización más exclusiva de Lima, que un servidor aún no ha pisado. Y la verdad que los actores cumplen bien sus roles. A veces, por ejemplo, me ha dado hasta pena del personaje que interpreta Carolina Cano, porque vaya tela cómo sufre. Gianfranco Brero hace muy buen papel como empresario y político maquiavélico también. Tal vez los papeles de Carolina Cano, Gianfranco Brero y Denise Dibos, que de hecho son familia en la serie, son los que más me llaman la atención.

Otrosí, lo que menos me ha gustado de la serie es el final; porque más que un "final abierto", se ve que está esperando otra temporada; otra temporada que no llegó debido a, entre otras cosas, algunas críticas estereotipadas, como que en la serie salían "muchos blancos", o que si "todos los pitucos son blancos" y etcétera. Y si bien es algo ridículo de por sí, pues todos conocemos cómo son determinados círculos sociales, el caso es que hay no pocos actores con notorio mestizaje, así que ni por ésas se salva lo tópico y lo políticamente correcto, que después, por cierto, intentaron emplear para sí, como decimos, los guionistas de la serie.

En fin, un retrato vivo, divertido, cínico y tragicómico de un mundo de hipocresías, mentiras, influencias, comodidades, desenfrenos, chistes, malos entendidos... Con determinadas licencias artísticas, pero creemos que bastante cercano a la realidad y que, con una de cal y otra de arena, ayuda a comprender determinadas cosas del Perú. Y sin duda yo, que no soy muy aficionado a la tele, he vivido una experiencia tan interesante como divertida.