domingo, 8 de marzo de 2015

MIS LECTURAS: "LA ARAUCANA" DE ALONSO DE ERCILLA



-Siguiendo con las buenas costumbres, aquí venimos con otra de mis adquisiciones del centro de Lima. De la editorial Ramón Sopena, con sello de Comisiones Obreras de Puerto Real. Al final va a ser verdad eso que el mundo es un pañuelo. Y por mis estudios americanistas, conocía esta obra, pero reconozco que no la había leído completa. En estos años, estoy subsanando eso de leer a trozos, y me estoy nutriendo más y mejor de los clásicos, y sin duda, le tocaba el turno a Ercilla, el gran noble aventurero castellano hizo de vizcaínos que hizo historia en nuestra América. Sin duda, no por nada esta gran obra épica impresionó vivamente a Miguel de Cervantes. Es paradójico, porque no estamos ante una obra "preciosista" por así decirlo, sino ante una narración histórica sin muchas "licencias" en verdad; mas el mérito está en cómo se recoge esa historia, esos ideales caballerescos-medievales que impregnaron la cultura hispánica durante todo el siglo XVI, con un estilo uniforme, lineal, manteniendo siempre la coherencia estilística e histórica.

En esos ideales caballerescos, a veces parece que incluso se exagera para con los araucanos. Y es curioso porque no se conoce que otros países hayan exaltado tanto a los pueblos conquistados como España; pueblos conquistados que, en muchos casos, luego se incorporaron con vida propia dentro del esquema monárquico hispano, porque no es casualidad que la primeriza conquista de la Araucanía la realizara Valdivia con soldados incas, ni tampoco es casualidad la lealtad que los araucanos prestaron al bando realista durante las Guerras Civiles Hispanoamericanas, mal llamadas de "independencia". Con lo que nos gusta a los españoles autoflagelarnos, sin duda ya se caía en eso en el siglo XVI. Y con esto no se está defendiendo ninguna leyenda rosa, sino que se recalca cómo ese ideal caballeresco de respeto por los vencidos ha ido degenerando hacia el auto-odio, ya inyectado por el marxismo cultural.

Sea como fuere, siempre es una experiencia renovadora e inspiradora el resdescubrir el talento tradicional de nuestra literatura. Con los tantos espantajos y la nula poesía de hoy, si bien no es tan "dulce" de leer como Os Lusíadas u otros poemas épicos, La Araucana constituye todo un icono de un género acaso perdido; y al final, luego de exaltar los valores militares, el sello de la humildad como más alto reflejo espiritual, uno de los valores españoles por antonomasia, en una patria que hoy malvive en una orgía suicida; una patria cuyo ancestral orgullo ha sido convertido en una trifulca infantiloide.

¡Qué difícil y qué grande la poesía de Ercilla! Difícil de hacer y a veces hasta difícil de leer. Ante monumentos así, se siente uno enano e incapaz.

En fin, una referencia perenne. Y siguiendo en la ruta de los clásicos, ya que tengo la mala costumbre de dejar la poesía de lado, voy ahora con mi paisano Antonio Machado. Ya les contaré.