miércoles, 15 de abril de 2015

MIS LECTURAS: "MEMORIAS DE UN FASCISTA", DE LEÓN DEGRELLE

Imagen de www.youtube.com


-Es posible que sea satanizado por algunos por el mero hecho de exponer mis impresiones sobre esta lectura. Ya se sabe que en estos tiempos de libertad de expresión, sin embargo, el hecho de leer o escribir te puede costar hasta la cárcel. Pero, ¿saben qué? Que a estas alturas de la película, ya poco me importa. Llevando ya tres años y pico de emigración, y sin plan de retorno, en esta tiranía progre global lo poco que nos queda es eso: Leer y escribir hasta que el cuerpo aguante, Dios mediante.

Así las cosas, tras leer a EVOLA, me dispuse a leer este libro que algo recordaba por referencias. Tuve ciertas "reservas", básicamente porque una vez vi un vídeo de Degrelle y su forma de hablar me puso nervioso en menos que canta un gallo. No obstante, no deja de ser un protagonista directo de una historia trágica que afectó a nuestro continente y desde luego, merece ser leído, y más por un historiador, pues es labor nuestra el revisar, clasificar, clarificar y filtrar los hechos desde todas las fuentes posibles; pues si sólo tenemos las fuentes de los vencedores, poca historia podremos trabajar y dejar.

Delante de mis ojos radicó un ejemplar de Ediciones M.A.C., con prólogo de Otto Skorzeny, otro protagonista directo de la Historia. En verdad el libro se llamó Hitler para mil años; empero, esta editorial decidió "traducirlo" así. Y tras leer el libro, creo que queda hasta mejor.

Como diría Jack el destripador, vayamos por partes:

-El prólogo de Otto Skorzeny me parece tan parco como decepcionante. No por Skorzeny en particular, que no dejó de ser un soldado impresionante; sino por el cansino entusiasmo europeísta de aquella época, visible en todos los espectros ideológicos. E incluso por el tema de la "autodeterminación", que curiosamente, los alemanes jamás aplican para sí. Eso de la "Europa de las etnias" y etc., ¿se imaginan el caos que podría provocar en la misma Alemania, que muchos creen una unidad étnico-política incontestable, y nada más lejos de la realidad? Sé que hablo a toro pasado, pero en verdad no me va nada ese rollo. Y creo que el tiempo ha demostrado sobradamente su fracaso. Es muy bonito apoyar ciertos "nacionalismos", pero cuando los bávaros hablan de independencia ya no es tan bonito... No sé si me dejo entender.

- León Degrelle escribe de una forma impulsiva y enérgica como no se conoce hoy en día, donde todo parece medido, a medias, calculadito... Es un torrente de lectura que engancha desde primera hora. Unas memorias políticas en toda regla, donde se utiliza un lenguaje que puede ser sarcástico, insultante, narrativo, descriptivo, amoroso, realista, romántico... Según el momento. Nunca sabes lo que te vas a encontrar en el renglón siguiente, y eso me resulta muy atractivo de leer.

-Es interesante porque hay quien habla del fascismo como fenómeno exclusivamente italiano y también quien habla del fascismo como fenómeno universal, si bien heterogéneo. Degrelle pertenece a esta segunda "corriente" y lo explica de una manera muy vistosa.

Curiosamente, no expone al nacionalsocialismo alemán desde un punto de vista de leyenda rosa, sino incluso con duros tonos críticos.

-Se suele recalcar que León Degrelle era católico; que de hecho, su formación hereda el nombre de "Christus Rex". Y yo desde luego no soy nadie para dar carnets de catolicismo; pero me extraña mucho en una obra de este cariz no haya una sola cita a un autor católico de relieve. Más bien parecen incomodarle. Cita de pasada a Charles Maurras y luego expone un pensamiento bonapartista-europeísta basado únicamente en la fuerza y hasta en el maquiavelismo. Pero de lo que se olvida Degrelle es que todos los imperios antiguos se mantuvieron no sólo por la fuerza militar, sino por la fuerza de los vínculos espirituales. Es por ello que tanto el Sacro Imperio Romano-Germánico, el Imperio Bizantino o la Monarquía Hispánica, aun con todos los matices que se quieran, perduraron siglos sobre etnias muy distintas a priori. Es por eso que ni Napoleón ni Hitler podían perdurar. Napoleón intentó superponerse al catolicismo como tal, pero todos sabían que eso era más falso que una moneda de cuatro duros. Hitler, según Degrelle, tenía un concepto de la religión "cientificista", que se parece mucho al de nuestros progres actuales. Y esto me sorprende. Ojo, digo según Degrelle. El mismo que reconoce los excesos de la doctrina racista. Y el mismo que, como tantos otros de su época, no deja en muy buen lugar al ejército de Mussolini.

Por eso reitero: Yo no soy quién para otorgar nada, pero siendo objetivos, yo catolicismo ahí veo poco; ni en el plano teológico ni en el plano cultural/civil. Más de eso veo por ejemplo en la gente de la escuela de Gustavo Bueno que en este libro de Degrelle.


-No deja de ser una lectura amena e interesante. Gente de otro tiempo, de un tiempo que no es que fuera muy bueno, pero que, definitivamente, no fue peor. Y por desgracia, esa gente es la que primero se lanza y la que antes perece, sea en el campo de batalla o en la memoria oficialista de turno. Mis respetos para aquellos que lucharon por lo que creyeron y se jugaron sus vidas, sean del signo que sean.


-Y bueno, mi padre siempre me dijo que su profesor de francés era un secretario de León Degrelle. Aparte, como este carismático belga vivió muchos años en Andalucía, no ha dejado de ser un personaje medianamente conocido, a pesar de los esfuerzos oficiales por denostarlo a toda costa. Fue un personaje ciertamente atípico: Viajero incansable, romántico, bohemio, intelectual, soldado... Y al final, tal y como describe cómo se siente un exiliado, llega al alma. Porque, aun sin participar en una guerra, muchos nos sentimos tal y como describe Degrelle.

-Y por si no lo saben: Una vez, buena parte de Europa fue fascista. Y no es el vulgar término demonizador que se sacó Stalin de la manga; me refiero a que fue políticamente tal; y nadie obligó a muchos europeos a hacerse fascistas. Es que fue así. Y Degrelle formó parte de esa Europa, y reitero: Para quien quiera trabajar sobre la historia, es obligado leerlo.



Así las cosas, cambiamos de tercio, dejamos el fascismo a un lado y vamos ahora con cronistas de Indias. Ya iremos contando.