sábado, 14 de marzo de 2015

MIS LECTURAS: "CAMPOS DE CASTILLA," DE ANTONIO MACHADO.

Imagen de www.abelmartin.com



-He aquí una de mis adquisiciones navideñas, aunque digo "adquisiciones" por decir algo; toda vez que es un libro que siempre ha estado en casa y que era propiedad de mi hermana en su época de bachiller. Todo sea por esos alegres préstamos familiares...

Clásica edición de Cátedra-Letras Hispánicas. Libro de tapa negra. Edición de Geoffrey Ribbans, con un prólogo que a decir verdad, me ha parecido de lo más aburrido.

No estamos ante una lectura propiamente dicha, sino ante una relectura; ante la recuperación de los clásicos que nos inculcó, por ejemplo, José Antonio Serrano Segura, profesor de literatura en el colegio Marcelo Spínola, de feliz memoria para un servidor.

Con todo, vuelvo a reconocer al clásico Machado; al que por un lado, es un poeta inconmensurable, perfeccionista, sobrio, austero, sencillo; al lírico andaluz que hace notar su sangre galaica; a la perspicacia encarnada a través de la ágil observación y la habilidad narrativa y descriptiva. Sin duda, uno de los mejores poetas de nuestra lengua; uno de nuestros mejores condensadores de palabra en una obra sin embargo no muy delatada. Pero como digo eso, digo que ahora veo más nítida la nefasta influencia de Giner de los Ríos en particular y del krausismo en general, antecedentes claros del progresismo y yo diría que del marxismo cultural cristalizado en esos años en la Escuela de Frankfurt; la falsa idea venida de la Ilustración de que la "educación" (como la "cultura") lo va a solucionar todo; la paranoia masónica de que todo dogma es malo (excepto los suyos...); y el pesimismo destructivo sobre la historia de España desde luego no han ayudado en nada. Por supuesto que Machado tenía derecho a ser pesimista, pero creo que no de esa manera. No se puede despreciar la tradición y la cultura tan alegremente para encima, utilizar esa "alegría" para buscar la panacea en modelos extranjeros, preferentemente protestantes; modelos mal entendidos y cuya disección nos hace ver la cantidad de mentiras que nos han contado y que de hecho propagó en su día esta escuela. Y esto no lo digo yo; lo dicen, entre otros, los de la escuela filosófica de Gustavo Bueno, que no pueden ser calificados de reaccionarios precisamente.

Sea como fuere, una lectura siempre interesante. De vez en cuando hay que reencontrarse con la poesía española para así entender y degustar por qué los mejores poetas son andaluces; y entre ellos está Machado.


Ahora volvemos a la prosa. Ya contaré...